Cuando la arquitectura nórdica se fusiona con la asturiana

Manuel Pérez es un asturiano de Luarca que emigró a Noruega para ejercer su profesión en el ayuntamiento de Stavanger

Manuel Pérez (Lito) en Noruega
Manuel Pérez (Lito) en Noruega

Redacción

Manuel Pérez (Lito) es un arquitecto asturiano que debido a la crisis en general y al poco trabajo que hay de su profesión en particular decidió emprender una nueva vida en Stavanger, Noruega. El luarqués trabaja para el ayuntamiento creando, junto a más arquitectos, proyectos diversos en la ciudad. 

Lito, natural de Luarca, estudió arquitectura, especialidad en estructuras y un grado en ingeniería mecánica en Madrid. Al terminar sus estudios, el país entero estaba sumido en una crisis profunda. «No había opciones para los arquitectos y no preveía que fueran a aparecer en un corto periodo de tiempo. Con esa perspectiva me planteé buscar en otros países un lugar donde poder desarrollar mi profesión», explica este asturiano. Su decisión a la hora de emigrar a Noruega fue su especial interés por la construcción con madera, una característica my propia de la arquitectura nórdica. 

Así que en 2012 emprendió su aventura y consiguió un trabajo como arquitecto en una firma internacional. Allí tuvo la gran suerte de poder realizar su pasión y participar en la creación de varios de los edificios de madera más grandes y más interesantes de Europa. «Estoy muy agradecido por esta experiencia, incluso obtuvimos el premio nacional de iluminación», cuenta Lito, que hoy en día trabaja para el Ayuntamiento de la ciudad de Stavanger construyendo instalaciones deportivas. A pesar de que el trabajo no escasea, la aclimatación para algunos de los emigrantes es dura. «El mayor problema para los españoles en Stavanger es el tiempo, especialmente los incontables días de lluvia, pero la verdad es que para los asturianos eso no es un inconveniente, eso es algo que llevamos ganado» reconoce, y añade que aunque la sociedad noruega es muy respetuosa cuesta bastante hacer amigos.

Pérez describe a los noruegos como «muy familiares, cívicos, bastante desenfadados y unos amantes de la naturaleza». Cuenta que el plan ideal de un noruego es irse a una cabaña perdida en el medio de las montañas. «Creo que dentro de España los asturianos somos de los que más nos podemos parecer, pero estoy seguro que nosotros si fuésemos a una cabaña en el monte llevaríamos menos equipo de alpinismo y muchos más amigos y sidra para celebrar», dice.

Asturias desde la distancia

A pesar de que curiosamente puede hablar de su patria querida con los noruegos, que conocen la tierrina por haber hecho el camino de Santiago, Lito extraña a sus familiares, amigos «y en un plano más material los pasteles de mi pueblo que están buenísimos». En un futuro le gustaría regresar pero de momento no ve las cosas muy claras. «Visito Asturias dos o tres veces al año. Yo si veo como cambia, especialmente mi zona, en el occidente. Está totalmente despoblado, da mucha pena y lo peor es que no se ven soluciones en el horizonte», cuenta este luarqués con el corazón dividido. «Asturias siempre la llevas dentro, es imposible olvidarse del terruño. Y para poder seguir recordándola siempre me llevo la maleta llena de ricas viandas», concluye.

Edificio en Flekkefjord, en el cual Lito participó en su diseño  (Autor Jiri Havran - Oslo - Norway)
Edificio en Flekkefjord, en el cual Lito participó en su diseño (Autor Jiri Havran - Oslo - Norway)

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