Redacción

Un equipo formado por ocho sanitarias asturianas viajaron a los campamentos de refugiados saharahuis de Tindouf, en Argelia, con el fin de prestar asistencia médica a todos los pacientes, así como sensibilizar y educar sobre la salud a los habitantes de estos asentamientos. Las condiciones de vida para la población de la zona son muy difíciles debido a la hostilidad del entorno. La Hamada argelina, conocida como el Jardín del Infierno, puede registrar temperaturas de hasta 50 grados en verano. Una situación agravada por el hecho de que las necesidades básicas de los refugiados son cubiertas exclusivamente por los organismos internacionales.

El equipo de esta comisión sanitaria asturiana fue formado por ocho mujeres, tres médicas especialistas en medicina de familia, dos especialistas en endocrinología y tres enfermeras. Un logista acompañó a este nutrido grupo de profesionales sanitarias. La labor de estas voluntarias en el terreno es compleja, debido a la escasez de recursos con los que cuentan los habitantes de la zona. No existe apenas electricidad y el agua es suministrada por camiones cisternas que llegan cada 15 días, ya que carecen de agua corriente. En algunos dispensarios esto plantea un gran problema a la hora del lavado de manos, por los que la higiene es uno de los factores que más preocupan a la hora de tratar pacientes.

Las profesionales sanitarias se enfrentan a otro problema demográfico, agravado por la situación de los campamentos: el envejecimiento generacional, unido al sedentarismo y a la carencia de una alimentación equilibrada, fomenta el desarrollo de enfermedades crónicas o enfermedades no transmisibles. Puesto que los recursos humanos existentes en estos campamentos son escasos, los sanitarios consideran que la atención hacia estos pacientes es, por el momento, insuficiente. Debido a esta problemática, Maisa Ordóñez, sanitaria ovetense que participó en esta comisión, considera que «trabajar con un enfoque basado en la prevención es la mejor estrategia para desarrollar un correcto camino hacia una mejora en la asistencia médica».

La diabetes y la hipertensión arterial y el manejo e identificación precoz de signos-síntomas de accidentes cerebro vasculares son los requerimientos médicos más comunes en estos campamentos. El ámbito de trabajo se centra en la zona de campamentos de población refugiada saharaui en Tindouf, Argelia, en los dispensarios de atención primaria y hospitales regionales, en coordinación con el personal que apoya a la labor diaria del PNEC (Programa Nacional de Enfermedades Crónicas). 

El papel de las mujeres es clave para la vida en los asentamientos. «Representa la fuerza y el empeño por seguir confiando: cuidan sus hijos, plantan y cocinan aun con pocos recursos o ninguno», explica la sanitaria ovetense. El viaje realizado por esta comisión sanitaria permitió a las integrantes de la comisión evaluar el desarrollo de este proyecto solidario en esta zona argelina, de forma que se planifique los puntos a trabajar en la siguiente vuelta a los asentamientos. «Será pronto», apunta Maisa Ordóñez. Un esperado regreso de una comisión sanitaria con marcado acento asturiano y en el que las mujeres devuelven la esperanza a una zona en la que sobrevivir cada día es una ardua tarea.

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Sanitarias asturianas viajan al «Jardín del Infierno» en Tindouf

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