Un investigador asturiano sobrevive al ciclón que devastó Mozambique

Mario Lebrato trabaja en una estación científica en la isla de Bazaruto, al sur del país, preparada para soportar vientos de hasta 150 kilómetros por hora


Redacción

El asturiano Mario Lebrato, que trabaja en una estación científica en la isla de Bazaruto, se acabar de topar con el devastador ciclón que ha arrasado Mozmbique y ha dejado cientos de muertos en el país. Ha sobrevivido a esta catástrofe gracias a que las condiciones del terreno de la zona en la que vive, al sur del país, unida a que las casas construidas en la isla soportan rachas de viento huracanadas. Los medios de las gentes locales, apunta Lebrato, son inexistentes, pero pueden hacer frente a estos ciclones por sus conocimientos de la zona.

Las especies vegetales juegan un papel clave a la hora de frenar los vientos huracanados que suelen llevar a las islas ciclones como el que recientemente ha devastado MozambiqueLas islas, señala el asturiano, tienen vegetación muy alta de palmeras, matorral y árboles muy resistentes, que amortiguan los ciclones. Por esto, Lebrato considera que es muy importante no deforestar. Las tribus y gentes locales construyen de manera que nunca sobrepasan la vegetación, de forma que logran una protección natural. Lo mismo ocurre con la estación marina BCSS Bazaruto Center for Scientific Studies, del que es director general y científico jefe, y el santuario de Kisawa,del que ejerce como asesor científico, que están construidos de tal manera que la vegetación también les protege. «Tenemos capacidad de resistir sin ningún tipo de daños hasta los 120 o 150 kilómetros por hora de vientos, pero hasta los 200 kilómetros por hora no. Por encima de esta velocidad nos volaría todo, menos las estructuras principales, que garantizan la integridad de la estación», explica el científico. A los habitantes de la isla le pasaría lo mismo. A partir de esa fuerza del viento, sus viviendas no resisten. «El problema mayor es para habitantes de pueblos y ciudades costeras sin este tipo de protección y expuestos a los elementos», afirma.

Con los medios actuales de predicción es posible saber más o menos por dónde va entrar el ciclón. En este caso, los trabajadores conocían que entraría por Beira, y no por el sur, por lo tanto sabían que se hallaban más o menos seguros. Sin embargo, nunca se sabe si el ciclón puede cambiar la trayectoria y desviarse más al sur, como hizo. «Pero no nos pego de lleno», apunta. Además, el ciclón no ha afectado al suministro de recursos como el agua potable, ya que no tienen problema porque extraen agua de acuíferos subterráneos con bombas, por lo que son autosuficientes. La electricidad que consumen se extrae a partir de energía 100% solar, acumulable en baterías y que luego se emplea como generador de emergencia. La estación BCSS está preparada para los ciclones. Sin embargo, la electricidad se les fue 48 horas por un problema técnico del generador al no haber sol durante 72 horas, que no tuvo nada que ver con el impacto del ciclón.

La realidad del país mozambiqueño

Mozambique uno de los más pobres del mundo, aunque gracias a proyectos como los que lidera este asturiano, sus habitantes pueden ganarse un sueldo con el que salir adelante. «Para nosotros la vida es sencilla ya que tenemos los medios. No obstante, los proyectos que tenemos aquí contratan en un 90% a gente local con sueldos altos», comenta. De media, el personal percibe algo menos que un salario mínimo interprofesional en España, señala Lebrato, y algunos trabajadores cobran similar, o por encima con sus bonus. Por ello, para los trabajadores locales, este tipo de salarios son altísimos, y «son muy felices porque al menos hemos conseguido bajar el paro en el archipiélago», añade. Directamente, estos proyectos dan trabajo a 660 personas e, indirectamente, se estima que alrededor de 2000. Unas iniciativas que le han servido para conocer un lugar del que destaca la bondad de los lugareños, lo salvaje que es la zona y los recursos naturales con los que cuenta.

Sus proyectos en Mozambique

El asturiano ejerce como director general y científico jefe del Bazaruto Center for Scientific Studies (BCSS) y asesor científico del Kisawa SanctuarySe trata de dos iniciativas privadas para crear una estación científica combinada con un santuario marino y un resort turístico que se beneficia de actividades y experiencias científicas. En el Bazaruto Archipelago National Park (BANP), acaban de lanzar el primer Observatorio Marino del Océano Indico con carácter permanente, el WIO Ocean Observatory (WIO - Western Indian Ocean), que funciona a modo de mediciones permanentes en múltiples ecosistemas a largo plazo para monitorizar CO2, temperatura, salinidad, oxígeno, metales pesados e isótopos. La red del observatorio se va a extender a Sudáfrica, Maputo, Tanzania, Madagascar e Isla Mauricio

El Observatorio permite a todo tipo de científicos trabajar en esas instalaciones, desde expertos en tiburones, a ballenas jorobadas, a atunes, a marlin, a los de cambio climático y acidificación de los océanos. En 2019, BBC Blue Planet 3 se va a grabar en esa localización, entre otros lugares, y acaban de recibir una beca de National Geographic para estudiar con sensores la contaminación acústica del fondo marino en relación a variables medio ambientales. La estación marina BCSS y el WIO Ocean Observatory han recibido más de 3 millones de dólares en inversiones y donaciones desde su inicio en el 2014. En la actualidad, se encuentran pendientes de aprobación de fondos por valor de 330.000 y 380.000 dólares de dos proyectos internacionales para el Índico.

 

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