Si quieres comer una buena fabada puedes viajar a Bruselas

Uno de los restaurantes finalistas en el concurso internacional de este plato, «El Fontán», es un negocio con todo el personal asturiano. Su dueño lamenta el declive de otros negocios españoles

Alejandro Quintana, regente del restaurante asturiano ubicado en Bruselas «El Fontán»
Alejandro Quintana, regente del restaurante asturiano ubicado en Bruselas «El Fontán»

Redacción

No siempre es fácil comenzar un negocio, pero mucho menos lo es cuando lo haces en un país extranjero, totalmente nuevo en cuanto a idioma o costumbres. Aún así, cuando lo que haces te apasiona, tienes muchas más posibilidades de mejorar. Esta es una de las máximas con las que trabaja Alejandro Quintana, un gijonés que regenta en Bruselas el restaurante «El Fontán», donde se puede degustar una de las mejores fabadas del mundo. Esto es así ya que desde hace tres años este restaurante participa en el concurso de «la mejor fabada del mundo», organizado por la consultora Gustatio.

Los organizadores buscaron negocios fuera de España en los que se ofreciera fabada, para así ofrecerles participar en el concurso y convertirse en internacionales. «Ellos se pusieron en contacto con nosotros y nos dijeron que éramos la mejor opción del país», explica Quintana. Desde que comenzaron a participar en dicha competición, la fama del restaurante ha subido como la espuma, y que este tradicional plato asturiano sea uno de los más demandados en su restaurante. «Participar en el concurso me ha permitido poder contar con productos de una mayor calidad. Por ejemplo, contamos con una faba de Ovio exquisita, y las ventas se han disparado», asegura el gijonés.

Alejandro Quintana lleva en Bruselas ocho años. La decisión de cambiar su vida y mudarse a la capital belga la tomó después de que un ovetense buen amigo suyo le dijese que se animase a mudarse y así regentar juntos «El Fontán», negocio que ya había abierto en solitario cuatro años atrás. Quintana, que ya había regentado restaurantes en España y en plena crisis económica en España, no se lo pensó dos veces y decidió sumarse a la aventura. El tiempo ha pasado y desde entonces han logrado ser uno de los pocos negocios asturianos que quedan en la zona. «Antes había muchísimos españoles, y mucho asturiano, que contaban con negocios aquí. Poco a poco se van jubilando, vuelven a España, y los negocios se cierran, pero nosotros hemos conseguido mantenernos», cuenta el gijonés. 

Así presentan sus productos en el restaurante «El Fontán»
Así presentan sus productos en el restaurante «El Fontán»

«El Fontán» se ha convertido así en un negocio familiar, en el que trabajan hasta siete personas los fines de semana, todas ellas asturianas. «Mi familia y la de mi socio son quienes trabajamos el local, por lo que el trabajo se hace fácil», cuenta Quintana. Y es que la comida asturiana conforma la mayor parte de la carta, pero Alejandro Quintana decidió sumarle algunos platos españoles de la cocina mediterránea, como algunos arroces o el pulpo, plato que llama mucho la atención a los visitantes no españoles del restaurante. «No se imaginan que el pulpo pueda ser un plato de comida, les deja fascinados», cuenta Quintana. «Generalmente todo lo español está muy de moda. La gente aprovecha mucho los vuelos baratos para visitar España, realmente les fascina», añade.

Sabiendo esto, Alejandro Quintana ha querido dar un paso más y apostar también por la bebida española. A pesar de ser Bélgica uno de los países más cerveceros del mundo, todas las cervezas disponibles en «El Fontán» son españolas. Y actualmente el gijonés se encuentra ampliando su carta de vino. «En España no sabemos exportar. Aquí vas al súper y te encuentras con 30 vinos italianos, 40 franceses, y 2 españoles. Eso me lo pone muy difícil, pero estoy trabajando para ampliar nuestra oferta de vino español, que no tiene nada que envidiarle al resto», asegura Quintana.

Fachada del restaurante «El Fontán»
Fachada del restaurante «El Fontán»

El restaurante se encuentra en un barrio antiguo y bohemio, céntrico en la ciudad y cercano al Palacio de la Justicia, y a diferencia de muchos países europeos, con estrictos horarios de cocina en los restaurantes, desde «El Fontán» hacen cocina «non stop», por lo que ya sean las dos o las cinco de la tarde, podrás pasarte por allí para disfrutar de un buen plato de fabada.   

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