«Australia no es el sueño americano que nos venden desde España»

Así está viviendo la asturiana Pilar Gutiérrez de Piñeres Campo la experiencia de vivir en Byron Bay, Australia

Pilar Gutiérrez de Piñeres Campo es una auténtica trotamundos
Pilar Gutiérrez de Piñeres Campo es una auténtica trotamundos

Redacción

No es la primera vez que Pilar Gutiérrez de Piñeres Campo se aventura a vivir en otro país. Ya ha pasado por Estados Unidos y por Polonia, en un Erasmus. En Estados Unidos, estuvo en Hawái, California y Las Vegas. Estos dos últimos de visita, pero en la isla estuvo trabajando a cambio de alojamiento, cinco días a la semana durante cuatro horas al día. Ahora, ha aprovechado una visa Work & Holiday, del Gobierno español, que permite estar de vacaciones y trabajar sin límite de horas, para mudarse un año a Oceanía, concretamente a Australia. Esta experiencia le está sirviendo para «abrir la mente, entender cómo es estar en la piel de un extranjero que tiene que buscarse todo partiendo de cero», pero no todo es tan bonito como lo pintan desde aquí: «Si alguien se piensa que viniendo con su título debajo del brazo de España, va a trabajar en algo relacionado con ello, está muy equivocado».

Principalmente porque, según explica la joven, «los trabajos que dan a los españoles no son cualificados, son solo en hostelería, construcción, granjas y limpieza». Eso es lo que le ha sorprendido de manera negativa sobre el país. Allí, los extranjeros son demandados en los trabajos «difíciles», es decir, en aquellos en los que se tienen que echar bastantes horas. «Los trabajos que te puedes encontrar tú, no son los más adecuados, por mucha experiencia que tengas», explica. Pero también se ha llevado sorpresas en positivo: la gente. Los australianos son muy «empáticos», según la joven, que se sintió muy acogida por ellos, que son «muy educados y ayudan un montón». Esto dice deberse a la costumbre de tener muchos extranjeros. 

Pilar Gutiérrez de Piñeres Campo se encuentra actualmente viviendo en en Byron Bay
Pilar Gutiérrez de Piñeres Campo se encuentra actualmente viviendo en en Byron Bay

La historia comienza cuando decidió mudarse a otro país porque quería conocer algo nuevo, vivir algo distinto, y siempre le había llamado la atención, aunque fuera por un tiempo limitado. «Ahora que soy joven, necesitaba vivir fuera de casa, y hacer expediente de cara al futuro para poder trabajar fuera», comenta la ovetense. Además, su padre es colombiano y tiene claro que vivirá en Colombia en algún momento de su vida. «Quiero estar preparada para vivir en Colombia, que no es un lugar fácil, y, para ello, quería ganar agilidad viajando sola, que abre la mente y las ideas», cuenta. 

Actualmente vive en Byron Bay, donde dice notar la actualidad que afecta al mundo entero: los incendios del país y el coronavirus. «Se nota, sobre todo, en los trabajos, la gente está concienciada con ambas cosas, y afecta al turismo», explica. Antes vivía en una Blue Montains, a dos horas en tren de Sidney. Ahí sí notaba las consecuencias de los incendios: cielos naranjas, humos e, incluso, una vez «pensaba que estaba lloviendo, pero era ceniza». Han muerto muchísimos animales, una de las razas más afectadas son los koalas. «Hay hospitales para estos marsupiales, que han muerto muchísimos porque se suben a los árboles para intentar salvarse y, claro, cuando el árbol arde, ellos mueren. Además, son adictos al eucalipto y esto les hace ser muy lentos y dormir cerca de 20 horas al día», explica la joven. 

Pilar Gutiérrez de Piñeres Campo ha vivido ya en Estados Unidos, concretamente en Hawaii, California y Las Vegas
Pilar Gutiérrez de Piñeres Campo ha vivido ya en Estados Unidos, concretamente en Hawaii, California y Las Vegas

Lo que más sorprendió a la ovetense, nada más llegar, es el tamaño de la isla: «Es enorme». «Tenemos la impresión de que es como un país de la UE, pero es cinco o seis veces más grande», explica la joven a quien le impacta en gran medida que, para cruzar un Estado, de norte a sur, podría tener que viajar «más de diez horas en coche». Hay diferentes husos horarios y climas. Las diferencias entre el norte y el sur son grandes. Además, allí la gente convive con la naturaleza, «entienden esa idea de que existían todas esas especias antes que ellos y, por lo tanto, no les pertenecen». Aunque, la joven comenta que «tienen la doble moral de que hay un gobierno que no tiene en consideración el cambio climático», y no existe una ley de costas, por ejemplo. Dejan de atender la llamada del cambio climático cuando afecta a la economía. En cambio, el que es ciudadano medio sí lleva a cabo numerosas medidas para ayudar al medio ambiente.

La ovetense se está planteando, cuando termine este año, apostar por un año más, que lo permite la visa que pidió, pero también baraja otras opciones como asistente de profesor en el extranjero, que está más orientado a sus estudios.  Pero las cosas de casa siempre tiran: «Aquí conoces mogollón de gente, pero cada uno tiene su ruta. No estás con alguien todo el camino», comenta la joven, que echa de menos «ese apoyo incondicional de mi madre».

Las grandes recomendaciones de Pilar para aquellas personas que quieran irse a un país como Australia: tener una idea premeditada de dónde van a ir exactamente, conociendo un poco las ciudades principales, ir con carnet de conducir porque «es mucho más cómodo», no parar de sacarse cursos que den formación, etc. Ella recomienda que sacarse esta visa, siempre por cuenta propia, pues asegura que «es un papeleo medianamente sencillo donde te piden una serie de requisitos, y las agencias dan la falsa seguridad de pensar que va a significar tenerlo más fácil y te cobran una pasta». Los requisitos de este tipo de visa son: tener dos años de carrera, un nivel A2 de inglés, un certificado médico, no tener antecedentes penales (certificado), no tener deudas con Australia y no haber estado previamente en el país. 

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