Recorrer el mundo de fogón en fogón

El asturiano Javier Zearra lleva varios años recorriendo el mundo para redescubrir su pasión: el mundo de la cocina. Actualmente lleva dos años establecido en Koh Lipe, Tailandia

Javier Zearra mientras trabaja como chef
Javier Zearra mientras trabaja como chef

Redacción

El avilesino Javier Zearra es un claro ejemplo de que, en ocasiones, quien arriesga gana. Una de sus pasiones siempre ha sido la cocina, pero ese mismo fue el motivo que le hizo dejar su trabajo fijo en el Principado para volar lejos y conseguir otras metas. Con apenas 24 años contaba con un trabajo fijo en la cocina del colegio San Fernando, en Avilés, y a pesar de que hay quienes puedan ver esto como toda una suerte, Zearra no lo sentía del mismo modo. «Tenía mucho tiempo libre, jugaba al fútbol, iba a la escuela de idiomas, vivía al lado del trabajo… pero veía que me estaba acomodando demasiado», asegura el chef. Actualmente, con 36 años y habiendo dejado algo de lado la cocina para dedicarse a la pastelería, se encuentra establecido en Koh Lipe, una pequeña isla en Tailandia. Pero hasta llegar a este momento, han sido muchos los lugares por los que el avilesino ha transitado.

En 2011 el colegio en el que trabajaba cambia su contrato a fijo/discontinuo, por lo que comienza a tener los veranos libres. Es entonces cuando Zearra ve la oportunidad de ampliar su formación. Comienza a viajar y a hacer prácticas en restaurantes de renombre, como Dani García, en Marbella, Viajante de Nuno Mendes, en Londres, o Gaggan Anand, en Bangkok. Precisamente en este último destino fue en el que el avilesino se enamoró de todo lo que conoció en Tailandia, y decidió dejar su trabajo para entregarse en cuerpo y alma a la pastelería. Comenzó a estudiar en el Basque Culinary Center de San Sebastián, para poder regresar a Gaggan Anand y ocuparse de la pastelería del local. Finalmente, esta oportunidad no llegó a darse, pero para Zearra «estudiar pastelería en esa universidad fue la mejor decisión a nivel profesional de mi vida».

Pero las oportunidades continuaron llamando a la puerta del asturiano, lo que le llevó primero a Barcelona y después a México, donde trabajó en un restaurante regentado por un español. Tras cuatro meses allí, donde asegura que aprendió muchísimo, pasó varias temporadas en Ibiza, volvió a Londres durante un año, un verano en Suiza, y finalmente llegó Koh Lipe, en Tailandia. «Aquí cocino en chanclas y bañador. Vivo casi descalzo prácticamente, pero es mi elección y lo he conseguido tras mucho sacrificio. Me he formado, y sigo haciéndolo, para poder «escoger» dónde trabajar, y elijo esto porque me encanta cocinar, pero me gusta más vivir mi vida y tener tiempo para mí», cuenta el cocinero.

Actualmente Javier Zearra vive en Koh Lipe, una pequeña isla en Tailandia
Actualmente Javier Zearra vive en Koh Lipe, una pequeña isla en Tailandia

Y es ahora cuando Zearra si que siente que lleva una vida como a él le gusta. «En Asturias sentía que tenía una vida como el resto de la gente, que no es que tenga nada malo, pero yo no estaba cómodo ni feliz. Además, a nivel laboral en Asturias y en España es raro encontrar un lugar donde realmente se valora tu trabajo», explica el de Avilés. Otro factor importante para tomar la decisión de dejarlo todo y conocer mundo fue su primer viaje, en 2011 a Marbella, donde comenzó a conocer gente de otros lugares y entornos dispares de España y el mundo. «En ese momento algo me hace «click», y decido que la vida que quiero llevar es esa, y que gracias a mi profesión lo tengo realmente «fácil». Es cierto que renuncias a mucho, sobre todo a la familia, pero tengo la suerte de que me apoyan en todo lo que hago, aunque les entristezca que esté fuera», argumenta Javier Zearra.

Ahora, en Tailandia, lo que más le apasiona es la cantidad de gente que comparte su estilo de ver la vida, un lugar en el que asegura que a nadie le importa la edad, ni a qué se dedica cada uno. «Al final la gente se pone excusas para no hacer cosas o tomar decisiones que pueden cambiarlo todo a mejor, y prefieren quedarse en eso que tanto se escucha ahora, lo de la zona de confort», explica el avilesino que, por el momento, no tiene pensado regresar a Asturias ni a España. «Sí que me gustaría moverme, ir a Sudamérica para seguir conociendo otras culturas, ya que después de estar aquí en Asia te das cuenta cuanto tenemos que aprender de ellos a nivel moral una barbaridad».

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