La fiscalidad asfixia a unos 3.000 emigrantes retornados de la Costa da Morte
RETORNADOS
La mayoría de los afectados por la «discriminación» en la tributación de las pensiones logradas en el extranjero trabajaron durante años en Suiza y Alemania
22 nov 2022 . Actualizado a las 18:55 h.El Gobierno central aprobó hace diez años una ley por la que se establecían unas exigencias tributarias a los emigrantes jubilados retornados. Un plan fiscal impulsado por el entonces ministro Cristóbal Montoro, que derivó en miles de multas para los afectados. Mientras por un lado promovía una amnistía que permitía, con un bajo coste tributario, aflorar patrimonios fiscalmente opacos, por el otro se estableció la declaración informativa de bienes y derechos logrados en el extranjero. El Gobierno central se fijó de inmediato en las pensiones que los emigrantes retornados habían generado en los países de residencia. Aquel decreto ministerial asfixió los ingresos de unos 3.000 emigrantes que, en la actualidad, residen en la Costa da Morte —unos 250.000 en toda Galicia— la mayoría de ellos de Suiza y Alemania, como apuntó José María Rocha Rodríguez, integrante de la directiva de la Asociación de Antiguos Emigrantes de la Costa da Morte, entidad con sede en Vimianzo que aglutina los intereses de un centenar de socios de toda la comarca.
El colectivo mantuvo este sábado por la tarde un nuevo encuentro en la Casa da Cultura vimiancesa, en la que se volvió a analizar las diferencias fiscales que padecen los emigrantes retornados desde hace diez años. La conclusión es que un decenio después de la entrada en vigor de aquel decreto del Partido Popular son muchos los afectados que dicen sufrir una «discriminación» fiscal en relación con los pensionistas que vivieron y trabajaron en España.
La fiscalidad continúa siendo lesiva para los que en su día tuvieron que hacer las maletas en busca de un futuro mejor y después de años trabajando en el extranjero han regresado a sus lugares de origen para disfrutar de un merecido descanso. Estas son, a grandes rasgos, las grandes diferencias existentes entre un pensionista que trabajó en España y otro que lo hizo fuera.
En España, si un contribuyente no alcanza los 22.000 euros brutos anuales de ingresos, no está obligado a realizar la declaración de la renta, siempre y cuando estos ingresos los obtuviera de un único pagador: «En el caso de un emigrante retornado, la obligación de declarar y tributar por la pensión percibida en el extranjero es a partir de los 14.000 euros brutos anuales, y el tipo de gravamen a aplicar en el IRPF oscila entre el 23 y el 30 por ciento», denunció José María Rocha.
La segunda «discriminación» que sufre un emigrante retornado en relación a un pensionista que percibe su paga en España es la que hace referencia al cobro, mediante un único pago, del plan de pensiones: «En Suiza, además de la pensión percibida por haber trabajado allí equis años, el Gobierno promovió en 1985 y a comienzos de este siglo sendos planes de pensiones, como complementos de la que ofrece el Estado. Pues bien, si un emigrante retornado quiere percibir ese plan de pensiones complementario mediante un único pago, la Hacienda española le retiene entre un 48 y un 50 por ciento de ese capital generado. Por ejemplo, si un emigrante en Suiza logró capitalizar 250.000 euros a lo largo de su vida laboral, al llegar a España solo le quedan 125.000, cuando se trata de un dinero generado, pagado, tributado y capitalizado en su totalidad en Suiza, y al 50 por ciento entre la empresa y el propio trabajador», apuntó José María Rocha, quien fue más allá en su argumentación: «No solo no es un dinero que no se ha generado en España y por el que ya se tributó en Suiza, sino que este dinero no deja de ser una divisa que entra en España y generada en el extranjero». Por eso desde la Asociación de Antiguos Emigrantes de la Costa da Morte vuelven a reclamar por vía judicial que se equiparen los tipos impositivos y los gravámenes entre las pensiones generadas en España y las capitalizadas en el extranjero.
«Dos 12.000 euros que paguei de multa só me devolveron intereses de demora e recargos»
Juan Pichel Suárez tiene 68 años, reside en Carballo y pasó 29 años en Neuchâtel, Suiza
Juan Pichel Suárez tiene 68 años y pasó 29 en Neuchâtel, Suiza. Después de una vida trabajando en el país helvético, y a su regreso a Carballo, Hacienda le impuso una multa de 12.000 euros por no haber tributado por la pensión percibida de forma íntegra en el extranjero, durante los ejercicios 2012, 2013 2014, 2015 y 2016: «Daquela multa só me devolveron, ata o de agora, os intereses de demora e os recargos, pero dos 12.000 euros pagados no seu momento en concepto de multa non recibín nin un só euro». Juan Pichel Suárez fue fundador, entre otros afectados de la zona, de la Asociación de Antiguos Emigrantes de la Costa da Morte, entidad de la que fue presidente, aunque ahora solo figura como socio. «Está claro que a tributación é moi diferente cando se trata dunha pensión xerada en España ou no estranxeiro. No meu caso, cada ano Facenda obrígame a pagar máis de mil euros en impostos, só polo cobro da pensión que xerei en Suíza. Os emigrantes somos os grandes prexudicados dunha lei que xa ten dez anos», dijo.
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Una asociación que asesora y realiza labores de mediación con las Administraciones
La Asociación de Antiguos Emigrantes de la Costa da Morte, con sede en Vimianzo, tiene en la actualidad un centenar de socios
La Asociación de Antiguos Emigrantes de la Costa da Morte tiene en la actualidad un centenar de socios, pero cuando estalló toda la problemática fiscal, allá por el 2012, llegó a tener 470 afiliados.
Un decenio después de que el entonces ministro Cristóbal Montoro aprobara la polémica ley fiscalizadora de las pensiones obtenidas en el extranjero, la entidad, de la que es cabeza visible José María Rocha Rodríguez, continúa con el trabajo para tratar de lograr equiparar fiscalmente las retribuciones percibidas tanto en España como en el extranjero. «Nosotros continuamos con nuestro trabajo de asesoramiento y también realizamos labores de mediación con las Administraciones, sobre todo, de traducción en alemán, francés o italiano, como sucede en Suiza». Rocha también ha dejado clara una recomendación para el emigrante que piense en regresar a la Costa da Morte: «Antes de firmar cualquier papel, lo primero que hay que hacer es asesorarse y solicitar información».