«El Muséu del Pueblu d'Asturies es un ejemplo de constancia, objetivos claros y creatividad»

«Los museos se han transfrmado en centros de entretenimiento, en algo más próximo al consumo que a la ciencia; se ha ganado público, pero se ha perdido potencia»

Enric Franch, ante el nuevo edificio del Muséu del Pueblu d'Asturies
Enric Franch, ante el nuevo edificio del Muséu del Pueblu d'Asturies

Gijón

Enric Franch (Barcelona, 1943) es un diseñador especializado en comunicación con un extenso currículo en la confección de proyectos para museos y exposiciones. En él se incluye la coordinación del equipo que en 1998 redactó el Plan Museológico que transformó el antiguo recinto del Pueblo de Asturias en el actual  Muséu del Pueblu d'Asturies. Evocando aquella experiencia y tomándola como referencia, Franch reflexionará hoy en Gijón sobre la evolución de los equipamientos museísticos en las últimas dos décadas en una conferencia programada para las 19 horas en el propio Pueblu d'Asturies. Su intervención se enmarca en la celebración del Día Internacional de los Museos.

-¿Cómo resumiría esa evolución?

Es una evolución bastante importante, que tiene algunos aspectos positivos y otros no tanto. No es un proceso que se circunscriba a España: afecta a todo el mundo occidental, aunque en el caso español ha coincidido con un proceso de revitalización y de modernización muy grande derivado del cambio democrático, y que ha afectado también a los museos. Los instrumentos y las mentalidades relativas a la protección del patrimonio se han modernizado mucho a su vez. Eso es sin duda algo bueno. El problema es que la dinámica de públicos, la necesidad de ocupar los espacios de ocio para acercarse a ellos, la mayor movilidad, el mayor nivel de vida, etcétera, han hecho que los museos se transformen en muchos casos en centros de entretenimiento; en algo más próximo al consumo que a la ciencia. Se ha ganado público, pero se ha perdido potencia. Y desde una institución científica es fácil hacer divulgación o discursos más transversales y de contenido más ameno, pero pasar de una institución que se centra en eso a un trabajo científico es muy difícil; casi imposible.

-¿Y la tendencia a primar el continente sobre el contenido, a crear grandes cascarones vacíos o mal aprovechados?

Sí, claro. Esa es otra consecuencia de la evolución que comentaba antes. Efectivamente, se ha primado, desde las distintas opciones políticas, una intervención espectacular con la intención de dinamizar el territorio y de crear elementos de referencia en una época en que se ha dispuesto de unos presupuestos muy cuantiosos. El problema es que una institución no se crea a partir de su edificio; se crea a partir del trabajo interno, continuado, de cada día.

-¿Se va a revertir esa tendencia o no puede sino aumentar?

Seguramente esa tendencia deje de crecer, más que nada porque no haya dinero. Ahora bien, eso no quiere decir que se pase a adoptar la tendencia contraria, que parece la deseable. Para que sea así debemos crear equipos e implementar políticas mucho más realistas y mucho más rigurosos que los actuales. Y yo soy un poco pesimista en ese sentido.

-Veinte años después de su apertura, ¿cuál es el valor del Muséu del Pueblu d'Asturies? 

Yo creo que el Muséu del Pueblu d'Asturies es precisamente un ejemplo. Con todas sus limitaciones, y con los problemas normales que hay en cualquier institución, y con el presupuesto que se maneja, es un ejemplo de constancia en el trabajo, de objetivos claros y de creatividad y rigor en los contenidos y las soluciones. Veinte años después de inaugurado el edificio, se sigue trabajando en el proyecto marco inicial, es decir, se ha realizado un trabajo continuado a lo largo de dos décadas, y eso no es habitual. Hay proyectos que nacen y mueren al cabo de dos años, pero ése no ha sido el caso del Pueblu d'Asturies. Todos los museos deberían ser así.

-Concluida la reforma del Bellas Artes de Oviedo, museo en el que también ha trabajado, ¿cuáles son sus sensaciones sobre el resultado?

En Oviedo, el Ayuntamiento ha hecho un esfuerzo importante en crear instituciones que respondan un poco a esa filosofía deseable. El problema es que los municipios un día tienen un Gobierno y otro día tienen otro de signo contrario, y eso hace las continuidades un poco difíciles. En Oviedo ha habido problemas en ese sentido. De todas maneras, yo estoy muy contento.

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