Un acusado de la agresión homófoba de Gijón alega acoso, pero el fiscal aporta una grabación que lo niega

la voz / efe REDACCIÓN

GIJÓN

La acusación pide tres años para los procesados en el juicio celebrado hoy, en el que uno de ellos afirma que la víctima le «tocó el culo» y el otro niega ser homófobo, pero admite haber consumido drogas

23 jun 2016 . Actualizado a las 15:35 h.

La Fiscalía ha ratificado su petición de pena individual de tres años de prisión por un delito de lesiones con el agravante de discriminación por «orientación o identidad sexual» para los dos acusados de romperle la mandíbula a un hombre en un local de Gijón porque le escucharon decir que era homosexual. Durante el juicio oral celebrado en el Juzgado de lo Penal número 1 de Gijón, ambos han reconocido haber cometido la agresión, pero han negado que fuera motivada por la condición sexual de la víctima. Uno de los procesados, A.A, ha argumentado además que la noche de los hechos, ocurridos el 13 de abril de 2014, «notó miradas» por parte de la víctima, quien posteriormente le «tocó el culo» e intentó acosarle, motivo por el cual «reaccionó mal» y le agredió.

Este extremo ha sido negado por el fiscal basándose en la grabación de las cámaras de seguridad del local donde se produjo la agresión, que desmienten según la acusación que se diese ningún tipo de provocación, tocamientos o acción agresiva de la víctima. El fiscal -que también ha solicitado el pago conjunto de una indemnización de 7.400 euros a la víctima y de otra de 4.827,56 euros al Sespa por los gastos sanitarios- considera que no hay «ninguna duda» de la autoría del delito de lesiones y concluye que uno de los motivos fue la condición sexual de la víctima, ya que los procesados le escucharon comentar que era homosexual y eso generó una reacción «despectiva» en ambos.

El perito forense ha diagnosticado que, como consecuencia de la agresón, la víctima padece secuelas «irreversibles» que limitan el consumo de determinados alimentos, la apertura bucal, además de provocarle dolor y un perjuicio estético.

Por su parte el acusado, que ha asegurado que no tiene «nada contra los homosexuales», ha añadido que la víctima intentó acercarse a él con una botella en la mano para golpearle. El otro encausado, J.J., ha relatado que esa noche estaba con A.A. y que mientras hablaba por teléfono con su mujer en el bar vio el altercado entre ambos, momento en que el propinó «un puñetazo» a la víctima «para que se separasen». «No soy homófobo. Tengo amigos que les gustan los chicos», ha añadido, al tiempo que reconocía que ese día había consumido sustancias estupefacientes.

En el juicio también ha intervenido la víctima quien ha relatado que ese día iba caminando por la calle con una amiga y que se encontró un grupo de cuatro jóvenes, entre los que se encontraban los dos procesados, con quienes habló sobre su homosexualidad en la puerta de un local de ocio. En ese momento, uno de los acusados comenzó a increparle por sus afirmaciones y ya dentro del local tuvo lugar la agresión por parte de los dos. Además de las secuelas físicas, la víctima ha reconocido que este incidente le ha provocado también secuelas psicológicas, que le condicionan para hablar sobre su condición sexual.