Puede que acaben olvidados en un cajón, pero el paseo por la feria no es el mismo si no se adquiere uno de esos artilugios maravillosos y mágicos que, por ejemplo este año, dan forma a las albóndigas o absorben el barro de los zapatos
11 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Todos los años, y ya van 60, la Feria de Muestras de Gijón se convierte en un bullicioso punto de encuentro de locales y visitantes que recorren, casi siempre sin rumbo fijo, las espaciosas calles que separan los pabellones del recinto ferial. Esas calles se vuelven angostas en el territorio de los chollos, más si son días clave en el calendario ferial esos en los que parece que todo el mundo decide pegarse el obligado paseo por la feria de todos los veranos. En esta edición, 2.100 expositores presentan su mercancía. Todo tipo de productos y servicios. Incluso hay quien vende su marca con un baño equipado con los colores del Sporting, escudo incluido. Los artículos que más interés despiertan siempre son los que se pueden llevar en una bolsa por un módico precio. La mayoría son utensilios que le van a hacer a cualquiera la vida más fácil. A cualquiera, claro, que los vaya a utilizar en lugar de olvidarlos en un cajón sine die.
Mani Saavedra es una de esas buscadoras de los chollos de la Feria de Muestras de Gijón. Junto con otras tres amigas, escoge un día nublado para peinar el universo de los puestos en los que los vendedores proclaman las prácticas bondades de todo tipo de utensilios. El resultado es muy satisfactorio para las cuatro, que incluso toman una fotografía una vez acabado el recorrido con al menos cinco bolsas bien cargadas por cabeza y mínimo dos escobas en ristre. «Ésta es la escoba maravillosa que lo hace todo sola», proclaman también entre risas, «barre, friega, rasca y recoge cristales. Llevamos tantas porque te venden dos escobas a 10 euros, pero ya gastamos todo el dinero y ye hora de irse». Los 10 euros es el precio comodín de buena parte de los nuevos chollos de este año.
«¿Qué mas llevamos en las bolsas? Pues mira, la plancha que no hace falta planchar, porque se usa en vertical y utiliza vapor. La picadora que lo pica todo muy fino, las tapas de los tápers que se adaptan, la arcilla blanca, pero la buena, y el sofá ése que se hincha con el aire y que me va a venir muy bien para la playa. Fue lo más caro: 39 euros». Mani Saavedra hace un repaso rápido, casi sin abrir las bolsas, pero sus amigas, que también llevan los mismos productos, le recuerdan que también han comprado «las bayetas de la vitrocerámica y el soporte para poner debajo de la tabla de planchar que quita la humedad y no oxida la plancha». Esto último es el mayor chollo: cinco euros. La plancha, maravillosa como todos los inventos que se promocionan en la feria con precios especiales, incluso era un objeto que una de las amigas llevaba tiempo buscando: «Ya había tenido una y estaba detrás de ella, le echas un poco de sal y funciona, realmente funciona».
Lo importante es que han pasado un rato estupendo escuchando las ventajas de los productos que se llevan convencidas. La Feria de Muestras sigue siendo el mejor escenario para presentar aparatos e ingenios que ya están triunfando en otros países y que buscan distribuidores en la zona. Muchos de ellos se pueden ver en catálogos de la tele y se venden por internet. Hasta el 21 de agosto, los denominadores comunes de buena parte de ellos es que siempre son mágicos o maravillosos y el precio: 10 euros. Un precio ajustado a estos tiempos de crisis y que no duele tanto si luego el artilugio se pierde para siempre en un cajón. Hay opciones más caras
En esta selección aparecen cinco, de los que al menos cuatro no iban dentro de las bolsas que cargaban Mani Saavedra y sus amigas.
1. El felpudo que limpia los zapatos a fondo
La demostración se hace pisando agua y barro para, a continuación, caminar sobre el suelo dejándolo todo perdido de suciedad. El felpudo se vende como una maravilla superabsorbente que deja los zapatos limpios para que en las casas no entra ni una mota de polvo. El secreto, dice la vendedora, está en que es de microfibra en vez de paja o plástico. El de tamaño pequeño cuesta 10 euros.
2. Bolsas al vacío para conservar siete veces más los alimentos
Envasar la comida al vacío cuesta también 10 euros. El kit incluye la bomba y seis bolsas de tres tamaños diferentes. El gancho es que los alimentos se conservan hasta seis o siete veces más y que se ahorra espacio y tiempo. Las explicaciones no pasan por alto que incluso se pueden meter en el lavavajillas (también bajo el grifo, claro) para reutilizarlas una y otra vez. Quienes hayan echado tiempo metiendo su ropa de temporada en una bolsa al vacío seguro que apreciarán este invento. O no, que todo al final acaba cansando.
3. Una bayeta con dos caras para limpiar cristales y vitrocerámicas
La que está causando sensación este año es verde, por aquello de la fibra ecológica y lo natural. En la demostración se prueba el antes y el después de un espejo limpiándolo con un papel y con esta bayeta mágica, que tiene dos caras. Por un lado se reparte el producto de limpieza y por el otro se seca y abrillante. El pack de dos bayetas, una más fina que otra, cuesta 10 euros. La variante para vitrocerámica también tiene dos caras: una rasca y la otra abrillanta.
4. Pinzas para hacer albóndigas, croquetas y sushi
Este utensilio también despierta pasiones. Es una pinza con cuatro moldes diferentes con formas ovaladas y circulares para hacer croquetas, albóndigas, buñuelos, bolas de patata y pecado y hasta nigiris (el sushi que tiene una base de arroz cubierto por pescado). Se lava fácilmente con agua para pasar de un alimento a otro y también vale para hacer canapés, brochetas de fruta o servir ensaladas. Y, como casi todos los inventos, en internet cuesta más (15 euros) y en la feria «te lo damos en caja, cuesta 10 euros e incluye la receta de la croqueta para el marido». Quienes se quedan a escuchar toda la demostración al completo, sí, suelen ser principalmente mujeres.
5. La arena que parece plastilina
Siempre hay algún producto que triunfa entre los más pequeños. El de este año es la arena que funciona como si fuera plastilina. No mancja, logicamente no es tóxica y tiene textura de arena de playa. Se vende en tres tamaños y, el más pequeño, con medio kilo de arena que no se desmenuza y se puede modelar de mil maneras, cuesta 10 euros. El pack incluye entre cinco y seis moldes diferentes para dar rienda suelta a la imaginación y la arena puede ser de diferentes colores.