Una exposición multimedia revive en Los Campinos el sufrimiento de los civiles durante la Guerra Civil como parte de un proyecto que busca sensibilizar sobre la situación de los refugiados y preservar la memoria oral de la guerra
05 sep 2016 . Actualizado a las 07:41 h.Araceli Ruiz Toribios, Delfi Álvarez, Nelly Fernández Arias y Moncha Rodríguez tienen varias cosas en común. Todas ellas nacieron o se criaron en Asturias en el primer tercio del siglo XX. A todas ellas, el estallido de la Guerra Civil las sorprendió en plena niñez. Las cinco sufrieron, de un modo u otro, la ferocidad de la contienda, y padecieron la violencia, la destrucción, la persecución, la huida, el hambre y, en casos como el de Araceli o Nelly, un exilio que en el caso de la primera de ellas fue muy largo y muy lejano. Pero también existe otro lazo que las une hoy, ocho décadas después: su voluntad de contar lo que recuerdan y compartirlo en el tiempo de sus nietos y casi sus bisnietos. Cuando las guerras se libran en otros lugares y son otros los bombardeados, los exiliados y los que buscan refugio.
Por eso, las cuatro mujeres están en el centro de Los Años Silenciosos; un proyecto que funde testimonios orales, audiovisuales y divulgación en redes sociales para «combatir la insolidaridad y la mala memoria ante la realidad de los refugiados», y que toma cuerpo con una exposición en Los Campinos de Begoña, en Gijón. Durante un mes, el recinto al aire libre exhibirá imágenes procedentes de colecciones como las del Ejército del Aire, el Museo del Pueblu d'Asturies, la Asociación Guerra y Exilio, la Biblioteca Nacional o el archivo Escudé: fotografías firmadas por autores como Constantino Suárez, Armenak Cheriguian, Forentino López, Floro, Ignasi Escudé o Álex Zapico para interpelar a la vez «a la emoción y los recuerdos». Esa es, al menos, la intención de la Asociación de Fuentes Orales para la Historia Social de Asturias (AFOHSA), entidad organizadora de una experiencia que también cuenta con la participación en la parte artística y diseño de Álex Zapico y Jorge Lorenzo; de Irene Díaz, Pelayo M. Duarte y Rubén Vega en la documentación, y de las aportaciones de Pensar Audiovusial, Pedro Timón y el proyecto «Xixón so les bombes».
Amplificar recuerdos
Pero el apartado expositivo es, con todo, el más convencional de esta experiencia que busca la capacidad viral de las redes sociales para amplificar los recuerdos de aquellas niñas que hoy son mujeres determinadas a cerrar filas ante la desmemoria. Las filmaciones con sus relatos individuales o con sus conversaciones en grupo están circulando por las redes, vinculados a Enlaces Q-R, como lo están haciendo fragmentariamente y en forma de twits algunas frases con sus evocaciones. El objetivo es reconstruir con el máximo de amplitud un contexto cuyas cifras aún deberían doler tanto como las que cada día sirve el presente: un millar de civiles muertos durante los bombardeos en Asturias; entre 57 y 76.000 civiles evaciados del Principado, como parte de un flujo mucho mayor, entre los que 470.000 se dirigieron a Francia, y entre 300.000 y 320.000 españoles forzados a la condición de refugiados hasta 1945. Las guerras son distintas; las víctimas, las mismas, unidas por años que no deberían haber sido de silencio.