El (mucho) pasado de Tabacalera pone condiciones a su futuro

Los técnicos muestran la marcha de la primera fase de los trabajos en el edificio, ralentizada por la constante aparición de restos arqueológicos e históricos, que va a provocar retrasos en las obras

El proyecto municipal para el antiguo convento y Tabacalera Vídeo oficial del ayuntamiento de Gijón con los planes museográficos y arquitectónicos para el edificio de Cimavilla
Europa Press
Gijón

Como en todas partes -y quizá un poco más-, en Gijón los adjetivos «emblemático» e «histórico» se usan con alegría. Pero hay ocasiones en que resultan incontestables. Lo son en el caso del antiguo edificio de Tabacalera, en el corazón de Cimavilla. El inmueble en sí funciona como un excepcional emblema de Gijón y de su historia: algo así como la primera pieza del museo sobre la ciudad que, en combinación con un centro de industrias culturales y creativas, proyecta para su recinto el Gobierno local de Foro. Pero el (mucho) pasado del edificio está ralentizando su futuro. Los cuidados y cautelas que esta monumental pieza merece están postergando un poco más la culminación un proyecto que ya colea una década, y que tiene aún mucho que rematar por delante. En obra física y en plan de usos. 

Esa riqueza histórica y las muchas posibilidades del inmueble quedaron claras tras la visita encabezada por la alcaldesa de Gijón, la forista Carmen Moriyón, para revisar y dar a conocer el estado de las obras de consolidación, restauración y puesta a punto que está desarrollando la Unión Temporal de Empresas formada por San José y Procoin. Ambas se encargan de un proyecto que salió a licitación por 9,1 millones de euros y fue adjudicado finalmente por 3,96 millones. Carmen Moriyón se mostraba, al final de la visita, «muy contenta» por un proceso que no tiene «marcha atrás», una recuperación que considera «asegurada» y la «oportunidad única» que se ofrece a la ciudad.

La regidora y representantes del resto de grupos de la corporación recibieron explicaciones en detalle de la marcha de los trabajos por parte de los técnicos municipales que ejercen la dirección de obra y de los responsables de su ejecución. Se está trabajando en la estabilización de la estructura y cimentación, el aislamiento y protección frente a los agentes atmosféricos, la recuperación y preservación de elementos de valor arquitectónico y de los «abundantes» restos arqueológicos y patrimoniales que van apareciendo, según explicó el arquitecto Román Villasana, director del proyecto junto a Óscar Pérez SIlanes, Carlos Pereda Iglesias e Ignacio Olite Lumbreras.

Los visitantes también pudieron constataron sobre el terreno que el edificio, incluso en esta primera fase, es capaz de llevar en vertical en apenas unos metros desde la fundación romana de la ciudad -un pozo-depósito de la época- hasta el presente, pasando por el uso religioso -el convento de las Agustinas (1668-1842)-, los albores de la industrialización  -la legendaria Fábrica de Tabacos (1843 y 2002) que fue el alma del barrio- y la desindustrialización y el abandono que cayeron sobre el edificio a partir de esa fecha. Y, como señalaba Carmen Moriyón,  con los vestigios de toda esa historia que van apareciendo sin cesar «hay que ser muy respetuosos», sin que sirva de excusa que -como comentó alguien durante la visita-  «se levante una piedra y salgan dos», merecedoras de ese mismo respeto. Las leyes de protección del patrimonio están para cumplirlas.

Retraso de tres meses

La cuestión es si todo ese peso del pasado podría ralentizar la llegada de un futuro que, como confirmaron los técnicos, de entrada ya va a retrasarse respecto a los plazos de ejecución de 15 meses inicialmente comprometidos. En principio, ya se estiman unos tres meses de demora. La concejala socialista Lara Martínez, recordaba al final de la visita que, a lo mucho que lleva el edificio a las espaldas, hay que sumar «cinco años perdidos desde 2011, el año de la llegada de Foro a la alcaldía» y el deterioro que se ha producido en ese tiempo.

A eso se añadiría ahora el retraso provocado por «el continuo hallazgo de restos que hay que valorar». Como consecuencia, las obras llevan ya un cierto «retraso y un plazo mayor de ejecución de la obra y una mayor necesidad presupuestaria», comenta la edil; un factor este último que, considera, «no hay que perder de vista». Sobre todo teniendo en cuenta lo ajustado del presupuesto de licitación, que «implica que no hay mucho margen de maniobra», según Lara Martínez. 

Un equipamiento clave

Como el PSOE, primer impulsor de la recuperación de Tabacalera y del proyecto de un museo de la ciudad, Xixón Sí Puede está especialmente pendiente de lo que sucede y el edificio, y de lo que vaya a suceder en él. Su concejal Orlando Fernández, y desde el punto de vista estrictamente técnico que tuvo la visita, considera que la marcha de las obras «no plantea más problemas que cualquier otro espacio histórico», siempre que se admita «un poco de cintura» ante los imprevistos y las demoras en un «equipamiento clave para la ciudad».

El edil morado muestra cierta «preocupación» por posibles discrepancias entre lo que se va viendo y la ubicación de alguno de los usos previstos, o por el mal estado de algunos de los paramentos, que puede alterar algunos de esos usos, pero manifiesta su «confianza en los técnicos municipales y en la dirección de obra» para que los problemas se resuelvan. «Que las obras lleven el ritmo que tengan que llevar; las prisas no son buenas a largo plazo», zanja al respecto.

Lo que sí preocupa al concejal de XSP, como también a Lara Martínez, es lo que tiene que suceder después de que se remate esta fase: la definición exacta del como en que se concretará un plan de usos para el que exigen la participación directa de cuantos más agentes mejor, empezando por los habitantes de Cimavilla. Carmen Moriyón proclamaba ayer una vez más que ese proceso tiene que ir «de la mano e los vecinos» y respaldado por acuerdos municipales entre todas las fuerzas, pero al tiempo que anunciaba que el plan de usos que determinará los usos de cada espacio ya está redactándose y estará listo a principios de 2017.

«Hay una sensción generalizada de incertidumbre tanto en lo político como en lo social a pesar de que se intente transmitir la idea de que hay en marcha procesos de participacion que nadie sabe muy bien por dónde vienen y por donde van», asegura Lara Martínez. Pero el PSOE considera que en realidad «no hay proyecto para ese edificio que lo conecte con otros edificios, con el barrio, con los distintos sectores y con la ciudad». «Sencillamente», añade, «porque, como en todo lo demás, en Foro no hay modelo de ciudad sino acciones aisladas y descoordinadas». «Es el equipamiento más importante que podamos tener en la ciudad como reto, pero hay que dotarlo de vida», remacha la edil.

En la misma línea, Orlando Fernández recuerda que «no se ha iniciado formalmente» proceso de participación alguno, pero también señala que mientras tanto, e incluso muy lejos aún del momento de su reapertura, Tabacalera «ya está moviendo algo en Cimavilla». Por ejemplo, la  Comisión de Dinamización formada por distintos agentes del Barrio Alto; una entidad que considera «muy esperanzadora» que ya ha mantenido dos reuniones y que volverá a hacerlo a finales de este mes.

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