Los agentes comenzaron seguir al yihadista detenido en Gijón después de acumular evidencias de su radicalización
13 oct 2016 . Actualizado a las 09:12 h.Abdellah Ouelji no era un desconocido para la Policía Nacional, que llevaba más de año y medio vigilándolo. Las redes sociales dieron a los agentes la primera pista de su radicalización. Su aspecto, la segunda. En sus perfiles había difundido sus ideas y alguno de sus pasos, como un viaje a Marruecos de más de cuatro meses. Cambió su forma de vestir y se dejó barba. Sus propios vecinos fueron conscientes. El seguimiento policial también dio sus frutos. Los agentes comenzaron a ver que se estaba convirtiendo en una pieza importante tanto en el sistema de propaganda como de reclutamiento del Daesh. Así decidieron preparar su detención.
La importancia de Abdellah Ouelji dentro del entramado de la organización no significa, sin embargo, que haya conseguido crear una estructura fuerte y estable en Gijón. No obstante, el registro de dos domicilios -en el que residía primero con su familia y el de sus padres, al que se había trasladado recientemente- llevado a cabo por la Policía ha conseguido acumular más pruebas documentales de lo que estaba sucediendo, tanto en soporte informático como en papel.
Todas las pruebas recogidas en los registros serán analizada por especialistas en Madrid, con el objetivo de profundizar en esta operación que dirige la Audiencia Nacional. El detenido también ha sido trasladado a Madrid. Primero pasó por las dependencias de la Policía Nacional de Oviedo. Posteriormente, fue trasladado al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), después de que dijera encontrarse mal. El caso se encuentra aún abierto y, por tanto, bajo secreto de sumario.