¿Ha llegado (por fin) al PP gijonés la gaviota de la paz?

Marín cree que la sentencia que avala su presidencia cierra «un capítulo lamentable en la historia del partido», pero añade que «no se puede contar» con los críticos, que hoy moverán ficha

Mariano Marín (derecha) y Pablo González, en la sede del PP gijonés
Mariano Marín (derecha) y Pablo González, en la sede del PP gijonés

Gijón

Mariano Marín por fin puede proclamar que es el presidente del PP gijonés sin «una gran losa» pesando sobre la verdad de esa afirmación. El abogado gijonés, portavoz municipal y ganador, ahora plenamente confirmado, del último congreso extraordinario de los populares en Gijón describía ayer en esos términos su alivio tras conocer la sentencia de la Audiencia Provincial que ha disipado, sin recurso posible, las dudas sobre la legalidad del proceso que concluyó con su elección en febrero de 2015. Desde esa certeza, arropado por su equipo y varios militantes y escoltado por el secretario general del PP en Gijón, el también concejal Pablo González, Marín sentencia a su vez, que «se cierra un capítulo lamentable de la historia del Partido Popular de Gijón», y «ganan la militancia, la justicia, la verdad y el partido».

¿Será así, y el PP será capaz de cerrar una historia de conflictividad interna que se pierde, como mínimo, en los tiempos en los que la actual presidenta regional, Mercedes Fernández, lo era de los populares gijoneses? Los precedentes invitan, como  poco, a ser cauto. Cuesta trabajo pensar que un dictamen judicial pueda bastar para cerrar heridas. Y aún cuesta más desandar las líneas de fractura que han cuarteado la normalidad de la vida orgánica de los de la gaviota en Gijón en un escenario de guerra, sorda o declarada, pero casi permanente.

En sus batallas también se batieron Francisco Álvarez-Cascos y la sucesora de «Cherines», Pilar Fernández Pardo a la que sucedió una gestora cuya interinidad se prolongó año y medio. Justo hasta el congreso en el que salió elegido, con coro de «tongos», David González -el candidato apoyado por Mercedes Fernández- tras el rechazo por la mesa de los avales de su rival, Ignacio Riestra. La denuncia de sus partidarios acarreó la anulación del congreso y la convocatoria del segundo y ahora revalidado.

Guerra de posiciones

Visto desde fuera, más que una pugna ideológica de fondo, parece una guerra por ocupar posiciones de poder en el interior del partido, periódicamente complicada por los efectos de escisiones o los conflictos con los escindidos; primero, la Unión Asturianista de Sergio Marqués y después el Foro Asturias de Álvarez-Cascos. Dos fracturas que, de un modo u otro, se gestaron en buena parte en el interior del PP gijonés aunque sus consecuencias, o sus motivos, se situasen a veces muy lejos de la antigua sede de la plaza del Parchís.

La última edición de este conflicto casi ya indescifrable enfrentaba a un grupo de exconcejales y destacados militantes  -Manuel Pecharromán, María Teresa Menéndez, Francisco Rodríguez, Gabriel Díaz y Raquel Vega, entre otros- con la gestora nombrada por la presidenta regional tras la dimisión de Fernández Pardo, de cuyo grupo municipal o equipo directivo los críticos formaban parte. Fue la iniciativa de este grupo la que encadenó dos victorias en los tribunales al conseguir la anulación, por vía legal, del congreso extraordinario que eligió a David González Medina en octubre de 2014 y la segunda sentencia anulatoria de los juzgados gijoneses para los resultados de la repetición del cónclave, cuatro meses después. Esperaban que volviese a suceder así en la Audiencia Provincial, quitando la alfombra de la legitimidad bajo los pies de Mariano Marín y su directiva, y apuntando además con ese respaldo legal directamente a la cabeza política de Mercedes Fernández, quien ya ha transmitido su «satisfacción» por la sentencia a su homólogo local.

De críticos a «rebeldes»

Eso no sucederá. Al menos, no por esa vía. Y tampoco parece viable que los críticos -ahora ya oficialmente rebeldes, de persistir en su posición- se reintegren a la vida de partido. La mano que les tendía ayer el presidente local, bien que muy formalmente y con todas las reticencias del mundo, daba una de cal y bastantes de arena. «No estamos en cuitas, peleas ni digresiones», ha asegurado Mariano Marín, que ha dicho «contar con todas las personas» para un proyecto «sin personalismos»; precisamente, la actitud que atribuye a su oposición interna, junto al «principio de cuanto peor, mejor».

Pero, cumplido el trámite, envió en varias ocasiones el recado de que solo trabajará con quien aporte «desde la lealtad» y sin cargar con «mochilas judiciales». Y finalmente, admitió respecto a los llamados «críticos» que, «no se puede contar con ellos» porque «son ellos los que se han desvinculado de nosotros». Es más, Marín cree que «parece que quieren seguir tramitando algún tipo de acción». Algo que, en principio, no desvelan los miembros del partido que impugnaron la presidencia. Por el momento, se han limitado a pedir tiempo para asimilar y analizar el dictamen judicial, aunque esa vía aparezca cerrada, al tratarse de una sentencia firme. Hoy mantendrán una reunión para ofrecer una respuesta conjunta.

A la espera de ese pronunciamiento de los díscolos, el presidente del PP gijonés no descarta ni confirma que el partido, a su vez, pueda emprender otro tipo de acciones, estas disciplinarias contra ellos. Ha dejado la pelota en el alero de la Comisión de Derechos y Garantías, de cuyos próximos movimientos ha dicho no saber nada, y se limitaba a enunciar que «el partido tiene unos estatutos que se aplican tanto para los congresos como para las cuestiones disciplinarias».

Frente al tono aliviado de Mariano Marín, Pablo González se mostró más contundente al dolerse de «más de año y medio soportando de los medios de comunicación una presión innecesaria» para un partido que «lo ha pasado mal» ante la divulgación de lo que ha considerado como «un proceso judicial interno expuesto en medios de comunicación». El concejal remachó, por dos veces en cada condición, que el partido solo admitirá a quien se acerque a él «de buena fe, desinteresadamente y con altura de miras».

Reagruparse con Foro

Si esas declaraciones trazan la trinchera respecto a quienes siguen en el interior del PP gijonés, otras han echado tierra para reducir la que existe con quienes se escindieron de él. Mariano Marín se mostraba convencido de que «tarde o temprano el centro derecha se va a acabar reagrupando» a pesar de «pueda dar la impresión» de lo contrario. Pablo González recordó -es de suponer que, ante todo, al equipo de gobierno de Foro, que el PP «es necesario en consejos de administración de esta ciudad por donde pasan decenas de millones de euros», apoyando en esas mesas y en el pleno «cuando corresponde» las «políticas de centro derecha que son buenas para Gijón». «Esperemos que Foro haga lo mismo porque a veces parece que tiene la brújula un poco despistada»; una referncia directa al buen entendimiento del partido casquista con Xixón Sí Puede, que González considera «un hecho».

Sobre la gresca en Avilés, ni una palabra. Y la reiteración de que ahora se siente un presidente sin lastres; «con decisiones que puedo tomar ahora con la libertad de no tener una losa». 

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