Nuevo Gijón hace su «black friday» pagando en «santiaguinos»

La barriada acuña una «moneda social» que circulará durante quince días para apoyar el comercio local y que se convierte en el símbolo de un barrio que no quiere quedarse parado

Roberto Porras y Verónica Menéndez, intercambiando «santiaguines»
Roberto Porras y Verónica Menéndez, intercambiando «santiaguines»

Gijón

Mientras el gran mercado global anda entregado a la locura del Black Friday, en las calles de Nuevo Gijón, Perchera y La Braña los vecinos celebran su propia «Quincena Lloca» del comercio local. La «locura» no solo ha traído dos semanas de promociones o descuentos en 18 establecimientos del barrio: está en la moneda con la que es posible pagarlos. Se llaman «santiaguinos» en honor al santo que da nombre a la Asociación de Vecinos, que es quien los ha acuñado, y no tienen nada que ver con un trance bélico como aquellos belarminos que corrieron como moneda de guerra por Gijón durante la contienda civil, pero sí con la lucha por la supervivencia del pequeño comercio de proximidad y por el fortalecimiento de la cohesión social del barrio.

Ya circularon durante una semana el pasado verano, como parte de la campaña de apoyo al comercio «Crecemos junt@s», y desde el pasado lunes y hasta el 4 de diciembre lo harán de nuevo: billetes de 20, 10, 5 y 1 santiaguín ilustrados con motivos de folixa, romería y alegre fartura por un ilustre vecino del barrio: el mismo Garrido cuyos carteles cantando a la sidra alegran los chigres de toda Asturias. 

El cambio de moneda en los establecimientos que se han prestado a dar ese servicio no va a obligar a hacer demasiadas cuentas: un santiaguín vale un euro. La ganancia no está ahí, sino en el hecho de que solo se puedan emplear pra compras a esos vecinos que ocupan, a veces desde hace décadas, los bajos del barrio: desde cafés o ferreterías, librerías, kioskos o peluquerías de los de toda la vida en la barriada hasta academias de danza o el benjamín de los establecimientos de esta «Quincena Lloca», una tienda de globos de fiesta abierta hace apenas unos meses en la torre que da entrada a Nuevo Gijón desde la rotonda de Foro.

Además, para estimular la visita a los negocios participantes, se ha distribuido en ellos la exposición Historias de barrio, en la que las fotografías aportadas por los propios vecinos de Nuevo Gijón-Perchera-La Braña reconstruyen los cambios en la fisonomía, lo que se perdió y lo que se ha ido ganando a base de reivindicaciones y acción vecinal en esta zona urbana que creció al suroeste de la ciudad, entre la antigua carretera de Oviedo y la «Y», y que aún tiene zonas de crecimiento estancado o por urbanizar.

La razón que esconde esta pequeña locura quincenal está muy clara para el presidente de la Asociación de Vecinos «Santaigo», Roberto Porras: «Si el comercio de barrio está vivo, el barrio está vivo», afirma el dirigente vecinal, convencido de que este tipo de actividades «genera dinamismo económico en circuito» en el entorno y aleja el fantasma de la «ciudad dormitorio». Durante la primera emisión de santiaguinos se movieron por el barrio cerca de 2.000 euros. Y, lo más importante, se movieron los vecinos. Los santiaguinos vienen a ser el mejor símbolo de un barrio que no quiere quedarse parado.

En la actualidad, en Nuevo Gijón-Perchera-La Braña habitan unos 7.700 vecinos, tiene 103 comercios abiertos. Se han producido algunos cierres recientes, pero también ha habido una cierta renovación, del mismo modo que la ha habido en la población, en la que conviven los vecinos mayores -los que llevan en el barrio toda la vida- junto a los nuevos. «Son en su mayor parte parejas en torno a los treinta años que vinieron buscando una vivienda relativamente barata», apunta Porras.

Plan de Usos

Las demandas de los hijos de estos moradores más jóvenes centran una parte de las prioridades de los vecinos. Un Plan de Usos aprobado en 2015 ha permitido planificar actuaciones que están dotando a la barriada de servicios y permitiendo el acondicionamiento y uso de terrenos todavía sin urbanizar, o o afectados por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

Roberto Porras habla de «proyectos significativos que darán identidad» al barrio e incluso se convertirán en atractivos para vecinos de otras barriadas; la más original de ellas un campo de «juego en construcción» diseñado por los propios niños, que irán construyendo y modificando ellos mismos con materiales de reciclaje. Además, la planificación incluye, y ya ha desarrollado en algunos casos, huertos comunitarios, un área recreativa y trabajos de urbanización de zonas como la calle Peña Mea y sus transversales.

Para el próximo año, y a través del criticado proceso de presupuestos participativos, la barriada ha propuesto actuaciones por valor de 70.000 euros, pero -lamenta el presidente vecinal- «no hay ninguna otra partida municipal de inversiones para proyectos específicos» que ataque las necesidades infraestructurales más básicas que persisten en Nuevo Gijón-Perchera-La Braña. Una inversión que pide algo más que santiaguinos para materializarse.

Después del esfuerzo de los últimos dos años, las 14 personas de una junta directiva vecinal compuesta en su mayor parte por vecinos jóvenes se pone ahora por delante el reto de implicar cada vez a más vecinos en los debates y actuaciones por el barrio. «La clave para eso es tenerlos bien informados, y en ello estamos», señala Roberto Porras. Por el momento, el reto es que sus carteras se llenen estos días de la moneda social, esos santiaguinos que se quedan en el barrio. 

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