Gijón

Santiago Zannou es el cineasta que conmovió a España con el anuncio del «bar de Antonio» y que ha vuelto a impactar con el de la Lotería de Navidad de este año, con tanto poso asturiano. Lo que no se sabía es que al propio Zannou, de algún, modo, le tocó el «Gordo» cuando vino a Gijón como jurado de su Festival de Cine (FICX) hace un par de años. Venía apagado, tras el fracaso de su Alacrán enamorado, y lo que vio aquí volvió a devolverle «la llama de cineasta». Sus palabras fueron lo más emocionante de una gala deslucida por los fallos técnicos y los tropiezos en el guión; algo más de hora y media para despedir al FICX54 con una entrega de premios y la proyección de la película con la que Zannou ha vuelto a «ser cineasta»: el documental Muna.

Hasta ese momento, el cómico, actor, guionista y cineasta gaditano Diego Arjona presentó una ceremonia en la que repitió como banda sonora en directo el grupo Supersonora, y en la que los tiempos muertos, las indeseadas voces en off, la confusión entre los encargados de entregar los premios y hasta el olvido de dar paso a la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón -que salió del escenario sin haber podido decir sus palabras- restaron protagonismo a las otras dos referencias de la noche: la actriz Mercedes Sampietro, que recibió su premio Mujer de Cine tan nerviosa «como si fuera la primera vez sobre un escenario», y Decho Taralezhkov, el guionista de la húngara Glory, que recibió el premio al Mejor Guión, el que concede el jurado FIPRESCI y el galardón al Mejor Largometraje de la Sección Oficial a concurso. Se lo entregó el viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez, cubriendo -junto con el de la demudada alcaldesa de Gijón- las dos ausencias que sirvieron para poner algo de cayena en la gala inaugural a su presentador, Toni Garrido.

El otro elemento que contribuyó a dar fuerza y contenido a esta gala desbravada fue la referencia a las mujeres y al papel del cine para mostrar su situación. Un día después de la jornada contra la Violencia contra las Mujeres, Mercedes Sampietro recordó que «son tiempos oscuros para las mujeres y el cine puede ayudar a que entendamos mejor los crímenes, el desprecio y una violencia insoportables». Y Santiago Zannou -que en Muna personifica la situación de las mujeres etíopes en una «matriarca africana»- describió su trabajo como una película que cree «necesaria» para mostrar la realidad de unas mujeres que «desaparece si no se habla de ellas». 

Por lo demás, destacaron en el desfile de premiados los vídeos de agradecimiento remitidos por Andrei Konchalovsky y dos provenientes de Canadá: los de Ann Marie Fleming y François Jaros, dirctores respectivamente de Paradise (Premio Jurado Joven), Window Horses (The Poetica Persian Epiphany of Rose Ming) (Premio Animaficx) y Oh what a wonderful feeling (mejor cortometraje tanto para el jurado internacional como para el jurado joven). El director ruso agradeció los dos premios que han caido en su casa, ya que su esposa, Julia Vysotskaya, recibió también el premio a la Mejor Actriz.

Konchalovsky apreció como un galardón «muy especial» el concedido por los jóvenes espectadores en un momento «en que solo van al cine a comer palomitas», y se mostró conmovido por el hecho de que los jóvenes jurados de Gijón hayan apreciado su película como «un arte comparable al teatro y la música, que hace disfrutar con la combinación de imágenes y sonidos». 

Antes de la tradicional foto de familia, la ceremonia se despidió con la presencia de la actriz gjonesa Blanca Romero, que cantó junto a Supersonora la misma versión del Por qué te vas de Jeanette que el grupo interpreta en un videoclip cuyo estreno se ofreció un momento antes. Y después, el FICX54 también se fue.

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Una gala con más pena que «Glory» para despedir el FICX54