¿Qué tiene que hablar (ahora) De la Serna con Moriyón sobre el Plan de Vías?

El nuevo ministro pospone las decisiones sobre el soterramiento a otro encuentro con un ayuntamiento con el que todo parecía hablado, salvo unas peticiones de financiación que Fomento ya se negó a asumir

Esquema de la última versión del Plan de Vías de GIjón
Esquema de la última versión del Plan de Vías de GIjón

Gijón

¿Qué queda por hablar sobre el Plan de Vías? ¿A que conversaciones con el ayuntamiento de Gijón y el Principado de Asturias prefiere «esperar» ahora el ministerio de Fomento? ¿Qué considera el flamante ministro del ramo que resta por decidir respecto al soterramiento de las vías en la ciudad? Es seguramente lo que se estará preguntando más de uno tras el paso de puntillas de Íñigo de la Serna, en su primera visita a Asturias, por el gran asunto pendiente del urbanismo gijonés; ni un guiño al final de otro año estéril -y van 14- hacia los vecinos y vecinas de Gijón, hacia su ayuntamiento, que gobierna un partido aliado del PP en el Principado, o incluso hacia su alcaldesa, la forista Carmen Moriyón, quien hace un mes expresaba, tras el nombramiento de De la Serna, sus esperanzas en la «buena sintonía» y en la condición de exalcalde norteño y costero del nuevo ministro. Solo el anuncio de la postergación de «cualquier decisión» a una nueva conversación con las otras dos administraciones involucradas en el soterramiento ferroviario en Gijón. Nada, en definitiva, que permita vislumbrar el desbloqueo de una actuación que sigue en el limbo.

La cuestión es qué tiene que decidir ahora Íñigo de la Serna. En principio, tal y como quedaron las cosas a la salida de la anterior ministra, Ana Pastor, entre Fomento y el equipo de gobierno de Foro no debería haber gran cosa que hablar respecto a la configuración del proyecto. Las dos partes alcanzaron a un acuerdo sobre la reubicación de la estación intermodal desde Moreda hasta el entorno del museo del Ferrocarril, que Fomento puso por sorpresa ante la alcaldesa en 2015, y que Foro asumió inmediatamente como suya en nombre de la centralidad. Para disgusto del PSOE -tanto en el grupo municipal como en la consejería de Fomento, incluso con impugnaciones en los tribunales de por medio- Gijón al Norte aprobó este año la modificación, que ponía patas arriba el proyecto defendido por los socialistas.

¿Hay que hablar de financiación, entonces? Lo que Pastor dejó dicho no apunta tampoco en ese sentido. Ante el clamor desde Gijón para que Madrid asumiera los costes del proyecto -incapaz de abastecerse de las plusvalías que deberían pagarlo mediante la subasta del suelo desocupado por las vías- la exministra reiteró la negativa de Fomento a asumir más costes. De hecho, fue el ayuntamiento el que se comprometió a pagar los 100 millones que costará soterrar los colectores de la zona Oeste para poder, a su vez, completar el proyecto que compró a Ana Pastor. De modo que el ministerio sigue esperando que, conforme a lo inicialmente previsto y al margen de las aportaciones de cada parte, sean los 228 millones obtenidos en la venta de lo que hoy es ya el parque del Tren de la Libertad las que paguen el grueso de la operación.

Condenada sin recursos

Pero el año ha sido tan duro como se esperaba a esos efectos.  La primera subasta del suelo edificable en lo que es provisionalmente zona verde arrojó un saldo nulo. Falta por ver si troceando los lotes el «Solarón» puede llegar a seducir a los promotores. Fernando Couto, portavoz de Foro, como casi todo el mundo en Gijón, lo decía con claridad tras la subasta frustrada: «No hay otra solución que la aportación de fondos por parte de Fomento». De otro modo, la operación está «condenada a la insuficiencia de recursos».  ¿Es eso lo que quiere escuchar el ministro de Fomento de boca de los responsables municipales? ¿Es posible algún cambio de postura respecto a su participación en la financiación del Plan?

Es como poco dudoso que esa aportación de fondos suplementaria, que también reclaman los grupos de la oposición, sea aquello de lo que quiere hablar el ministro con Moriyón. Al menos, por propia iniciativa. Puestos a suponer, cabe conjeturar que, a pesar de las decisiones de Gijón al Norte, Javier Fernández haya podido desempolvar ante el ministro las opciones que quedaron aparcadas, aquel descartado proyecto intermodal en Moreda. El clima entre el Gobierno y el PSOE está lo suficientemente distendido tras la investidura como para que no sea inverosímil. Lo cierto es la presidenta popular en Asturias, Mercedes Fernández, insistía ayer, como único dato concreto tras la visita ministerial, en la fórmula de la «centralidad», que en este caso significa seguir con la opción ya aprobada y aparcar definitivamente Moreda.

Y mientras, la ciudad ha metabolizado ya la nueva zona verde acondicionada sobre la antigua playa de vías como parte del paisaje urbano y de su aprovechamiento. Los ciudadanos han tomado posesión del parque, las feministas le han dado nombre, se han montado romerías y verbenas, la Navidad gijonesa tiene su centro en el que fuera solar ferroviario y los vecinos quieren que siga su «Central Park». Lo único que, respecto al Plan de Vías, se ha hecho este año en Gijón es seguir amortizando la parte que toca de los préstamos. En 2015, fueron casi 1,6 millones. Este año, casi 2,5 tendrán que ser abonados antes de que concluya el ejercicio. Otros 4,2 deberían pagarse el año que viene. A cambio de qué, no se vislumbra. La decepción puede hacer que muchos recuerden de nuevo las advertencias de PSOE e IU cuando Ana Pastor se sacó de la chistera el proyecto ¿definitivo? del soterramiento: «estrategia dilatoria». Hubo quien bromeó entonces: «Hasta puede que la variante llegue antes».

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