¿Y si el FICX no acabase el día con director?

Qué sucedería si el único candidato a la dirección del festival, Jaime de Linaje, no superase hoy la entrevista de inglés o la evaluación de su proyecto ante el comité de Divertia


Gijón

El Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) puede hoy tener por fin director. O no. El embrollado y no poco controvertido proceso de selección que se inició el pasado 29 de noviembre puede concluir en esta jornada después de que el único candidato que sigue en pista  gracias a su titulación oficial del nivel B2 de inglés -el vallisoletano Jaime Alonso de Linaje Verdugo- se enfrente ante el comité de Divertia a la entrevista que comprobará finalmente la eficiencia de esa cualificación. Y, es de suponer y esperar, también acredite después de ese escollo magnificado en este caso la validez del proyecto que el programador de la Seminci, crítico, docente y cineasta ha pensado para, al menos, las dos próximas ediciones del certamen gijonés. Un proyecto en el que pesa su perfil técnico y organizativo, según quienes han tenido acceso a él.

Pero también podría suceder que una de esas dos barreras no fuese rebasada, lo cual abriría varias posibilidades alternativas al cierre del proceso que se inició con la decisión de prescindir a mediados del pasado año, y por la presión conjunta de toda la oposición municipal, del ya ex director del FICX y candidato desestimado en tercera ronda, Nacho Carballo. La primera de esas alternativas es clara: un concurso desierto y un certamen que empezaría sin dirección el año de su 55 edición.

«Es una situación que sospecho, es más, tengo casi por seguro que hay quien puede tener la tentación de buscar. Pero también estoy casi segura de que no se van a atrever porque el escándalo sería muy grande», anticipa la concejala socialista Lara Martínez, cuyo grupo se apartó del proceso de selección por considerar que Divertia -es decir: el gobierno municipal de Foro- tendría que haber ejercido su «potestad de nombrar a quien quiera como cargo de libre designación».También desde «el minuto uno», el PSOE ha defendido que la intención de Divertia, con el concejal Jesús Martínez Salvador al frente, era utilizar un proceso «surrealista que nunca se tendría que haber abierto» para «buscar el refrendo externo para una decisión que solo compete al gobierno local»: la de «mantener a Carballo en el puesto». Algo que, según la concejala, «ya no se va a cumplir».

Podría, no obstante, suceder si hubiese una impugnación. Como podrían quizá reaparecer en ese mismo caso los otros candidatos que estuvieron sobre la mesa hasta que una lectura radicalmente literal de las bases convirtió la titulación de inglés en el factor decisivo para que cayesen además las aspiraciones del asturiano Jorge Rivero y de Gonzalo de Pedro, programador en Locarno y autor, según algunas de las fuentes conocedoras de las candidaturas, de una de las propuestas más atractivas y sustanciosas del concurso. Las reclamaciones sí tomaron cuerpo en algún momento y forzaron a repescas, pero nadie parece haber considerado hasta el momento seriamente la posibilidad de impugnar a pesar del amargo sabor de boca que ha quedado entre los candidatos y una secuela de comentarios en redes sociales con expresiones tan elocuentes como «simulacro», «pérdida de tiempo» o empecinamiento en la «moda contagiosa» del inglés como virtud de un director de festival de cine. 

¿Otra convocatoria?

De hecho, nadie parece dar ya por posible una marcha atrás en este proceso. Pero, ¿qué sucedería si un hipotético concurso desierto obligase a convocar otro?  «La única ventaja en términos de tiempo es que no tendríamos que volver a redactar las bases, salvo por lo que respecta a los requisitos de inglés, ya que no ha habido conflictos en ningún otro aspecto», conjetura el concejal responsable de cultura de Xixón Sí Puede, Orlando Fernández. «Un par de meses» serían suficientes para resolver, en su opinión. Lara Martínez, cuyo grupo junto a XsP forzó cambios de calado en la primera redacción de las bases, cree que incluso menos.

Pero aun así podría echarse el tiempo encima. De hecho, el argumento de la premura de plazos fue el esgrimido el pasado marzo por Divertia para obtener para Nacho Carballo la prórroga que le ha mantenido en la dirección hasta celebrar el FICX54. «En ese caso extremo, Foro tendría que asumir responsabilidades, poner lo que tenga que poner sobre la mesa y tomar las decisiones que puede y debe tomar», aventura Lara Martínez. A Orlando Fernández, por su parte, le tranquiliza que «el equipo técnico del festival esté ahí siempre, a pesar de todo, y vaya a seguir ocupándose de él». ¿Una suerte de «gestora» para un festival que tanto Martínez como Fernández coinciden en imaginar «de transición»? «Fallaría el apartado de las labores institucionales, pero en teoría con un programador o programadora con un cierto margen de libertad» podría hacerse el trabajo esencial.

«Lo que está claro es que el Festival tiene que estar por encima de todo», proclama Lara Martínez, que, con tal de garantizar la celebración, también se atreve a sopesar el hecho de que «puede que legalmente fuese factible organizarlo desde dentro de la casa» mientras la casa recibe gobernante o gobernanta. Con todo, Martínez considera que todo este enredo no favorece en absoluto la imagen y la credibilidad del FICX, que además encara muy graves problemas de logística, el principal de ellos la disponibilidad de salas, como la misma edil recordaba el pasado fin de semana.

Suceda lo que suceda esta tarde y llegue cuando llegue la nueva dirección del Festival de Gijón, tendrá que pechar con todo ello y dedicar además un esfuerzo para restablecer un prestigio empañado y devolver la atención del público hacia donde de verdad interesa en un certamen cinematográfico: el cine, las pantallas.

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