Ángel Abalde: «La resistencia más potente a la Renta Básica viene desde la izquierda»

El sindicalista vasco defendió en un acto organizado por Xixón Sí Puede que las medidas contra la pobreza y por la igualdad tienen que eludir políticas que «no cuestionan el empleo ni la mitología en torno al empleo»

Ángel Abalde, Estefanía Puente y Luis Alonso Echevarría, en el colegio Jovellanos
Ángel Abalde, Estefanía Puente y Luis Alonso Echevarría, en el colegio Jovellanos

Gijón

«La resistencia más potente a la Renta Básica Incondicional [RBI] viene desde la propia izquierda. En su ADN persisten ideas profundamente nefastas, por ejemlo la de que todo siga girando alrededor del empleo, como si esa idea fuese propia de la izquierda». Lo dijo anoche en gijón Ángel Abalde, especialista en Renta Básica y dirigente del sindicato vasco Ezker Sindikaleren Konbergentzia (ESK), que habló ante un abarrotado gimnasio del Colegio Público Jovellanos en un acto organizado por Xixón Sí Puede en torno a la ambiciosa y polémica medida de redistribución de la riqueza y lucha contra la pobreza. Acompañado de la concejala Estefanía Puente y el miembro de Podemos Siero Luis Alonso Echevarría, Abalde explicó en términos didácticos lo que es la RBI, pero dedicó la parte más sustancial de su conferencia a arremeter contra lo que ESK describe como «la hegemonía de la cultura trabajista» y las medidas sociales que «no cuestionan el empleo ni la mitología en torno al empleo». Un territorio de controversia ideológica bastante más allá del que estos días enfrenta a XsP y el Principado a cuenta de la mucho más modesta «Renta Social Municipal» impulsada por los morados e IU,

El ponente empezó por dibujar las líneas generales de lo que es la RBI: «Un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad, o residente, incluso si no quisiera trabajar de forma renumerada, independientemente de sus otras fuentes de rentas y si es rico o pobre, y sin importar con quién conviva». Abalde recorrió brevemente el camino histórico desde las primeras formulaciones de la RBI en el artículo de 1986 publicado en la Universidad Católica de Lovaina La Renta Básica, una vía capitalista al comunismo, de Van Parijs y Van der Veen, y sus avatares hasta su formulación actual y la asunción por parte de colectivos sociales y políticos de este momento: una cota de la historia en la que, sostiene Abalde, «hay que renunciar a la idea de que puede haber un empleo para todos» en un contexto de superpoblación, agotamiento de los recursos, ruptura de la dinámica de producción y consumo que «mueve la rueda del capitalismo» e incluso del «colapso del que advierten algunos economistas».

 Cultura del trabajo

Para Abalde, el fondo de todo ello no está en la percepción de una determinada cantidad de dinero. Eso solo depende de «una cultura basada en él». La RBI es, en realidad, la «formulación material del derecho de las personas a tener una vida digna por el mero hecho de nacer»; claro que eso significa «un estilo de vida más austero y modesto», una aceptación del decrecimiento como aspiración económica, una limitación del consumo y -quizá lo más complicado- estar dispuesto a dejar que los impuestos se lleven casi la mitad de las rentas individuales. Un 40,5 por ciento, para ser exactos.

Esa es la cifra que, según un estudio realizado sobre el IRPF en Guipúzcoa y otras declaraciones con destino al Estado español, fija ESK para una RBI que estaría entre los 500 y los 600 euros por persona, y que solo perjudicaría -aseguró el ponente- al 20 por ciento de la población que más rentas percibe. Por eso, Abalde sostiene que en términos estrictamente económicos, la RBI «es viable»… pero no puede decir lo mismo «en términos sociales, porque seguimos mirando el empleo y el trabajo como un elemento de valoración central de las personas».

Y eso atañe especialmente a la propia izquierda, en su opinión. «La RB es una cosa muy sencilla e indispensable, pero va a ser muy costoso conseguirla. Se necesita un debate interno en la izquierda, de mucho calado, y desprenderse de viejas teorías de su historia marxista», y más allá, de la raíz misma de la cultura capitalista occidental.

Al lado de estas reflexiones casi abisales, el debate que estos días agita la vida política local y regional en torno a la «Renta Social Municipal» gijonesa queda un poco aminorado; pero ahí está. La concejala Estefanía Puente no perdió la oportunidad de reafirmarse, una vez más, en su «sí se puede» en el toma y daca que sostiene con el Principado, y defendió que la medida local y el Salario Social que gestiona la autonomía «son perfectamente compatibles, digan lo que digan en la consejeria». Puente «recomendó la lectura» de su propia normativa al departamento de Pilar Varela, sosteniendo que uno de sus artículos mantiene la compatibilidad del Salario Social con «ayudas de emergencia finalistas que no computan como renta». Es un debate donde la utopía no entra en primera ronda, pero sí el día a día de más de cinco millares de ciudadanos y ciudadanas de Gijón.

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