La biciescuela iniciada hace cuatro años se extiende a todos los escolares y se crea el primer banco de bicis escolar
12 mar 2017 . Actualizado a las 17:29 h.El colegio público Cervantes está siempre lleno de bicicletas. Casi tantas como alumnos. «La cultura de la bicicleta ya forma parte del cole. El primer año costó, pero se fueron superando los miedos que tenían las familias a salir a la calle en bici e incluso muchas, cuando no hay colegio, hacen todas sus actividades en bicicleta», asegura la directora del colegio público Cervantes, Geles García, que explica que la biciescuela que se puso en marcha hace cuatro años para los alumnos de 5º de Primaria, proyecto que el año pasado fue premiado por la Comisión Europea, ya llega a los 250 alumnos del centro escolar. Todos concienciados con las bondades de desplazarse en bicicleta como medio de transporte sostenible. «El primer año costó, pero este ya es el cuarto curso y decidimos, viendo los buenos resultados, ampliarlo a todas las etapas escolares. Ha sido una tarea lenta, pero continua y constante. Ya no se cuestiona y, en el barrio, lo ven con naturalidad; están acostumbrados a vernos en bicicleta».
Una bici en el cole, que es como se llama el proyecto, tiene parte teórica y mucha práctica, con pruebas en el patio escolar y por los alrededores del colegio. «Primero realizamos una presentación del programa a las familias, a la que sigue una sesión de educación vial, tres sesiones prácticas en Educación Física y una salida por el entorno». Siempre en bici. «El día de las reuniones con los padres les damos el calendario para que, si pueden hacerlo, vengan a las sesiones prácticas», explica García, que indica que las imparte el coordinador provincial de Educación Vial de la Dirección General de Tráfico, Andrés Medina. «Como se realizan circuitos también necesita el apoyo de las familias, al igual que en la salida por el entorno», recuerda la directora del Cervantes, que destaca la participación y la implicación de las familias pese a que las sesiones tienen lugar en horario escolar: «No todo el mundo puede, porque las familias trabajan pero, en algún caso, vienen hasta los abuelos y los hermanos mayores».
En esa primera sesión informativa a las familias, también rellenan unas ricas en las que deben indicar si tienen bicicleta o no y, llegado el caso, si se la prestarían a algún niño que no la tenga. «En las clases de educación física no hay problema pero en la salida no hay posibilidad de prestarla por que salimos todos y por eso se nos ocurrió crear un banco de bicis», explica, «hay gente para las que las bicicletas son hasta un problema de espacio en casa y planteamos que se empezara a realizar donaciones». Incluso el año pasado, «vino una madre por su cuenta y nos dijo que tenía una bici que quería cedernos porque se le había quedado pequeña para su hijo y que solo necesitaba de un simple arreglo».
Una docena de donaciones al banco de bicis, aunque se necesitan tamaños medianos
El banco de bicis del colegio Cervantes, el primero que existe en los centros escolares de Gijón, ya tiene alrededor de una docena, en su mayoría para los más pequeños. «Seguimos abiertos a que sigan donándonos más bicicletas, tenemos muchas de pequeño tamaño, pero necesitaríamos de tamaño mediano», indica Geles, que indica que la asociación Mar de Niebla tiene previsto poner en marcha este año un programa para potenciar competencias profesionales y sociales de jóvenes a través de la organización de talleres de bicicletas, en los que podrían llevarse a cabo los pequeños arreglos que necesitan algunas de las bicis donadas.
Desde que empezó el curso escolar, cada etapa tiene un mes asignado. Así, en octubre, empezaron los de 2º de Primaria; en noviembre, los de 3º; en febrero, 4º; en marzo y parte de abril, 5º; en mayo, 1º y, en junio, 6º. Los meses de diciembre, por las fiestas, y enero, por el tiempo, se dejaron libres. «La semana pasada los de 4º realizaron una salida hasta el acuario, y los de 5º también tenemos previsto que vayan hasta Talasoponiente y los de 6º, al parque fluvial de Viesques. Los de 1º, 2º y 3º harán la salida por los alrededores del colegio», explica la directora del Cervantes, que indica que también están a punto de recibir las camisetas que todos los años cede la Dirección General de Deportes, con el nombre del programa, que este año serán verdes y técnicas. «Además, como trabajamos por proyectos, si tenemos que hacer alguna salida, las hacemos en bici», insiste García, que menciona el trabajo de medio ambiente que se prepara sobre el parque del Lauredal, que consiste en un estudio ambiental y la posterior limpieza de esta zona verde