Cómo cubrir el carbón del Musel, y qué hacer mientras

IU baraja medidas complementarias a su propuesta de cierre de la terminal granelera, que activa el apoyo inmediato de los vecinos de la zona y la Plataforma anticontaminación

Nube de carbón en El Musel.Nube de carbón en El Musel
Nube de carbón en El Musel

Gijón

Esta semana, representantes de IU en el Ayuntamiento de Gijón y en la Junta General del Principado anunciaban el inicio de movimientos políticos para promover ante la Autoridad Portuaria de Gijón la construcción un sistema cubierto de almacenamiento y transporte para el carbón que se mueve desde El Musel. Aurelio Martín y Ovidio Zapico apuntaban a las soluciones para resolver los problemas medioambientales que está generando el tráfico de graneles en el puerto gijonés a los cercanos puertos de A Coruña y Santander. Incluso, a escala menor, a la de la central térmica de La Pereda, en Mieres. Pero, incluso suponiendo receptividad y viabilidad técnica y económica -lo cual es todavía mucho suponer- cubrir una superficie de 15 hectáreas que prevé una ampliación de otros 15.000 metros cuadrados es una solución que no parece para mañana.

De ahí que IU esté manejando propuestas técnicas que sugieren medidas de impacto más inmediatas. En ellas se apunta al reforzamiento de los sistemas de humectación con sustancias tensoactivas -que crean una película que ayuda a fijar la superficie del carbón- mediante una red de cañones de riego. También a la cubierta de las áreas de manejo con aglomerado u hormigón junto a un sistema de cunetas perimetrales para la decantación. El documento, de carácter aún muy provisional sugiere además «como medida de autocontrol», la construcción de una red concéntrica de equipos para la medición de materia sedimentable en un radio de 2,5 kilómetros, lo que permitiría detectar el arrastre de partículas por el viento, incluyendo las zonas de playa urbana e inmediaciones.

Medidas urgentes

Serían, según IU, medidas urgentes para paliar a corto plazo lo que el informe de ingenieros que conocem bien el entorno portuario y sus problemas de sostenibilidad describen como «episodios graves de contaminación atmosférica por arrastre de partículas por el viento hacia la ciudad», incluyendo «la playa urbana más importante de Asturias». Eso al margen del problema de «imagen de ciudad» que crean no solo las nubes sino el mero «impacto visual de las pilas de carbón», según recoge el documento. Un impacto que, en términos de una ciudad que aspira al liderazgo turístico en Asturias, Aurelio Martín encuentra «calamitoso».

Pero la solución de fondo sigue siendo construir «un sistema moderno en la manipulación de los graneles» que «sin duda alguna» la «mejor técnica disponible» sería la «cobertura de los mismos», en línea con lo realizado en «otros puertos españoles y europeos». El informe, en su concisión, considera que bastarían 18 meses para realizar un proyecto y otros 18 para la puesta en ejecución y en servicio de las instalaciones.

Para orientarse sobre lo que deberían de ofrecer y su posible estructura, IU echa la vista al oeste, hacia A Coruña y la espectacular «Medusa» que cubre el desembarco y transporte de carbones en el dique del Centenario y más aún al este, hacia Santander, con un proyecto de cobertura de terminal carbonera menos vistoso y de menor tamaño, pero igualmente aséptico, propiedad de la empresa Noatum. Esta última instalación será probablemente objeto de una visita de IU para conocer las instalaciones sobre el terreno en próximas fechas.

Vecinos conformes

Antes de que todo eso pudiese suceder habría que dar, de todos modos, muchos pasos, llamar a muchas puertas y conseguir muchas conformidades políticas y técnicas en todas las administraciones y, finalmente, en la mesa del consejo de administración del puerto gijonés, del que todas ellas forman parte. La conformidad que IU tiene ganada de antemano es la de los vecinos de la zona más afectada de la ciudad, al Oeste de Gijón. José Luis Rodríguez Peón, representante vecinal de Portuarios y activista de la Plataforma contra la contaminación de Xixón, manifestaba ayer su respaldo a lo que considera «una buena idea». Lo cual no impide que perciba los «problemas» de la propuesta.

«Tendría que buscarse una solución y adaptar el muelle para una construcción del tipo de la que existe en Coruña o Santander, porque tal y como está ahora almacenado el granel parece complicado hacerla», admite Rodríguez Peón. Pero las soluciones que el puerto ha tomado hasta el momento y otras que sugiere, como la plantación de una hilera de arbolado, no son bastante. «Eso de los árboles da la impresión de que, más que para resolver el problema, sea para poder hacer lo que quieran sin ser vistos», apunta el vecino de Portuarios. Rodríguez Peón considera que hay algo también «muy claro»: «Al final, todo es cuestión de dinero, y en este caso se trata de saber qué precio tiene que la gente, sobre todo la de esta parte de la ciudad, pueda vivir dignamente». Algo que, en su opinión, «ni se plantean» los responsables del puerto.

En términos muy similares se expresa Inés Prada, también integrante de la Plataforma, quien sugiere que «si el puerto tiene más superficie, también debe ganar más dinero, así que es cuestión de que se busquen la vida; dinero, hay, y para buscar soluciones están los técnicos». La vecina y activista anticontaminación seguramente tiene en mente que las últimas cuentas publicadas por el puerto de Gijón, que también refirió Aurelio Martín, presentaban un superávit de 1 millón de euros, por primera vez desde el inicio de la crisis.

Paco Ramos, de Ecologistas en Acción, manifesta, de entrada, su «apoyo a priori a cualquier medida» que suponga una mejora de los controles medioambientales en el concejo. Pero introduce varios elementos que matizan ese «a priori». Recuerda, por ejemplo, que informes de ingenieros durante unas recientes jornadas sobre contaminación organizadas por el puerto determinaban la imposibilidad de acometer una estructura de cobertura por la extensión de la terminal granelera gijonesa. «En el caso de que existiese alguna propuesta concreta, habría que valorarla, que ver cuál sería el proyecto y su prespuesto y alcance desde el punto de vista de la relación entre coste y oportunidad», indica Ramos.

Con esto último alude no solo a los costos, previsiblemente muy altos, de una intervención como la que IU y los vecinos demandan, sino también a una cuestión de prioridades en el contexto de Gijón e incluso concejos vecino como Carreño y Avilés. En su opinión, y sin negar los perjuicios «inmediatos y evidentes» para los vecinos de El Muselín, Portuarios, Jove, La Calzada, El Cerillero o El Natahoyo, el «impacto sobre la ciudad de las nubes es muy limitado, un pequeño porcentaje del total de la contaminación, y no siempre tiene efectos directos» en comparación con los que sí produce, según Ramos, la térmica de Aboño al otro lado del monte.

Para él, la «prioridad absoluta» está en conseguir que se atiendan los «graves efectos» de la contaminación por partículas provenientes de la industria, «sobre todo la siderúrgica». Aun así y con esas cautelas, su «a priori» para cualquier paliativo de la polución en la zona sigue en pie.

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