«Hay que empezar a pensar en un FICX centralizado, pero un poco más repartido por la ciudad»

«El objetivo es tener el mayor número de estrenos y que esa exclusividad atraiga público, profesionales, directores y programadores que vengan a Gijón a nutrirse para sus festivales»

Alejandro Díaz Castaño, director del FICX
Alejandro Díaz Castaño, director del FICX

Gijón

El nombramiento se produjo hace un par de semanas, pero Alejandro Díaz Castaño (Bimenes, 1979), no entró hasta ayer en el despacho que ocupará al menos durante dos años como director del Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX). Su elección en la segunda ronda del concurso para buscar sucesor a Nacho Carballo pone el certamen en manos de alguien que conoce bien la ciudad y al FICX mismo, en el que inició su carrera como programador, crítico (y últimamente, también cineasta). Ha crecido profesionalmente en Sevilla, adonde acudió reclamado por quien ya fuese su director en Gijón, José Luis Cienfuegos. Y de ahí vuelve para ocuparse de un certamen sujeto a dos fuertes condicionantes: el económico y de sedes, marcado por la posibilidad de que los cines Centro no puedan volver a serlo. Ayer mismo se reencontró con muchos de sus antiguos compañeros de equipo. Hoy ya lleva un día ejerciendo. Estos son sus planes en la primera entrevista que concede como director.

-¿Una crónica exprés de esas 24 horas?

-Han sido horas de reuniones, de ver cuestiones estructurales y urgentes y, sobre todo, de reencuentro con un equipo que ya conocía de mi época de 2009 a 2001, y que básicamente es el mismo. Sobre todo, el tema de los espacios de celebración del festival y otros de programación, evidentemente, porque estamos ya en abril y hay que empezar a hacer movimientos en ese sentido sobre películas que ya hemos visto a principios de año y que queremos poner ya en marcha, además de ir poniendo las bases para algunos de los ciclos que vamos a intentar organizar.

 -¿Hay margen?

 -Hombre, lo ideal es empezar en enero, con los primeros festivales internacionales -Sundance, Rotterdam, etcétera-, pero siempre que se empiece a trabajar antes del Festival de Cannes, que es un poco la piedra angular para la programación de festivales de cine, independiente, de autor… hay un margen. Confío en que la edición va a tener títulos potentes y una programación que no se vaya a resentir.

 -Vuelve a casa.

 -Para mí es un reto personal y profesional muy grande reencontrarme con la ciudad en la que he vivido muchos años y que considero como la mía, aunque soy nacido en Bimenes, he de decirlo. Pero soy gijonés de adopción. Aquí viví mi juventud, mi despertar a la vida, también a la cultural, que siempre ha sido algo que me ha atraído muchísimo. Ha sido un reencuentro con la ciudad, los espacios y la gente del festival, con la que además tengo muy buena relación. Sé de lo que son capaces. Es un equipo magnífico, y esa solidez estructural es muy importante y vamos a aprovecharla al máximo. Ya conozco cómo trabajan y creo que tenemos mucha comunicación.

-Eso que llevamos adelantado. Aparte, ¿qué le motivó para presentar su candidatura?

-Era una oportunidad para conseguir una mayor estabilidad laboral, desde el punto de vista personal, pero sobre todo estaba el reto de poder poner en práctica ideas que uno tiene y que por diversas razones no puede hacerlo. Y siempre es volver a tu ciudad, a Asturias, la oportunidad de trabajar con un equipo de un festival que es una institución, no solo en Gijón, sino también en Asturias y fuera. Es uno de los festivales más antiguos de España, con un prestigio internacional fuera de toda duda. Y eso es un reto para cualquier persona que se dedique a la organización, a la programación de festivales. Es un sueño hecho realidad. Y también una responsabilidad muy grande.

-Es un paso adelante respecto a todo lo que ya lleva en la mochila. De todo ello, ¿cuál cree es su capital mayor a la hora de asumir la dirección del FICX?

-Algo clave en mi caso es haber empezado a trabajar en festivales internacionales desde puestos de menor responsabilidad a otros en los que cada vez tienes una visión más global del festival. Mi primer año en Gijón fue en el departamento de prensa, estaba en el periódico del festival y escribiendo textos para el catálogo y el programa de mano. A partir de ahí pasé a ser uno de los programadores, y luego, en la etapa de Sevilla, no solo era jefe de programación sino que estaba también participando en el diseño global de toda la estructura del festival. A lo largo de los años, uno va adquiriendo experiencia y esa visión global de los equilibrios que tiene que tener un festival internacional.

-Su «decálogo».

-Sí, exacto. Uno no programa todo lo que le gustaría, sino que tiene que mantener equilibrios entre propuestas para públicos más amplios, para medios de comunicación más generalistas, y además otras propuestas orientadas a público y medios más especializados y exigentes…  Este es mi noveno año en un festival internacional y uno va teniendo una visión más global, no solo ocupándose de su parte, sino del conjunto de elementos que hay que interconectar. Hoy en día, en un festival no se trata solo evidentemente de proyectar películas y de encuentros con los directores. Hay mucho más alrededor. Hay jornadas profesionales, que es algo que queremos potenciar este año; hay colaboraciones con muchísimas instituciones que sirven para ampliar el alcance nacional e internacional de la implantación como para conseguir colaboraciones a nivel presupuestario y de alivio de gastos.

-Por dos veces ha trabajado con José Luis Cienfuegos. Para quien esté tentado de pensarlo, ¿su proyecto conecta de algún modo con aquella época del FICX o sigue sin más la continuidad cronológica, el hilo de estos años? 

-Hay que dejar claro que no vamos a volver al año 95. Más que nada, porque el cine ha cambiado mucho desde entonces. En aquel momento había una gran división entre el cine comercial, mainstream, y otro independiente de muy difícil acceso, sin canales alternativos como los que abrió internet, que cambió la industria y el panorama. Hoy podemos encontrar autores que hacen películas con un presupuesto bastante amplio y otros que siguen siendo totalmente independientes. Hablaríamos más bien de miradas concretas, de autores muy comprometidos con la realidad actual, con una mirada y una vigencia, un cierto compromiso con lo que Barthes llamaba «la inevidencia de los tiempos», el poder revelar asuntos que permanecen un poco ocultos a la mirada del ciudadano en el día a día… El festival arranca una nueva etapa diferente a las demás. Respecto a Sevilla, hay intereses en común, es solo europeo y Gijón es internacional, tiene que tejer un panorama mucho más general sobre el cine contemporáneo. Pero hay mucho margen para que ahora el festival desarrolle una personalidad propia basada en lo que comentaba, el equilibrio entre autores consagrados, autores jóvenes, cine internacional, cine español y el cine asturiano.

-¿Cómo piensa enfocar la presencia asturiana?

-Uno de los objetivos -siempre dependiendo de la cosecha- es que el cine asturiano rebase el límite de las secciones que hasta ahora se le dedicaban, como el Día de Asturias. Queremos intentar que tenga participación en alguna de las secciones competitivas internacionales, sin ningún tipo de exclusión y teniendo en cuenta también a los que hacen cine fuera de Asturias.

-¿Qué es, entonces, lo que acoge su programa de lo que ha sido hasta ahora el FICX? ¿Qué considera lo troncal, lo irrenunciable?

-Evidentemente, la sección oficial va a seguir siendo el buque insignia en cuanto a cine contemporáneo. Se buscará lo que mencionaba: equilibro entre consagrados y jóvenes. También la recuperación de directores vinculados a la historia del festival que no han estado en los últimos años en Gijón, pero abriéndonos a nuevos descubrimientos, nuevas voces, cinematografías menos conocidas o más periféricas. Esto siempre dependiendo de la cosecha y lo que vayamos viendo. Del resto, todos los apartados competitivos tienen importancia por igual, pero para mí es muy importante la sección Enfants Terribles porque es el origen del FICX y porque hoy es una labor irrenunciable de cualquier festival la parte educacional, educar la mirada del espectador. Va a ser una de nuestras prioridades potenciar en lo posible y expandir en lo posible el programa de Enfants Terribles, también porque es muy importante de cara a obtener ayudas públicas y colaboraciones. Pero sobre todo, es la educación y la creación de públicos del mañana, aparte de la satisfacción de trabajar con niños y adolescentes y ver que forman parte del festival. Conciencia crítica, aprendizaje de idiomas… es una labor de las más satisfactorias.

-¿Otras secciones?

-Se mantendrá la sección de animación, que está muy bien y va a seguir. Otra idea que vamos a intentar -en función de espacios y presupuestos que van a condicionar la programación de este año seguramente- es introducir una pequeña sección para la cinefilia en la que puedan verse clásicos restaurados y temas digamos «metacinematográficos». El FICX va a seguir volcado en el cine contemporáneo, y ha de ser así, pero es importante que, pasados los años, sigamos manteniendo la memoria del cine, una labor educacional que puede conectar también con la cinefilia más clásica.

-Porque además mucho de lo que hoy nos parece novísimo bebe de aquello directamente...

-Ahí está. Nuestra idea es mostrar ese tipo de relaciones, acompañándolas además de presentaciones a cargo de expertos. Seguimos hablando de ese cine, pero las oportunidades de visionarlos en pantalla grande no sean frecuentes, aunque haya sitios donde se están programando en Asturias.

-¿Qué desaparece y qué aparece en la estructura del FICX?

-Vamos a concentrar determinado número de secciones. Eso no significa que vayamos a eliminar o a disminuir contenido, sino que vamos a unificar. Es verdad que el FICX ha abierto muchas secciones diferentes. Pero siempre con un objetivo: tener el mayor número posible de estrenos en España, europeos e incluso mundiales de referencia, y de nuevos descubrimientos. Esa exclusividad es muy importante para atraer al público de fuera de Asturias e incluso a nivel internacional, y también para atraer a profesionales de la industria y directores y programadores de otros festivales de dimensiones más pequeñas que hay en España para que vengan a Gijón y se nutran, porque son muy importantes para la circulación de las películas.

-¿El común denominador de todo ello? ¿La idea que concentró su propuesta, que convenció al jurado?

 -Yo diría que, sobre todo, está esto último, la exclusividad y la calidad de los contenidos; el establecer unas redes de contactos con festivales de gran nivel europeo de referencia, en Europa y Latinoamérica; la parte educacional y la parte dedicada a profesionales y la industria. Esta última creo que ha tenido altibajos durante los últimos años -me refiero a los últimos veinte- y nunca ha acabado de establecerse, y creo que es fundamental. Hay que tener unas jornadas en las que se aproveche la presencia de invitados en el festival que puedan no solo presentar sus películas, sino protagonizar también charlas y encuentros profesionales. También hay que favorecer sinergias con los creadores y los productores asturianos, incluso también que Gijón y Asturias puedan convertirse en plató de cine, algo que está también en la base del trayecto. Además, pensamos traer nombres concretos -que aún es pronto para precisar- que puedan darnos proyección internacional y entremezclarlos con las nuevas miradas.

-Todo ello tiene que ajustarse a una dura realidad. Primero la austeridad, la contención que preveían las bases.

-Evidentemente, es algo clave. Somos servidores públicos y trabajamos con una parte de financiación pública importante. Nuestra responsabilidad es que el presupuesto se mantenga dentro de los límites presupuestados. Otra responsabilidad es la búsqueda de financiación externa o de medios de alivio del gasto. A veces es difícil encontrar aportaciones externas de instituciones o agentes privados, aunque evidentemente las hay y aspiramos a ellas, pero aparte se puede aspirar a acuerdos que permiten compartir gastos, buscar patrocinios que reduzcan costes de logística, de producción, etcétera. Tocaremos todas las puertas que podamos. Buscaremos que se impliquen en la estructura del festival empresas profesionales del sector del cine.

-¿Y en cuanto a la proyección fuera de Gijón?

-Vamos a trabajar en las extensiones. Las ha tenido muy buenas en Asturias y queremos ampliarlas a otras filmotecas, que han colaborado en otras ediciones: la Nacional, la de Valencia, la de Galicia… Podemos crear un circuito que no solo permite vida y difusión a las películas, sino también compartir gastos: un invitado que pueda circular entre varias sedes, gastos de derechos, transporte de copias, subtitulaciones…

-¿Ha empezado ya a contactar con instituciones locales y regionales? ¿Hay sintonía?

-He establecido un protocolo de contactos, pero no ha dado tiempo. Empezaré ya mismo. Vamos a buscar la mayor colaboración con todas. Confío en que se pueda. Uno de los objetivos es tender la unificación de iniciativas que están quizá dispersas. La idea es que nos podamos ir acercando y coordinando.

-¿Cineteca, por ejemplo, que se ajusta a algunos de los aspectos más cinéfilos de su proyecto?

-No solo, también otras iniciativas relacionadas con el cine de autor y de calidad que han ido surgiendo en el Principado y que creo que sería interesante establecer una red. Pero hay que ver si eso es posible. Hay este año una cierta limitación de tiempo y una serie de cuestiones urgentes. A partir de ahí, intentaremos construir esos lazos con otras iniciativas.

-¿De cuánto dinero dispondrá este año?

-Todavía no tengo la cifra exacta. He trabajado con las referencias de gastos e ingresos de años anteriores como orientación. 

-Cines Centro. ¿Siguen siendo el plan A como sede? Y si fallan, ¿prevé plan B? 

-En el Plan B llevo pensando todo este tiempo. Ya ayer tuve una primera reunión al respecto. No se descarta ninguna posibilidad pero hay que tener un Plan B en el caso de que no se puedan utilizar los cines Centro, que es una realidad que está encima de la mesa.

-Además, el reloj está en cuenta atrás, con plazo fijo puesto por el juzgado para la subasta: apenas un par de semanas...

-Es un espacio muy apto, que unificaba mucho a los espectadores, realmente óptimo para un festival, también por ubicación, algo muy difícil de encontrar en centros de las ciudades. Pero hay alternativas que, en ningún caso van a suponer una descentralización total del festival. Tiene que seguir teniendo su punto álgido en el centro, pero sí que podrían suponer una nueva idea de festival, un poco más repartido en distintas zonas de la ciudad.

-«No una descentralización total», dice. Ese «total» significa que tenemos que mentalizarnos sobre una descentralización parcial. 

-Es posible, sí, es posible. Evidentemente, hemos pensado alternativas y hemos barajado otros espacios. Es prioritario hablar con todos ellos y hacer un análisis de costes.

-¿Qué espacios?

-Es un poco pronto para hablar de ello. Vamos a esperar a hacer esa ronda de contactos. Y claro, saber qué pasa con los cines Centro.

-No los desestimamos del todo, entonces.

-No, no. Yo pongo todas las posibilidades encima de la mesa, pero hay que trabajar un plan alternativo. Eso no se puede dejar para más adelante. Hay que tenerlo diseñado y montado porque no podemos ponernos en septiembre a buscar espacios de cero.

-La sensación de interinidad del último FICX y lo accidentado del proceso de selección, ¿han perjudicado algo la imagen del festival?

-No, no lo creo, de verdad. No creo que el proceso se vaya a resentir en ningún caso por esto. El FICX tiene una solidez que le dan sus años de existencia, el listado impresionante de gente que ha pasado por aquí. En ese sentido soy muy positivo. Yo no he percibido ningún tipo de problema.

 -By the way, your english?

-My english is fine. Like american. (Risas)

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«Hay que empezar a pensar en un FICX centralizado, pero un poco más repartido por la ciudad»