El Jovellanos revivirá el «salto del ángel» que embobó a los espectadores de los 80

La versión española de «Dirty Dancing» llega al coliseo gijonés entre el 10 y el 20 de agosto en una producción «muy fiel» con la pelícuila protagonizada por Patrick Swayze y Jennifer Gray

Eva Conde y Christian Sánchez, junto a los responsables de Divertia, en la presentación de «Dirty Dancing»
Eva Conde y Christian Sánchez, junto a los responsables de Divertia, en la presentación de «Dirty Dancing»
europa press
Gijón

La imagen de Patrick Swayze sosteniendo en el aire a Jennifer Gray, en mitad del salto del ángel, a los compases del The Time of my Life cantado por Bill Medley y Jennifer Warnes es, sin duda, uno de los iconos de la cultura popular de los 80. Y, como casi todo lo ochentero, sigue muy vivo, pero esta vez en los escenarios, tres décadas después de cautivar al público de 1987 arropada en Grammys y Oscar. Lo podrán comprobar los espectadores que acudan al teatro Jovellanos entre el 10 y el 20 del próximo agosto, cuando las tablas del coliseo gijonés se transformen en la mojigata norteamérica de principios de los años 60 del pasado siglo tal y como se la mostró en Dirty Dancing. La película de Emile Arnoldino se ha transformado en «un espectáculo intergeneracional con capacidad de emocionar al público» con toda fidelidad a la cinta original.

Así lo han destacado en rueda de prensa en la Casa de la Palmera, sede de Divertia los actores y bailarines principales, Eva Conde y Christian Sánchez, que interpretan a Baby y Johnny Castle en el musical dirigido por Federico Bellone, acompañados de la responsable de Relaciones Externas de la productora LetsGo, Cristina de Póo, y el gerente de Divertia, Jorge González-Palacios. Sánchez, por su parte, ha destacado que la guionista de Dirty Dancing, Eleanor Bergstein, conserva los derechos de autor y ha dado el visto bueno al musical, que guarda gran fidelidad con la película. De hecho, las escenas suceden en los lugares de la película y ha cambios muy rápidos de escenografía.

En el caso de Gijón, el espectáculo estará del 10 al 20 de agosto con doble función los viernes, sábados y domingos y el día 15, festividad de Begoña, mientras que el resto de días habrá solo una función. El gerente de Divertia ha apuntado que se han tratado de ajustar los precios con entradas a 55, 49 y 29 euros, aunque las dos funciones primeras serán a 26. 

Un «hito sensual»

Para él, Dirty Dancing marcó un antes y después y su personaje se convirtió en un «hito sensual para mucha gente». Es por ello, que su papel se le planteó como algo «difícil», pero gracias a la respuesta del público se ha ido confiando. Ha destacado, además, que se ha convertido en una obra «intergeneracional». como lo demuestra que se haya representado incluso en colegios de donde el público más joven salió «impresionado».

Asimismo, ha recalcado que toca temas «muy actuales» y ha recordado que en su día la película se enmarcó en un contexto en el que estaba viva la lucha de Martin Luther King, asesinado en 1968. Se aborda en ella el tema del racismo pero también el aborto, que fue una temática «muy tabú». Por otra parte -ha añadido- «se trata de una historia de amor en el que la protagonista se enamora por primera vez y lo hace de alguien más mayor y de otra clase social». Sánchez también ha confesado que costó mucho hacer el «Salto del ángel». aunque ha recalcado que es algo que guarda relación con la compenetración y que no tiene que ver con la fuerza ni ser bailarín. «Costó», ha reiterado.

Respecto al espectáculo, ha indicado que hay músicos en directo y hay otra que es «enlatada» para mantener la banda sonora todo el tiempo. Sí que hay tres personajes que tienen números musicales «justificados», según él, pero ha recalcado que no es una obra musical al uso porque ellos, los dos protagonistas, no cantan. En esto, ha resaltado que la guionista de la película se empeñó mucho en mantener cada detalle del film, y como en él no cantan, en el musical tampoco.

TEMAS ACTUALES

Ha incidido, además, en que son personajes con «más profundidad». En su caso, ha señalado que interpreta a «un chico que baila, que es sensible, con miedos e inseguridades, pero que vestía con una chupa de cuero y unas gafas de sol». Y aunque ha reconocido que en el baile hay dificultades, ha matizado que es más trascendental la historia y saberla transmitir, porque en el escenario es difícil que el de las últimas butacas esté viendo la mirada o si lloras o no. Con todo, ha dicho que se queda con la experiencia de que la gente va al teatro y llora después de revivir una historia. Ha indicado, en este sentido, que hay cosas «muy bonitas» que suceden entre el elenco y el público.

De igual forma se ha expresado Eva Conde, por su lado. La actriz ha destacado la importancia de ser capaz de poder transmitir tanto en el escenario y ver esas caras de emoción del público. «Es un gustazo interpretar un personaje tan querido», ha apuntado. Ha explicado, además, que la gente se sabe todo al dedillo y van examinando si se hace como en la película. Ella misma ha reconocido que ha visto muchas veces la película para coger cada detalle. También ha resaltado que tiene más de 15 cambios en escena y que esto son «muy rápidos». Además, ha confesado que en la primera parte del espectáculo su personaje se supone que no sabe bailar, y para ella, siendo bailarina, eso ha sido uno de los retos mayores del musical.

Por parte de la productora, De Póo ha apuntado que son dos horas y cuarto de musical en el que no hay caída del telón, sino que se combinan cambios de escenarios con plataformas que van moviéndose. Habrá, además, 24 artistas en escena en una representación que, según ella, cuenta con un movimiento 'fan' de generación en generación.

ÉXITO "ABSOLUTO"

Ha destacado, también, que el musical está resultando un éxito «absoluto» en todo el mundo desde 2004 y ya tienen casi todo ocupado para 2017 y 2018 de la presente gira. Se superan ya los 150.000 espectadores.

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