«No nos envenenéis»

Decenas de propietarios de perros se concentran en la plaza Mayor de Gijón para exigir medidas frente a los cebos envenenados. «En otras ciudades, la Policía tiene animales adiestrados para detectar veneno», proponen


Gijón

Noelia García paseaba hace un par de días con Tara, una perrita chihuahua, cuando se encontró un trozo de carne colgada de un árbol «a una altura en la que la pueden coger los niños». «Hay que hacer algo porque esto no puede seguir así. Y está claro que quien maltrata a un animal también es un maltratador en casa», dice. Junto con su madre, Margarita Menéndez, y Diva, que a sus 12 años también forma parte de la familia, Noelia y Tara asistían este mediodía a la concentración en la que la plataforma Basta ya de envenenamientos hacia nuestros amigos peludos en Gijón entregó las más de 15.000 firmas recogidas en tres meses en el registro municipal. Decenas de gijoneses, acompañados de sus amigos peludos, acudieron a la cita pese al tiempo medio lluvioso para secundar la petición de exigir medidas al ayuntamiento que protejan a los canes de la ciudad ante la continua aparición de cebos envenenados en la mayoría de los parques para perros de la ciudad. 

«Tienen que investigar más lo que está ocurriendo», indica Margarita Menéndez, «lo que no puede ser es que nos estén matando a los perros así porque así». En este sentido, Toñi Rodríguez, acompañada por Nora, Aria, Chispa y Pipa, todas ellas adoptadas en diversas protectoras y con edades que van de los dos a los 15 años, recuerda que en Gijón existe una unidad de vigilancia ambiental de la Policía Local desde abril del año pasado. «En otras ciudades, la Policía tiene perros adiestrados para detectar el veneno y hacer batidas en las zonas habilitadas para perros», propone. Hace una semana y media apareció veneno en el parque de Nuevo Gijón cercano al ambulatorio que frecuenta con sus perras. «La grifona además come todo lo que encuentra», indica. 

Con suerte, no encontró veneno, pero sí menciona a otra perrita que estuvo varias semanas ingresada por haberlo hecho. «Quien o quienes colocan el veneno se van moviendo por todos los parques. Muchas veces mis nietos vienen con nosotros a pasear a las perras y cualquier día un niño puede coger el veneno», advierte. Isabel Rico acude con Queenie, otra perrita de cinco años que fue adoptada en una protectora y que suele pasear también por Nuevo Gijón. «Tienen que tomar las medidas necesarias para evitar que los animales estén en peligro y más cuando da la impresión de que el autor o los autores andan por todo Gijón. Uno solo puede hacer mucho daño y al menos debe actuarse en los sitios a los que llevamos a las mascotas», considera.

«Constantemente se encuentra veneno en todos los sitios: en los Pericones, Montevil, las 1.500… Siempre tienes que tener cuidado y sí se ve a menudo comida algo rarilla por el suelo, aunque los tuvimos la suerte de que los míos no comieron ningún cebo con veneno», asegura también Florentina Rodríguez, que acudió a la cita acompañada de Max y Trex, de 8 y 5 años respectivamente. «Si las personas que están colocando el veneno llegan a ser reconocidas como autores de los hechos tendrán que recibir una multa y cárcel», asevera, añadiendo que Max y Trex forman parte de su familia: «Para mi son como mis hijos y, como no pueden hablar, lucho por ellos y voy a donde tenga que ir para defenderlos». No podrán hablar, pero ayer muchos de los canes presentes en la plaza Mayor acompañaron la concentración con sus ladridos e incluso a alguno le habían colocado el cartel que resume la petición de todos: «No nos envenenéis». 

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