Las 10 claves para hacer (bien) el playu en agosto

El decálogo para estar en los lugares correctos y en los momentos adecuados en la gran fiesta agosteña de Gijón


Gijón

Desde luego, el centro es la Semana Grande: la «Semanona» los días en torno a la Virgen de Agosto, que en Gijón es la de Begoña, y que marca con la Noche de los Fuegos -la víspera- el núcleo festivo del verano gijonés. Pero hay mucho más que la «Semanona» en un mes en el que llega al paroxismo la curva de actividad que se inicia con la Foguera de San Xuan y no expira hasta bien entrado septiembre. Los programas oficiales lo detallan todo, pero para hacer cabalmente el playu en los 30 días de agosto que hoy empiezan, es preciso estar en los lugares y en los momentos adecuados. Pensando sobre todo en el visitante, este es el decálogo, que casi se puede ir leyendo con los sones y las danzas del Festival Folclóricu Internacional, con el que mes empieza, de fondo.

1) Haga el Ye-Yé

Pero si va a hacerlo, hágalo a conciencia y con conocimiento de causa. Y a poder ser de punta en blanco, con scooter, disposición al trasnoche -que estos días se dirá «allnighter»- y grandes reservas de energía. Por eso no basta, quizá más bien sobre, padecer tremendas nostalgias de la perdida juventud en los remotos 60 que, en España, acuñaron ese onomatopéyico «yeyé». En realidad, nada hay de nostálgico ni vintage en el Euroyeyé gijonés, una cita muy currada que va cumpliendo ya tantos años como para tener nostalgia y ser vintage de sí misma. Ni rastro de eso, por fortuna. Aunque solo fuera por disfrutar de los conciertos gratuitos y observar la impecable concurrencia mod, merecería la pena. Pero hay mucho más, por descontado.

2) Cante el Gijón del alma con otros cuantos miles de ellas

El himno oficioso de la ciudad, que cualquier día de estos acabará por convertirse en oficial, es una pieza de alto voltaje sentimental para los locales que, desde hace unos años, viene a ser tan inseparable del arranque de la Semana Grande como el pregón mismo. La canta Víctor, el de Cimadevilla, intérprete canónico de la composición, en el escenario de la Plaza Mayor justo después del pregón mismo, que este año pronunciará el actor Roberto Álvarez a las 21 horas del día 4. Para quien no se la sepa, ahí queda el video, que permitirá entonarla cimbreando el cuerpo en modo habanera junto a varios miles de fervorosos playos. Cuidado: llega a ser tan adhesiva como Despacito.

3) Acampe en la Plaza Mayor

A pocos escenarios del mundo se les debe de sacar tanto rendimiento como al que se instala cada año en el ala oeste de la Plaza Mayor de Gijón. Empieza con el Concurso de Tonada antes de finales de julio y ya no hay quien la desaloje. Es recomendable hacer lo propio y, mientras se vivaquea en alguno de los establecimientos del contorno, disfrutar de una programación musical en la que los programadores de la casa suelen deslizar, a la chita callando, las mejores actuaciones de todo el verano aunque no sean necesariamente carne del mainstream. Este, por ejemplo, pasarán por ahí arriba dos nombres legendarios: Edwyn Collins y The Wedding Present. Y otros muchos. No importa si no los conoce: algo descubrirá mientras va trasegando unas botellucas.

4) A saco en la Feria de Muestras

Empieza el 5, acaba el 20 y es difícil explicar a priori para el subpajariano el poder de imantación que la Feria Internacional de Muestras de Gijón ejerce sobre la población. Y no solo la local. Concebida como un acontecimiento esencialmente comercial -que lo es- se ha convertido también en una feria a secas, aunque sin caballitos ni atracciones. En el recinto «Luis Adaro» se vagabundea entre stands de todo tipo y autoridades del universo político regional, se compran sofás con descuento, se exploran las mil maravillas obsolescentes de la teletienda, se reponen las sartenes antiadherentes y sobre todo se come sin duelo mientras tanto. Bocadillos de calamares, gofres, cookies, cordero a la estaca...  El Día de la Caja y el de los jubilados son dos apoteosis del verano asturiano.

5) Botánico la nuit

Desde que este paraíso dentro del paraíso abriese sus puertas hace casi tres lustros, el hermoso y tranquilo recinto del Jardín Botánico Atlántico de Gijón se ha convertido en una alternativa al bullicio del centro de la ciudad y también a los merenderos rurales que eran, a su vez, la alternativa hasta entonces. Día y noche. Una terraza entre especies autóctonas y venidas de otras latitudes, silencio cuidadosamente mezclado con un programa de actuaciones en directo, sesiones infantiles y las ya tradicionales Noches Mágicas del Botánico (no se canse: ya no hay boletos) son otra forma de disfrutar de Gijón. Claro que aquí se nota más si el tiempo traiciona el plan. Aunque, por otra parte, alguien tenía que regar tanta belleza.

6) Viva el Bibio 

En principio, la plaza de toros de El Bibio es, como su propio nombre indica, la sede de la Feria Taurina de Begoña, y ese -quitados los conciertos- era su papel en el engranaje del verano local. La afición taurina gijonesa se tiene por una de las de referencia en el norte de España y lo pone en escena con convicción. Pero, desde hace unos años, la cita con el coso gijonés lo es también para los antitaurinos, cada vez más, más organizados y más combativos. Su manifestación -el día 13, este año, tres después del inicio de las corridas- tiene bastante de festejo-protesta en sí mismo y congrega cada cita más animalistas convencidos. Taurino, antitaurino u observador imparcial del vistoso careo entre ambos, en algún momento toca pasarse por El Bibio en agosto. Y, si no en calidad de nada de eso, para beber las cervezas del Asturias Summer Bear Festival, que cierra el mes en la plaza con los ánimos ya más calmados.

7) ¿Prochatín o antichatín?

El actor Arturo Fernández, playu de raza y carácter, tiene más devotos en su ciudad natal que en ningún otro lugar del planeta con seguridad. Pero también tiene sus detractores, siendo como es hombre que no se muerde políticamente su lengua escorada sin disimulos hacia la diestra. El Chatín forma parte esencial de la programación teatral del Jovellanos para la Semana Grande (aunque este año Fernández llega más tarde, entre el 29 de agosto y el 3 de septiembre), y a partir de ahí uno se divide entre los que acuden religiosamente a ver cómo mantiene el tipo jugando en casa y los que lamentan -incluso en las instituciones locales- que a la compañía de Fernández se le den un cierto número de días en cartel. Otra polémica entrañablemente local que da color al agosto playu. Por descontado, antes de las disputadas fechas de Alta seducción, el Jovellanos despliega muchas otras en agosto.

8) Disfrute la Noche de los Fuegos (y los preparativos y los rescoldos)

No solo es la media hora de pirotecnia a medianoche en el filo entre el 14 y el día grande de Begoña: es el pormenorizado descubrimiento, en días previos, de lo que ha preparado la empresa pirotécnica en términos de toneladas de pólvora, estructura del espectáculo, figuras nuevas, símbolos locales lanzados al espacio, miles de euros lanzados igualmente al espacio y previsiones sobre el estado del tiempo. Además, se trata también de discutir con la familia sobre la mejor ubicación para avistarlos y vivirlo con ansiedad e incertidumbre: si llueve, porque llueve; si está bueno, porque el viento puede no llevarse la humareda; si hay niebla, porque lo del año pasado, cuando, más que verlos, hubo que suponer los fuegos. Entretenimiento, en todo caso, garantizado. Antes y, quizá, durante la media hora de cielo en llamas.

9) Escancie en masa

Antes, iniciarse en el difícil arte de echar un culín (en Gijón es así, «culín») significaba casi invariablemente dar el cante después de haberse sobrado y recibir una buena ración de mofas a cargo de los bebedores de sidra locales. Ahora es posible hacerlo disimulando entre miles de ciudadanos armados de su botelluca y su vasu sidra y formar parte además de una hazaña Guinness (el récord, no la cerveza). El año pasado no se consiguió, pero este volverá a intentarse superar la marca de 8.564 escanciadores simultáneos de sidra. Será el 25 de agosto en el marco de la Fiesta de la Sidra Natural que arranca el día 19. Una buena oportunidad, además, para degustar la producción sidrera al completo. Y comprobar lo que sucede si se prueban todas y se mezclan palos.

10) Dése al caballo y a las apuestas

En los últimos suspiros de agosto, toca desplazarse a Las Mestas. El recinto hípico gijonés se convierte en el lugar en el que hay que estar para disfrutar de los caballos, los jinetes y amazonas y sus saltos de consuno mientras se alterna, se es experto en la cosa ecuestre y se baja a las taquillas para ir jugándose los últimos euros del mes en busca de alguna triple gemela. El Concurso de Saltos Internacional Oficial de Gijón este año se desarrollará del 30 de agosto al 4 de septiembre.

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