Fernández: «La Asturias de hoy, con sus graves dificultades, es probablemente la mejor que hemos conocido»

Compara el escenario actual con el de hace 40 años, en plena reconversión, para hablar de la recuperación económica y advierte de que seguirá insistiendo en su oferta de diálogo como si fuera un «mantra budista»

Inauguración de la Feria de Muestras de Gijón 2017
Inauguración de la Feria de Muestras de Gijón 2017

Gijón

El presidente del Principado de Asturias, Javier Fernández, va a seguir insistiendo en su oferta de diálogo para conseguir un pacto de izquierdas. «Les aseguro que puedo llegar a invocar el mantra del diálogo como si fuera un monje budista», aseguró hoy en su intervención en la inauguración de la 61 Feria Internacional de Muestras de Asturias. A finales de junio invitaba a Podemos e IU a conformar una mayoría de izquierdas en el Parlamento asturiano y, como de momento no ha obtenido la repuesta que espera, sigue aprovechando sus intervenciones públicas para insistir en ello. Incluso «en el supuesto de no recibir siquiera respuesta a las invitaciones formales para iniciarlo» puesto que, según dijo, tiene la disposición psicológica de quien entiende la política como «una prueba de esfuerzo que demanda paciencia infinita, buen humor y mucha amnesia».

Dejando claro que no va a proponer «soluciones fáciles, brillantes ni gratuitas» ni «cheques políticos que no pueda pagar», aprovechó el término vetocracia, definido como «aquel régimen político caracterizado antes por la vigilancia y la obstrucción que por la racional acción de gobierno  que se da donde los vetos cruzados entre distintos sectores que carecen de mayoría suficiente desembocan en situaciones de bloqueo funcional», para lamentar que «esa pulsión vetocrática existe en Asturias y corremos el riesgo de que llegue a formar parte de nuestra normalidad política». 

Y como «los problemas que afrontamos no se merecen una política así», volvió a insistir en que se debe reflexionar sobre ello. Entre los problemas de Asturias, que no dejan de ser los mismos que antes de finales de junio, Fernández hizo especial hincapié en alertar sobre el «grave problema» del envejecimiento de la población asturiana, «la mayor amenaza para el desarrollo de la comunidad». «Desde 1990, la población mayor de 60 años aumentó en 78.849  personas mientras que la de los menores de 30 años disminuyo en 195.061». De hecho, Asturias es la región de la Unión Europea con menos habitantes menores de 30 años. 

Según Fernández, Asturias debe encarar este problema demográfico «tomando conciencia de su existencia y curándose de la intoxicación de las opiniones simplistas y simplificadoras tan habituales en quienes para todo problema tienen una solución fácil, clara y equivocada». Confió en que la presentación de las propuestas del pacto demográfica, prevista para otoño, sirva para abrir una negociación que concluya en un «acuerdo amplio sobre cómo abordamos en el presente el problema más decisivo para nuestro futuro». 

«Asturias tiene muy poco que ver con el paisaje económico y social de hace 40 años»

El presidente del Gobierno asturiano centró gran parte de su intervención en la Feria de Muestras en comparar la situación de Asturias hace 40 años con la de ahora para comprobar la afirmación con la que el presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), Pedro Luis Fernández, aseguraba recientemente que existen muchos datos que prueban que «ésta es la mejor Asturias que hemos conocido». Por ello, se remontó a un estudio culminado en 1992 sobre las estrategias para la reindustralización de Asturias, «en plena convulsión, cuando la reconversión simultánea de casi todos los sectores productivos amenazaba con colapsar la economía». 

En aquel estudio, añadió, se planteaba cual sería el futuro de Asturias tras el proceso de reconversión. «¿La única y forzosa alternativa iba a ser una trabada pareja de desolación y pesimismo?», dijo Fernández, que recordó que la Asturias de entonces afrontaba dificultades como el déficit en infraestructuras de comunicación, costes laborales superiores a la media española y una imagen socialmente conflictiva así como la recesión de sectores tradicionales como la minería y la siderurgia, la «irreversible decadencia de la empresa pública como forma de organización industrial» y el desequilibrio productivo. 

Un cuarto de siglo después, y en opinión de Fernández, «Asturias tiene muy poco que ver con el paisaje económico y social que entonces se describía. Ni en las infraestructuras, ni en los sectores de actividad, ni en la productividad, ni en la participación de las mujeres». Y, según prosiguió, «ni sobrevino el caos, ni la desertización ni el abandono» augurados entonces. Ni tampoco con la crisis actual, aunque reconoció como problemas derivados de ambas «sectores agónicos y territorios degradados», pero se mostró optimista porque «Asturias consolida su recuperación y acumula indicadores que justifican un optimismo razonable».

Antes de mencionar algunos indicadores como que el turismo se encamina a su mejor resultado histórico o que el paro bajó un 34% en el último año, indicó que «los agoreros deben estar pasándolo realmente mal, la suma de buenas noticias ha de estar aguándoles el verano». Aunque también enumeró las dificultades que, según él, tiene la Asturias actual, como la mala calidad del empleo, el diferencial de los índices de crecimiento respecto a la media nacional, la insuficiencia del esfuerzo investigador en relación al PIB o la necesidad de un marco tarifario más apropiado para las industrias electrointensivas. 

Callejón sin salida demográfico

Y, con el del envejecimiento más alto de la UE de fondo, consideró que «la Asturias de hoy, con sus graves dificultades, es probablemente la mejor que hemos conocido». También mostró su preocupación por el envejecimiento de la población asturiana el presidente de la Cámara de Comercio de Gijón, Félix Baragaño, anfitrión de la inauguración de la Feria de Muestras. «Todos los indicadores sitúan a España, y en particular a Asturias, a la cabeza del envejecimiento de la población, lo que a la larga nos lleva a un callejón sin salida demográfico que pone en cuestión el mantenimiento de los servicios públicos y las pensiones», dijo, instando a que los partidos impulsen acuerdos que fomenten la natalidad y medidas como las deducciones en el impuesto de la renta o la conciliación de la vida laboral y familiar «sin cargar todos sus costes a las empresas como en algunas ocasiones se ha pretendido» 

También vio en el precio de la energía otro problema que lastra a las empresas españolas y consideró que, respecto a la financiación económica, «es imprescindible que se contemplen las peculiaridades de cada territorio, proporcionando sostenibilidad financiera, sin lastrar a unos respecto a otros por meras presiones políticas». 

De Gijón, la 12ª ciudad más poblada de España, lamentó que se siga sin contar con un Plan General de Ordenación Urbana y conminó a los integrantes de la Corporación Municipal a aunar criterios para «cerrar un capítulo demasiado largo y engorroso». Y de la Feria de Muestras, con centenares de expositores y miles de visitantes cada año que pasa, dijo que es la «mejor demostración de que se pueden hacer muchas cosas». 

Por su parte, la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, valoró precisamente que el acuerdo haya imperado en el desbloqueo del plan de vías y del metrotrén. «La crisis era un obstáculo, pero el proyecto ya había echado el freno», recordó, confiando en que no se pierda más tiempo del perdido y en un plazo razonable sea una realidad el tramo subterráneo entre el museo del ferrocarril y Viesques.

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