El plan de dinamización de Cimavilla, pendiente de diagnóstico

El barrio alto de Gijón, pese a que en 2016 todos los colectivos de la zona reclamaban un plan de actuación integral, sigue a la espera. Incluso de las obras de los presupuestos participativos de este año

La calle Vicaría, en Cimadevilla
La calle Vicaría, en Cimadevilla

Redacción

Que Cimavilla necesita un plan de dinamización, con la reforma de sus inaccesibles calles como actuación imprescindible, es algo que sabe cualquier gijonés aunque no sea «playu». Sin embargo, después de que el año pasado la asociación de vecinos y los diferentes colectivos presentes en el barrio presentaran un documento conjunto con las principales e históricas reivindicaciones como punto de partida para esa dinamización, se sigue esperando por su puesta en marcha ya que el gobierno municipal decidía este año realizar un estudio de diagnóstico territorial del barrio.

Así, a principios de este verano, la consultora contratada por el Ayuntamiento de Gijón para realizarlo iniciaba una labor de campo consistente en realizar entrevistas personales para llevar a cabo un análisis DAFO, iniciales de debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades, con el que configurar una estrategia territorial que sirva de base para la comisión de dinamización de Cimavilla, cuya constitución se aprobó hace ya más de un año por unanimidad en sesión plenaria.

Para recoger las principales necesidades y preocupaciones del barrio, que en todo caso ya se habían puesto de manifiesto en aquel documento presentado en 2016 por los residentes y los colectivos de Cimavilla, se tenía previsto realizar 400 entrevistas personales a los vecinos en sus propias casas, además de otras diez a las asociaciones y a los colectivos vecinales y las que fueran necesarias a los titulares de todas las actividades económicas presentes en la zona. Esa labor de campo, que se complicó porque se pretendían realizar las entrevistas a los habitantes en sus propios domicilios, finalizó a mediados del mes pasado. Esas entrevistas, además, eran realmente exhaustivas ya que tocaban todas las áreas de trabajo de las concejalías que existe en el Ayuntamiento de Gijón e incluían, además, puntuaciones sobre múltiples aspectos del barrio.

«En la entrevista que nos hicieron como asociación de vecinos contamos lo mismo de siempre. Hicieron preguntas en las que no descubrieron nada nuevo, al menos por nuestra parte», indica el presidente de la asociación vecinal Gigia, Sergio Álvarez, que recuerda que el plan de dinamización del barrio quedó paralizado cuando el gobierno municipal decidió encargar este estudio de diagnóstico. «No sé qué es lo quieren encontrar con este diagnóstico y análisis de la realidad. Lo que hay es de sobra conocido», añade Álvarez, que también recuerda que las únicas obras que, desde el año pasado, se han visto en el barrio aparte de las de Tabacalera fueron un lavado de cara de las aceras que peor estaban. 

Las obras aprobadas en los presupuestos participativos, también pendientes

El documento presentado el año pasado por los vecinos y el resto de colectivos del barrio se sustentaba en tres principios básicos: llevar a cabo un plan de actuación integral para a mejora de la calidad de vida en el barrio, que fuera transversal para que las distintas actuaciones municipales estuvieran coordinadas y que protegiera la identidad de Cimavilla. Como ya se ha dicho, la primera necesidad salta a la vista al recorrer sus calles, y además es una reivindicación histórica: que Cimavilla sea un barrio accesible. 

Precisamente en los presupuestos participativos del año pasado una de las propuestas que obtuvo los votos ciudadanos suficientes para formar parte de ellos reclamaba un plan de accesibilidad en aceras y calles de Cimavilla. El equipo técnico que valoró las propuestas que fueron elegidas propuso que ese plan tuviera este año una inversión de al menos 150.000 euros para semipeatonalizar la calle Eladio Verde en el tramo comprendido entre la plaza Periodista Arturo Arias y la calle Emilio Ruiz El Negro.  

Álvarez explica que también se contempló incluir otra partida presupuestaria para reformar la calle Vicaría, otro ejemplo de inaccesibilidad peatonal del barrio, para que además fuera la primera de Gijón en tener plataforma única para vehículos y peatones. A punto de entrar en septiembre, ninguna de estas dos obras se ha puesto en marcha. «Ya hay un presupuesto encima de la mesa y se podría comenzar con el plan de dinamización del barrio en esa línea, pero no sabemos nada de esas obras», indica Álvarez.

Por su parte, el proyecto de la antigua fábrica de tabacos sí ha tenido avances y, tras dos encuentros de los colectivos vecinales y sociales del barrio con la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, el gobierno municipal descartaba ubicar un museo en este futuro complejo para seguir trabajando en otras alternativas que logren un mayor consenso social y político. «La promesa que tenemos es que va a ser un punto de partida para llegar a un consenso y así se está demostrando», explica al respecto el presidente de la asociación de vecinos de Cimavilla.

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