Consideran que no tiene sentido pedir nuevas obras cuando los proyectos de otros años siguen sin ejecutarse o están sin finalizar
07 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Hace más de cuatro meses que las asociaciones de vecinos de Gijón decidían de forma unánime boicotear los consejos de distrito por «los continuos incumplimientos» de los proyectos aprobados en los últimos años en estos órganos que surgieron para favorecer la participación de las asociaciones vecinales y sociales en la gestión descentralizada de los recursos municipales. Entonces se tomaba esta decisión para poner de manifiesto que, de forma progresiva, se había vaciado de contenido a los seis consejos de distrito en que se divide Gijón. A raíz de aquella protesta que se materializó a las puertas del consistorio, se mantuvieron conversaciones con el equipo de gobierno de Foro para desbloquear la situación con el ánimo de volver a presentar propuestas de inversiones para los presupuestos participativos de 2018.
Sin embargo, este martes, en la reunión en la que tenían que materializarse dichas propuestas, se leyó un comunicado en el que se explica las razones de por qué el boicot del movimiento vecinal sigue en pie. «Ha pasado el verano y, la situación, lejos de tener visos de mejora, ha empeorado notablemente y eso que en ningún momento negamos la buena voluntad y el esfuerzo municipal. Pero flaco favor haría el movimiento vecinal si nos dedicáramos a tapar un problema que, con claridad, se está convirtiendo en el auténtico talón de Aquiles del equipo de gobierno municipal: la obra pública», explicaron. «Este equipo de gobierno tiene un problema grave: las obras o no se ejecutan, o se ejecutan a destiempo, o tarde, o mal, o tarde y mal».
En vista de que las obras planteadas por las asociaciones vecinales y aprobadas en años anteriores siguen pendientes, como explicaba ayer el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de la zona urbana (FAV) de Gijón, Adrián Arias, los presupuestos participativos del 2018 no contarán con nuevas propuestas por su parte. «Para el movimiento vecinal, que se sustenta en la participación ciudadana, resulta especialmente delicado hacer dejación de funciones y no participar. Es absolutamente contradictorio pero, por primera vez en muchos años, entendemos que es más necesario que contradictorio», se explicó en la reunión que forma parte del proceso de los presupuestos participativos del 2018, para los que vuelve a reservarse una partida de cinco millones de euros destinada a inversiones viables técnicamente que, tras ser propuestas por colectivos y ciudadanos a nivel individual, sean elegidas mediante votación ciudadana.
Búsqueda de soluciones
«¿Qué aportaríamos nosotros participando en un proceso en el que volveríamos a solicitar nuevos proyectos, con cargo a nuevos presupuestos, cuando existen innumerables incumplimientos de años anteriores? ¿Un suma y sigue sin final?», argumentan las asociaciones de vecinos de la zona urbana, que en este sentido consideran que no es prioritario poner más proyectos sobre la mesa cuando lo importante es que el gobierno local reconozca «que existe un problema con las obras en la ciudad» como primer paso para la búsqueda de soluciones. Por ello, «no sería inteligente sumar más proyectos. Este parón no tiene otra intención que poner en evidencia un problema y busca soluciones», insisten.
«Entendemos que es desde la Alcaldía desde donde se debería liderar este proceso, reflexionar conjuntamente, reunirse con sus compañeros y compañeras de gobierno, y buscar las debilidades para finalmente, comenzar a ver resultados», exponen desde la FAV, en donde han contactado con prácticamente todas las asociaciones vecinales de la zona urbana «y desgraciadamente no hemos encontrado más que quejas» sobre los retrasos en las obras municipales, así como sobre el mantenimiento o limpieza de zonas públicas, «aspectos que habían funcionado con una cierta normalidad hasta hace no mucho en esta ciudad».
Desde la FAV también se conminó a reflexionar sobre los consejos de distrito, sus contenidos, el papel de las asociaciones vecinales en ellos, su presupuesto y su capacidad. En mayo, de hecho, las asociaciones que conforman la FAV reivindicaban una reforma del reglamento municipal de participación ciudadana, que data de 2008, así como de los procesos de funcionamiento de los consejos de distrito para que realmente sean órganos de dilatación, debate y decisión. También exigían, sin demasiado éxito en vista de la actual situación, un cumplimiento riguroso de las inversiones y de los proyectos decididos en procesos de participación.
El concejal del PSOE César González también se hacía eco ayer de esta situación instando a la alcaldesa, Carmen Moriyón, a que tome cartas en el asunto y reconduzca las relaciones con la FAV. Asimismo, explicó que en el próximo pleno municipal preguntará a Foro sobre las medidas que va a aplicar para recomponer esas relaciones con el movimiento vecinal y conseguir que vuelvan a participar en los consejos de distrito.