Razón: Bicilab, el taller ocupacional de reparación y reciclaje de Mar de Niebla y 30 Días en Bici para jóvenes inactivos de 16 a 25 años, en el que aprenden y aspiran a crear un banco de bicicletas disponible para colegios o asociaciones
27 dic 2017 . Actualizado a las 11:09 h.Bicicletas usadas y sin uso para repararlas, reciclarlas y darles una segunda vida que las convierta en un bien para la comunidad. Bien donándolas a familias o destinándolas a un banco de bicis a disposición de asociaciones y centros escolares que puedan necesitarlas en sus actividades. Ilusiones sobre ruedas es la campaña que Mar de Niebla y 30 Días en Bici han puesto en marcha, aprovechando las fechas navideñas, para conseguir que las bicicletas en desuso que se guardan en los trasteros pasen por las manos de los jóvenes participantes del taller de reparación y reciclaje, Bicilab, que se iniciaba en octubre.
Una vez que queden como nuevas, ayudarán a que mejorar las vidas de quienes las utilicen al facilitar sus desplazamientos por la ciudad. No hace falta repetir los beneficios de desplazarse en bicicleta, pero dos de los jóvenes que participan en el taller recuerdan algunos. «Montar en bici al fin y al cabo es un deporte. Moverte por la ciudad ya es ejercicio y se nota muchísimo», asegura Gabriel Díaz. «Y también se nota en la contaminación. Si vas al monte solo te pones malo si llueve, porque allí no hay contaminación. En la ciudad, el aire está contaminado y, por eso, tiene sentido el reciclaje de bicis. Si las tiras, haces más. Produces más y habrá más contaminación», añade Dani Reino, que anima a los pequeños que ya no usen sus antiguas bicicletas a donarlas «porque también hay gente que las necesita».
Ellos, que utilizan a menudo la bicicleta en sus desplazamientos, ahora están aprendiendo a efectivamente dejar como nuevas las que ya han llegado a sus manos en este taller ocupacional. «La idea surgió para dar respuesta a los jóvenes de entre 16 y 25 años que están inactivos y que no saben qué hacer», explica Bea Ahijón, responsable de proyectos de inserción en Mar de Niebla. «El taller les ayuda a activarse, a comer rutina y a comprometerse. Además, es un taller abierto y flexible, con entrada y salida constante, puesto que pueden incorporarse o abandonarlo cuando quieran», dice.
Implicación de los jóvenes participantes
El taller, que se realiza de 9 a 13 horas y está abierto a ocho jóvenes, está impartido por Luis Junquera, que tiene experiencia en talleres y tiendas de bicicletas y es ciclista de piñón fijo. «Hay bicis que nos dan muchos quebraderos de cabeza, que hay que lijar mucho pero está bien que vengan bicis», indica. «Pequeñas hay bastantes, que nos vienen muy bien», añade. «La bicicleta es el primer vehículo que va a tener un niño», apunta Carlos Rodríguez, el coordinador de 30 Días en Bici, que explica que el objetivo del taller y de la campaña de recogida de bicis en desuso es una manera de lograr que la bicicleta promueva un cambio social, «tanto para los chavales participantes como para los usuarios que vayan a utilizar esas bicis recuperadas. Además, es un programa de economía circular: coges algo y le das una nueva vida generando un servicio para la comunidad».
También destaca que se crea un ambiente positivo y se está consiguiendo que los jóvenes participantes se impliquen. «Les animamos a que pensaran destinos para las bicicletas, detectando necesidades en su entorno para que se implicasen», indica al respecto. «Ellos mismos ya han propuesto que realicemos actividades en el circuito del parque de Isabel la Católica. También van a por las bicis cuando nos las donan. Trabajamos mucho la parte social», indica Ahijón, poniendo como ejemplo una reciente actividad que celebró el colegio Cervantes en torno a la bici y en la que los participantes del taller acudieron a hinchar ruedas.
Gestores de las bicis que acaban como residuos urbanos
«Les gustó mucho. Siempre buscamos implicarlos en las actividades como buscar tiendas de bicicletas en las que ir a poner los carteles de la campaña. Se intenta que en cada fase del proyecto se involucren al máximo», añade Ahijón. También están realizando las presentaciones de la campaña en las propias tiendas. «Con ello, aprender a expresarse, es una manera de practicar y enfocarse hacia el futuro. Y si este taller les permite tener una pequeña experiencia laboral…», considera, explicando también que lleva a cabo tutorizaciones con los jóvenes para trabajar cuestiones de habilidades y relación con los demás, de manera que reciban en todo momento apoyo y acompañamiento.
A lo largo del primer trimestre de este año, el taller incluirá la participación en actividades en colegios y en preparar ese banco de bicicletas a poder ser de todos los tamaños y para todas las edades. Otra de las ideas que se tienen en mente para conseguir más bicicletas para reparar y reciclar es recurrir al depósito municipal de la ciudad. No en vano, las bicis mal aparcadas o abandonadas en la calle, al ser retiradas, acaban en ese depósito. Al cabo de un tiempo, esas bicis pasan a ser residuos urbanos si nadie las reclama. «Y habíamos pensando convertirnos en gestores de esos residuos urbanos con un fin social, que es darles esa segunda vida y que puedan ser utilizadas en actividades socioculturales o por quien las necesite».
En abril, por supuesto, los participantes del taller Bicilab podrán participar en las actividades de 30 Días en Bici, «si quieren haciendo las inspecciones de bicicletas, como hemos hecho en la Semana de la Movilidad, de manera que se visibilice su trabajo», indica Rodríguez.
La campaña de recogida de bicicletas que no se utilizan por cualquier motivo se irá renovando periódicamente hasta junio, lanzándose cada cierto tiempo para que siempre haya una rotación con la que ir trabajando. Hasta el momento, ya son casi una decena las bicicletas que esperan por su segunda vida con esta campaña navideña.