Los directores de museos hacen frente para que Tabacalera sea Museo de Gijón

Los responsables de los centros de la red municipal tercian en el debate sobre el uso del edificio de Cimadevilla para recuerar la idea de convertirlo en custodio del patrimonio y la memoria de la ciudad

Simulación del área de interpretación de Tabacalera
Simulación del área de interpretación de Tabacalera

Gijón

Tabacalera debe de ser el Museo de Gijón. Los directores de los museos integrados en la Red Municipal gijonesa hacen frente común en un comunicado publicado en vísperas del Día Internacional de los Museos en el que tercian abiertamente en el debate sobre el uso del emblemático edificio de Cimadevilla, y defienden que «Gijón no debe perder una vez más la oportunidad» de crear un museo de la ciudad, «un gran equipamiento que, desde enfoques nuevos y perspectivas abiertas, ponga en auténtico valor las colecciones públicas». El texto aboga por la recuperación del plan museográfico que fue redactado durante el último mandato municipal socialista y posteriormente descartado para lo que el comunicado considera un proyecto de «uso incierto» para el edificio.

Sus argumentos se basan tanto en la necesidad de resolver los «problemas de conservación y exposición» como la «presentación e interpretación» de un patrimonio  que «ofrece la posibilidad de recuperar la transversalidad de los procesos creativos, culturales e industriales que se generaron en la ciudad». El documento está firmado por Paloma García (museos arqueológicos), Lucía Peláez (Casa Natal de Jovellanos y Nicanor Piñole), Juaco López (Pueblo de Asturias), Javier Fernández (museo del Ferrocarril) y Alfonso Fernández (muse de la Gaita), quienes consideran que «si se logra que cumpla su verdadera función» el museo «se convertirá en un nuevo motor de dinamización social y económica, así como en una de las señas de identidad de la ciudad».

El comunicado pone el acento en la insuficiencia de las actuales estructuras museísticas, y en particular del Museo Casa Natal de Jovellanos, para albergar un patrimonio que, solo en este último centro, suma 4.875 obras «con piezas relevantes de pintura, escultura, dibujo, fotografía, artes graficas y artes industriales, además de un fondo documental que supera los 50.000 registros entre libros, manuscritos, impresos y documentos hemerográficos» que permanecen sin posibilidad de ser expuestos. Tabacalera es, para los firmantes, la «alternativa razonable».

Rechazo taxativo al museo

Las rúbricas de los cinco directores de los museos municipales configuran, frente a esa realidad, una «opinión conjunta» que también se opone frontalmente a los «grupos sociales que han rechazado taxativamente la idea de hacer un museo, considerando que esta institución no sirve para lograr la dinamización» del barrio de Cimavilla y la ciudad. Para los firmantes ese planteamiento -impulsado fundamentalmente desde el grupo municipal de Xixón Sí Puede y desde las diversas plataformas ciudadanas que han debatido en los últimos años sobre el uso de Tabacalera-, «no parece acertado, ya que existen numerosas experiencias que contradicen esa opinión».

El documento hecho público en la víspera del Día Internacional de los Museos se apoya en su lema «Museos hiperconectados: enfoques nuevos, públicos nuevos» para argumentar que «pocas instituciones culturales se han transformado tanto como los museos en estas últimas décadas para adaptarse a enfoques y públicos nuevos», frente a la visión de quienes «siguen considerando a los museos como espacios obsoletos y elitistas». «Los museos han evolucionado mucho en los últimos cuarenta años y hoy funcionan como espacios de encuentro, desarrollo personal y social, cooperación y dinamización. Para ello utilizan la riqueza, representatividad y arraigo de sus colecciones como elementos de conocimiento, educación y disfrute», aseveran los directores de la Red municipal gijonesa, convencidos de que «una buena memoria, viva, rica y activa, es uno de los motores sociales y culturales más fuertes de una comunidad».

«Muchas de las propuestas formuladas por diferentes colectivos para la Fábrica de Tabacos, que se oponen a su uso como museo, tienen cabida en el actual concepto de museo, que es el de una institución cultural abierta a la participación, en la que se fomenta  la integración de la sociedad, tanto en sus actividades como en sus contenidos, discursos y programación, con el fin de favorecer el espíritu crítico y el diálogo con otras culturas y entre los diferentes grupos sociales, a partir de las manifestaciones culturales generadas a lo largo de la historia», agrega el comunicado.

Según el comunicado, el año pasado participaron en las diferentes actividades organizadas por los museos gijoneses 353.823 personas, de las cuales 32.566 fueron escolares, al margen de una «influencia que se extiende además a numerosos centros docentes, instituciones académicas y asociaciones de todo tipo con los que los museos colaboran permanentemente».

El documento recuerda que Gijón cuenta con «un valioso legado teórico y patrimonial en lo que afecta a las artes y la industria» y también la idoneidad del edificio para «documentar y explicar la evolución de la ciudad desde su formación en época romana hasta su transformación en una ciudad industrial en los siglos XIX y XX». «Por ello», prosiguen los directores de museos, «está incluido en el Inventario de Patrimonio Arquitectónico de España del Ministerio de Educación y Cultura, y fue declarado Bien de Interés Cultural en 1987, gozando del mayor grado de protección que establece la Ley de Patrimonio Cultural de Asturias. En consecuencia, cualquier actuación sobre este inmueble debe respetar todos aquellos elementos arquitectónicos y espaciales que facilitan la comprensión de su evolución histórica, lo que determina en gran medida los usos a los que se puede destinar».

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