«Hay una música algo distinta en las relaciones entre el PSOE, Podemos e IU»

El secretario general del PSOE gijonés, Iván Fernández Ardura, hace balance de sus primeros seis meses en una agrupación «sin tensiones» aunque «el proceso nunca se pueda dar por totalmente cerrado»

Iván Fernández Ardura
Iván Fernández Ardura

Gijón

«Llevo seis meses en esto. El Partido Socialista en Gijón es una organización muy grande, con muchos espacios diferentes; pero por muy complejo que sea, creo que las cosas están yendo bien: las tensiones han desaparecido y lo prioritario es el trabajo, aunque nunca se pueda dar un proceso de cambio por cerrado». Iván Fernández Ardura, el millitante del PSOE gijonés que alcanzó la secretaría general en las pasadas primarias de la Agrupación Socialista Gijonesa enarbolando el proyecto del flamante presidente Pedro Sánchez y del secretario general de la FSA-PSOE, Adrián Barbón, resume en esas impresiones su primer medio año al frente del mayor censo de afiliados del socialismo asturiano. Tripula con talante conciliador y aparentemente muy tranquilo el periodo que ha seguido a uno de los más duros periodos del PSOE gijonés, repasa las manifestaciones del cambio y avista lo que pueda suceder a un año vista en el horizonte de las municipales y las autonómicas, Y se obliga también para sacar tiempo -«eso es intocable»- para otro tipo de conciliación: la crianza y el disfrute de su pequeño de diez meses, que llegó poco antes que las nuevas responsabilidades de Fernández Ardura. 

-Pedro Sánchez, el hombre cuyo proyecto encarna, presidente. ¿Cómo lo ha vivido? ¿Se atreve a pronosticar cómo afectará aquí?

-De momento solo puedo valorarlo a nivel nacional. Está claro que teníamos que tener un Gobierno que no estuviera acosado por la corrupción, que no generase bochorno a los españoles y descrédito fuera de España. Lo principal ahora es recuperar la normalidad institucional con un Gobierno limpio. Pero es evidente que a todos los socialistas nos provoca una gran ilusión que Pedro Sánchez sea presidente.

-La clave de su programa en las primarias fue el concepto de  ambio. ¿Qué le ha dado tiempo a cambiar ya en estos seis meses?

-De momento, la agrupación ha tenido un incremento de actividad muy fuerte. Se han puesto en marcha muchos grupos de trabajo con una gran participación. Hay una movilización bastante alta y la gente está, creo yo, en un ambiente más normalizado, más tranquilo. Ahora estamos hablando de política, del proyecto que queremos hacer para el año que viene. También hemos hecho un esfuerzo para mejorar las relaciones con otras fuerzas de izquierda y entablar más colaboración con espacios sindicales, asociativos y vecinales, culturales…La intención es que el PSOE sea una organización más permeable, que sea un proyecto que sea más atractivo para más gente. Y tengo la sensación de que hemos sido bien recibidos. Todas las experiencias que hemos tenido son realmente positivas y estamos contentos. La intención es seguir así, generando un buen clima con los colectivos de la ciudad y, sobre todo, las expectativas de que en Gijón pueda haber un cambio real.

-¿Y a restañar heridas? ¿Ha dado tiempo? Dirigentes regionales reconocían no hace mucho que a escala de la FSA no está resultando tan fácil como se esperaba...

-Por mi parte, yo me esfuerzo en que todo el mundo se pueda sentir cómodo. Pero también percibo por parte de los compañeros que la actitud es siempre muy correcta, muy de partido: gente que lo que quiere que funcione, y que funcione todo el partido. En ese sentido, no me puedo quejar. Ni de la gente que me votó, que lo que me piden es que sea el secretario general de todos, ni de los compañeros que no me apoyaron, pero que son muy conscientes de que hubo un proceso democrático, de que salió un resultado y ahora lo que nos interesa a todos es que el partido le vaya bien. Para una organización que ha tenido momentos malos y duros, momentos difíciles, esta fuerza que se percibe ahora en las reuniones, esta visión, esta actitud de que la gente hable más en positivo y de aquello que podemos solucionar, es un cambio que creo bastante fuerte y que me induce a pensar que el año que viene tenemos bastantes posibilidades de recuperar el Ayuntamiento.

-¿Se puede dar entonces por curada la organización?

-En general, el clima es positivo sí. Otra cosa es que haya gente más entusiasta y otra que está un poco esperando a ver cómo hacemos las cosas. Pero creo que todos tenemos claro que lo que interesa es que funcione el partido, trabajar unidos y juntos. En la última asamblea, que tuvimos hace tres meses, el plan de trabajo se aprobó por unanimidad. A ese nivel, la gente es constructiva, aporta cuando va a las reuniones. Yo no me puedo quejar prácticamente de casi nada. Pero el proceso no se puede dar nunca por totalmente cerrado. Es algo permanente. Yo no puedo dejar eso en ningún caso ni pensar que ya está hecho. Es un esfuerzo constante y continuo. Desde luego, la tensión ha desaparecido, eso se nota. Pero desde luego, la labor de mantener el partido unido y de que la gente se sienta reflejada en lo que estamos haciendo y se sienta parte del proyecto, esa es una labor de todos los días. En ningún caso la puedo dar por cerrada.

-Defiende proyectar esos cambios fuera del partido. Empecemos por las relaciones con las otras dos formaciones de izquierdas, XsP e IU.

-Yo creo que la relación ha mejorado. De hecho, hemos compartido votaciones importantes en los últimos meses; es verdad que más que con IU que con Podemos, pero las relaciones también han ido mejorando con ellos. Era importante, porque Foro se mueve muy bien en la estrategia del ruido, del todos contra todos. Y además, insisto, es también muy importante generar la expectativa de un cambio que es posible, algo que hacía necesario salir de ese clima de ruido y de confrontación permanente, porque la gente al final desconecta. La resignación es la herramienta que mejor le funciona siempre a la derecha: le ha funcionado a Rajoy, le está funcionando mucho a Moriyón. En Gijón pasan muchas cosas que no deberían pasar, y no deberíamos resignarnos.

-¿Como cuáles?

-Como lo que pasó el otro día en la playa con los vertidos, las inundaciones en la calle Brasil, que haya un montón de niños esperando para las escuelas infantiles, o que haya empresas que quieren venir a Gijón y no pueden porque no hay espacio… Todo eso no tiene por qué pasar. Un Gobierno mínimamente competente, con siete años que llevan en la alcaldía, ya lo hubiera solucionado. Lo que tenemos que trasladar es que eso es perfectamente solucionable, pero por ellos. Y para eso tenemos que salir del ruido y transmitir expectivas, ilusión. Criticarnos entre partidos es algo que forma parte de la política, pero lo fundamental es ver qué podemos aportar juntos a la ciudad.

-¿Percibe, entonces, una música distinta a la de 2015 de cara a entendimientos en 2019?

-Esperemos, esperemos. Pero sí, de momento hay una música algo distinta. Es verdad que a veces podemos dar señales contradictorias porque compartimos posiciones y en otras situaciones prácticamente idénticas, no. En el caso de Podemos, yo creo que ya perciben que la situación de entendimiento que han tenido con Foro durante la mayor parte de la legislatura no es sotenible, que no va más allá, aunque también puede persistir una cierta querencia hacia mantener esa situación. Pero creo que el ambiente del año pasado a este es mejor, hay más ámbitos de colaboración y el ambiente es mejor. Hemos compartido posiciones políticas en algunos casos, algo que antes no pasaba.

-En lo que sí parecen de acuerdo es en dar por liquidada la capacidad gestora de Foro.

-Es que la alcaldesa lleva siete años prometiendo cosas y no haciendo nada. Entonces, claro, ha acumulado una bolsa enorme de compromisos que no se elimina, con lo cual la situación es insostenible. No es ya que la alcaldesa no haga nada: es que todo el mundo sabe que no va a hacer nada, que está esperando, aguantando hasta el año que viene. Aquí hay una oportunidad. La ciudadanía tiene que ver que Foro ya no va a ningún lado y plantearse qué soluciones pueden mover la ciudad el año que viene. Y creo esa capacidad la tiene el Partido Socialista, y tenemos que obtener el apoyo de otras fuerzas políticas y de la ciudadanía en general.

-El único sondeo conocido hasta el momento, el Asturbarómetro, les da como partido más votado, pero con un descenso de votos. ¿Trabajan con ese horizonte?

-Lo que esperamos es ser el partido más votado, pero desde luego también subir, con ganar más espacio. Ese es nuestro planteamiento de trabajo.

-Segumos con la ronda de contactos. ¿Barrios, movimientos vecinales?

-Estamos viendo que somos bien recibidos. Creo estos colectivos que perciben que estamos defendiendo un proyecto con el que nos identificamos. Nuestra intención no es solamente vender lo que ha hecho el Partido Socialista o lo que nos gustaría generar en el futuro, sino también conseguir que otros planteamientos que a lo mejor antes no tenían la misma presencia entre nosotros se dejen oír, estar más abiertos y dejarnos influenciar por lo que nos trasladan. Yo creo que han encontrado esa actitud abierta y ese ambiente que queremos crear: para que Gijón se mueva hace falta mucha gente que colabore con nosotros, y eso implica ser permeables a lo que nos dicen.

-De lo que les hayan transmitido, ¿qué asuntos que preocupan a los vecinos y a los colectivos ciudadanos hacen suyos?

-Sobre todo, tener un Ayuntamiento que genere actividad económica, puestos de trabajo sobre todo para la gente en situación del vulnerabilidad. Es evidente también que hay una gran preocupación por la contaminación y cómo gestionar ese problema de manera responsable, y luego la cultura, que ha pasado de ser un elemento dinámico, vanguardista, que identificaba la ciudad, a estar completamente parada. Son las tres cosas que más se nos transmiten.

-Otro tipo de relaciones, estas a la vez internas e institucionales. ¿Dialogan bien las dos cabezas de la bicefalia socialista en Gijón?

-Me he preocupado desde el principio de estar coordinados, tanto yo como la Comisión Ejecutiva, con el Grupo Municipal. Desde luego, en el momento en el que hay cualquier cuestión consultamos con el grupo, todos los miembros de las secretarías están en contacto con los concejales correspondientes y, si en algún momento alguien plantea algún problema de falta de coordinación, no me pongo a la defensiva; simplemente intento solucionarlo, mejorar lo que haya que mejorar. Mantener esa dinámica de trabajo y colaboración es fundamental. Desde el principio dije que en Gijón solo hay un PSOE, no un Grupo Municipal y una Comisión Ejecutiva. Somos la misma organización y estamos coordinados. La Comisión Ejecutiva tiene que impulsar el trabajo del Grupo Municipal, y el grupo colaborar con la Ejecutiva en preparar el proyecto del año que viene. Es un trabajo paralelo pero compartido.

-¿Qué tal las relaciones con la Ejecutiva regional?

-Una de las líneas principales de mi candidatura era traer a Gijón el proyecto de Pedro Sánchez y de Adrián Barbón, entonces te puedes imaginar que es una relación muy fluida y con una coincidencia de criterios altísima, total.

-Por dos veces Adrián Barbón salió de la Casa del Pueblo de Gijón siendo candidato...

-Algo que no honra, nos honra.

-¿Y el candidato gijonés para 2019? ¿Qué saldrá de la Casa del Pueblo? El despiste es generalizado.

-Eso es muy buena señal. Eso significa que la organización está en el trabajo de hacer oposición, de preparar el proyecto del año que viene, en ir trabajando con los colectivos de la ciudad y no en esto otro. Eso significa que estamos centrados donde tenemos que tener centrados. No es fácil, no es fácil. Es que somos una organización seria, lo digo por todos. Yo tenia claras dos cosas: impulsar la mayoría de cambio, que pasaran cosas nuevas, impulsar un cambio de actitud, incrementar la confianza interna de los propios afiliados, pero también de la propia ciudadanía, sobre el partido y lo que podemos aportar a Gijón, y luego que fuera un proyecto global de todos, no generar incomodidades en ninguna zona del partido siempre que eso sea posible, y cuando pueda suceder algo de eso, solucionarlo rápido para que los problemas no vayan a más. Me preocupo bastante de eso. Uno de nuestros principales retos es mantener esta situación normalizada. El tono vital subió. Hay muy buen ambiente.

-Pero, volviendo a la candidatura. ¿Qué perfiles cree que serían los más idóneos en este momento y para las próximas elecciones?

-Preferiría no dar perfiles, ni siquiera muy generales. Todo el mundo va a poner caras y nombres y a decir: «Ya está Iván promoviendo a no sé quién». Prefiero no ser yo el que arranque esto. Aunque quiera hacerlo del modo más genérico del mundo, alguien acabará visualizando a alguien en concreto, y no es mi intención

-¿Y usted? ¿Reconsidera su negativa a serlo?

-No, lo dije desde el principio y lo mantengo.

-No es uno de los cambios que se han producido en estos seis meses.

-No, no. Eso sí me atrevo a asegurarlo.

-Tampoco sería tan extraño. Adrián Barbón también se había autodescartado y razonó en la propia Agrupación Gijonesa sus motivos para cambiar de opinión...

-Es que lo de Adrián era clarísimo. En Gijón hubo un montón de intervenciones, todo el que intervino dio su nombre y no hubo otro nombre. Tenía que ser él porque era la mejor opción para el partido. Se dio una situación excepcional, no era su planteamiento inicial, pero viendo el ambiente que había en la organización, que lo asumiera fue lo mejor.

-¿Qué le deja particulamente satisfecho de estos seis meses?

-Me hizo especial ilusión que el Plan de Trabajo se aprobase por unanimidad viniendo de donde veníamos, de procesos tan duros. Ir a una asamblea y sacarlo adelante con el trabajo de todo el mundo implica que la organización ya está centrada en el trabajo, y por tanto en nuestra línea. Hacer cosas.

-¿Y al revés?

-No he tenido nada que me haya dejado con mal sabor de boca o desilusión. Todo lo que ha ido surgiendo se ha resuelto bien, se ha gestionado de manera fácil y sin problemas. Sobre todo me preocupa el futuro, trasladar a la gente que merece la pena confiar en el Partido Socialista. No es que lo de Foro no tenga un pase, sino que hay una alternativa que va a hacer que esto funcione, algo que además no es tan difícil: solo es un ayuntamiento que funcione. Todo lleva trabajo, todo es complejo, pero nada de esto es especialmente complejo. El volumen de promesas inclumplidas de Foro es enorme, y encima ahora se encuentra con que tenemos un Plan Económico no por hacer cosas, sino por no hacerlas; bajó tanto el techo de gasto que al final se encuentran con que ahora mismo se ven en la obligación de subir algunos precios públicos y de hacer un plan de recortes un ayuntamiento que no ha hecho nada. Si todavía fuera porque has hecho cosas y tienes que ajustarte. Pero por no hacer… Mi único miedo es que la gente se resigne.

-¿Es posible que eso requiera hacer más ruido del que están haciendo hasta ahora?

-Hay qu vencer inercias, generar ilusión y confianza, hacer ver que es un proyecto que no solo es el nuestro sino el de mucha gente, que estamos abiertos a recibir influencias de otras personas. Y luego, después, contar con nuestra propia gente. Hay muy buena gente dentro, gente que sabe cómo hacer las cosas y que además se ha comportado, a pesar de todos los procesos internos que hemos tenido, con una gran altura de miras. Eso habla muy bien de lo que podemos hacer por la ciudad.

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