Cinco razones por las que (ahora) sí es posible la moción de censura contra Foro

Algunas de las circunstancias que hacen viable en junio de 2018 lo que no lo fue en junio de 2015 e inquietan a la alcaldía de Moriyón a un año de las municipales

Pleno del ayuntamiento de Gijón
Pleno del ayuntamiento de Gijón

Gijón

La (inesperada) carta salió del correo de Aurelio Martín hacia los de José María Pérez y Mario Suárez del Fueyo el lunes, más o menos a las mismas horas en las que las aguas de San Lorenzo se teñían de un marrón que podría ser profético para el Gobierno local de Foro Asturias. Es un marrón análogo al que puede estar amenazando a solo unas semanas vista la alcaldía de Carmen Moriyón: una moción de censura sustentada por los 15 concejales de la oposición de izquierdas, PSOE, XsP e IU, para poner al frente del consistorio gijonés un gobierno de coalición. El envite contra el bastión por excelencia del casquismo en Asturias ha reaparecido en el último cuarto del mandato. Lo invocaba el lunes el mismo portavoz municipal que a finales de 2016, después de una ronda de conversaciones con XsP, consideraba definitivamente consumido el plazo para esa alternativa.

Algo más de veinticuatro horas después, a última hora de la tarde de ayer, la Ejecutiva local de la Agrupación Socialista de Gijón, convocada en reunión extraordinaria, enviaba su acuse de recibo. La dirección socialista refrendaba la buena disposición anticipada por el portavoz municipal José María Pérez: acepta la invitación para «sentarse a hablar» sobre la posibilidad de la moción, valora «positivamente» el ofrecimiento de IU y se muestra «dispuesta» a buscar «el consenso de las tres fuerzas de la izquierda aprovechando la apertura de un nuevo ciclo político». Xixón Sí Puede no está en condiciones de enviar mensajes con tanta carga oficial en mitad de su proceso interno de primarias. Pero su secretario general en funciones y portavoz municipal Mario Suárez del Fueyo «saludaba efusivamente» a mediodía de ayer la invitación de IU y prefería ponerse metafórico, con la ambigüedad que eso siempre comporta: «Hace un año y medio no fuimos nosotros los que dijimos que no eran tiempo de la poesía, no fuimos nosotros los que dijimos que eran malos tiempos para la lírica, y si no lo dijimos entonces no nos ahora ver si es la lírica o la prosa lo que corresponde en verano de 2018». Con todo, Suárez del Fueyo anunciaba que, mientras se sabe reelegido o no, está dispuesto a sentarse en una mesa donde también estará el PSOE para escicjar «propuestas, programa, candidatura, el cronograma y plan de actuación». Y sobre todo, ratificaba la definitiva ruptura de XsP con Foro.

¿Qué ha sucedido para que vuelva a ser posible la posibilidad que se frustró definitivamente un 12 de junio de 2015, en vísperas de la toma de posesión de Moriyón, con los tres grupos de izquierda sentados en la misma mesa para hablar del asalto a la alcaldía? ¿Qué ha cambiado para que esta vez las expectativas de un tripartito estén, como mínimo, abiertas, y no completamente condenadas como se sabía de sobra aquella tarde en la Casa del Pueblo?

En primer lugar, y evidentemente, ha cambiado el Gobierno de la nación. Contra todo pronóstico, Mariano Rajoy ha sido derribado por una moción de censura planteada por el PSOE de Pedro Sánchez con el apoyo casi entusiasta y «sin condiciones» de Unidos Podemos. La euforia del «cambio de ciclo» es tan contagiosa como el apetito de moción allí donde sea posible plantearla para la izquierda motivada. Y el malestar por la anomalía política gijonesa con el espejo permanentemente encarado del tripartito ovetense seguía siendo una espina clavada, más en el PSOE e IU que en XsP hasta ahora, aunque una parte de sus inscritos y simpatizantes también sintiesen esa molestia de fondo.

En segundo lugar, ha cambiado la posición de XsP respecto a Foro. El grupo morado, como IU, fue capaz de conceder en 2016 una abstención a Foro Asturias que aparcó la moción y permitió a Carmen Moriyón sacar sus cuentas adelante. El precio fue la puesta en marcha de un experimento social que no ha acabado de cuajar -la Renta Social Municipal- y cuyas posibilidades de hacerlo se han visto cercenadas por la aplicación de la regla de gasto y los recortes en ciernes. El entendimiento con los casquistas que se ha reprochado a Suárez del Fueyo desde el PSOE, pero también desde el interior de los sectores críticos de la formación morada, parece definitivamente finiquitado con la Renta Social como lápida.

En tercer lugar, la situación objetiva -es decir: medida en contante y sonante- de la vitalidad municipal, diagnosticada no por la oposición sino por los auditores externos que han fiscalizado las cuentas locales y dictaminado la grave situación contable de las arcas gijonesas. Una prórroga presupuestaria, la obligación de presentar un Plan Económico Financiero antes del 18 de julio y la parálisis en capítulos como la inversión o los gastos sociales sustentan un diagnóstico esta vez compartido plenamente por parte de PSOE, XsP e IU. A ello hay que añadir las quejas por el bajo nivel de ejecución, la insatisfacción por las actuaciones municipales en los barrios, los lamentos por las chapuzas en las obras urbanas... La situación, como decía ayer la Ejecutiva socialista, es de «no retorno». Ya no se trata de una previsión más o menos ideológica de lo que Foro iba a hacer y se debía atajar, como en junio de 2015, sino de los efectos concretos de una gestión que los posibles aliados de moción rechazan frontalmente.

En cuarto lugar, ha cambiado también ligeramente la «música» de los entendimientos entre los grupos, y en particular del PSOE y XsP, tal y como afirmaba hace unos días a La Voz de Asturias el secretario general del PSOE gijonés, Iván Fernández Ardura. La llegada al poder de los sanchistas-barbonistas en la FSA-PSOE y en la Agrupación gijonesa ha dado el relevo en las cúpulas autonómica y local de los nombres que Xixón Sí Puede convirtió en uno de los obstáculos más fuertes para rechazar todo entendimiento con los socialistas en 2015. La actitud de uno de ellos, el exsecretario de la gestora gijonesa y portavoz municipal José María Pérez, parece por su parte la de quien está dispuesto a apartar vista de un momento de máxima confrontación que ha marcado en buena parte las relaciones municipales entre PSOE y XsP, después de ver frustradas sus pretensiones de encabezar la candidatura a la alcaldía en aquel malogrado tripartito. «Mal haríamos si estuviéramos permanentemente mirando al pasado con odios que envenenan relaciones del presente. No me importa ver lo de 2015 sino qué hacer en positivo en 2018 y revertir situación», declaraba ayer Pérez.

Finalmente, otra situación que se ha matizado al hilo de todos estos acontecimientos es la de algunos de los sectores que, entre los morados, pusieron por delante el rechazo al PSOE a una repetición de Moriyón en la alcaldía; no solo por la gestión -o la falta de gestión- que reprochan a los casquistas, sino por su malestar ante los entendimientos del grupo municipal de XsP con Foro en nombre de la Renta Social. Quizá vean en este PSOE renovado y pasado por la oposición una alternativa hoy menos rechazable que en 2015; al margen del peso que pueda tener en términos electorales la postura ante la moción de cara a las primarias de este mes en Podemos Xixón.

Lo cierto es que, si Foro pensaba cruzar el año que resta hasta las elecciones de 2019 utilizando sus dos motores de reserva -la inercia y la disarmonía entre la izquierda municipal-, esa travesía puede verse bruscamente interrumpida. Ni Moriyón ni nadie esperaba a estas alturas volver a oír hablar de una moción de censura que, como mínimo, esta vez suena posible y verosímil.

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