«El cambio tiene que hacerlo quien crea en él, y eso lo representa más IU-XsP que el PSOE»

Mario Suárez del Fueyo recapitula la experiencia de XsP en el ayuntamiento tres años después del 15 de junio de 2015 y sobre el trasfondo de una posible moción de censura contra Foro

Mario Suárez del Fueyo
Mario Suárez del Fueyo

Gijón

Desde que Izquierda Unida reactivó hace dos semanas el mecanismo aparentemente arrumbado de una moción de censura contra Carmen Moriyón, el criterio del secretario general en funciones de Podemos Xixón ha aconsejado al portavoz municipal de Xixón Sí Puede posponer una y otra vez, a pesar de la comprensible impaciencia de la ciudad y de los medios, todo pronunciamiento contundente sobre el asunto. La formación morada y núcleo de la Candidatura de Unidad Popular (CUP) Xixón Sí Puede rematará a principios de la semana que viene su proceso interno de primarias y, hasta entonces, su secretario general en funciones, Mario Suárez del Fueyo, no sabrá si es él quien tiene que activar el protocolo para obtener de los nuevos órganos, la asamblea y una consulta la respuesta a la posición definitiva de la marca local de Podemos sobre la moción. De ahí la reserva que ha mostrado el propio Suárez del Fueyo, pero esta vez en su rol de portavoz municipal, salvo una declaración terminante que realiza la misma mañana en que se hace esta entrevista: su renuncia a postularse como posible candidato si la medida sale finalmente adelante tras un hipotético y nada fácil acuerdo con PSOE e IU del que, de todos modos, se hace inevitable hablar.

Queda, sin embargo, bastante de lo que hablar acerca de los antecedentes, la situación municipal y el contexto político interno y externo que ha desembocado en estas dos semanas de agitación y expectativas, siempre con el trasfondo de las primarias en Podemos. Y para desgranar el balance de los tres años, justos, que ayer se cumplían, de la sesión de investidura en la que la decisión de XsP de votar a su propio candidato decidía la renovación de Foro al frente del gobierno local y frustraba la posibilidad de un tripartito que estos días vuelve a estar sobre el complejo tablero político gijonés.

-Sobre el futuro a corto a medio plazo casi todo son silencios. Pero se puede mirar atrás, a los tres años de la llegada a las instituciones de un partido nuevo. ¿Qué balance hace?

-Fundamentalmente, hemos ganado presencia en la ciudad. El trabajo en las instituciones ha traído mejoras a la ciudadanía.Hablaría de la Renta Social Municipal que afecta a más de 3.000 personas y afecta al pequeño comercio con más de 3 millones que se llevan invertidos en el comercio local, aunque no haya llegado a todas las personas que queríamos. Hemos dado una visión de qué modelo de ciudad queremos. Hemos sabido acordar, desacordar y denunciar. El modelo del Plan General de Ordenación que hemos planteado ha sido bastante modélico, bastante amable y equilibrado y, aunque no es nuestro PGO, es el que nos va a permitir avanzar. Hemos avanzado en algo que lleva 14 años en marcha, el Plan de Vías: tenemos el dibujo, el proyecto, con el soterramiento y el compromiso de la puesta en funcionamiento del túnel del Metrotrén. Hemos trabajado en el deporte femenino, contra la violencia en el deporte, en particular en el fútbol; hemos trabajado en el protocolo contra agresiones sexistas que se va a poner en funcionamiento este verano; en el tema del FICX, al que se le dio un vuelco y se limaron confrontaciones que venían de atrás… Y luego, en el terreno de la sociedad civil, hemos estado apoyando todos los movimientos. Es un pilar en el que tenemos que hacer más hincapié. Un instrumento que Podemos tiene, diferente a otros partidos, es el Círculo, que queremos potenciar; pero un Circulo que sea el enlace con los movimientos sociales, que aparte de debatir, no solo mire para adentro sino para fuera.

-Esta vez mirando hacia el interior: el roce con la realidad institucional, ¿qué ha añadido y qué ha restado al proyecto inicial de Podemos Xixón? ¿Ha potenciado o erosionado cosas?

-Hemos ganado una experiencia en el terreno institucional y eso nos ha permitido conocer mucho más la ciudad a pie de barrio, a pie de calle, lo que pasa en las organizaciones del Tercer Sector, con los movimientos asociativos… ¿Cuál es el reto, lo que no hemos conseguido? Cuajar esa organización interna en una vinculación con esos movimientos de calle. Ese es el objetivo fundamental, el reto de futuro. Enlazar ese tejido social con lo que somos.

-¿Y qué diagnóstico de ciudad pueden hacer al cabo de estos años recabando esa experiencia directa, institucional y a pie de calle?

-Gijón no tiene un proyecto de ciudad. El equipo de Gobierno va al trantrán, no tiene dedicación total a la ciudad. Hay un nivel de funcionamiento de la maquinaria muy lento, muy rudimentario, con descarrilamientos periódicos ya sea en obras, en medio ambiente, en lo que está sucediendo con playa, en la incapacidad para gestionar muchas de las cosas del día a día. La playa es el ejemplo más flagrante en este momento. Si bien hay que huir de demagogias en cuanto a dónde dirigir los tiros, hay que responsabilizar al gobierno municipal de su incapacidad para gestionar la situación. No podemos negar que es el Gobierno de la nación quien tiene que poner  en funcionamiento la depuradora. Pero el pozo de tormentas y los colectores son responsabilidad del ayuntamiento; y hay dejadez, una falta de visión de los problemas para solventarlos o, cuando se ven, una falta de capacidad para resolverlos adecuadamente. Hay obras inacabadas. Esta semana estuve en el Polígono de Pumarín con una plaza olvidada, mal terminada… y no hay respuestas. La ciudad es una máquina que va lentamente, y que incluso cuando va lentamente descarrila en muchos momentos porque el pilotaje no es adecuado.

-Han tenido que encarar dos frentes de críticas, externas e internas, y en ellas aparece un reproche compartido: Foro y los momentos de acercamiento al gobierno local ¿Cabe autocrítica?

-Respecto a lo externo, para una parte de la población era difícil de comprender la situación que se planteó el 15 de junio de 2015. Nosotros nos encontramos con un dilema. El PSOE no gobernaba esta ciudad por méritos propios. Analizamos la situación en el Consejo Ciudadano, se hizo una asamblea y se tomó una decisión en una consulta ciudadana. Se tomó la decisión de votar a nuestro candidato. Eso hubo gente que no lo entendió y gente que lo aplaudió. Forma parte de la dificultad de tener una voz propia y un espacio propio, algo que a veces resulta difícil de hacer entender. Yo puedo resumirlo muy esquemáticamente basándome en mensajes que recibo en mi whatsapp: hay un porcentaje de gente que dice «hay que echar a Moriyón» y hay otro porcentaje que dice «no puede ser alcalde Josechu [José María Pérez, portavoz municipal del PSOE]». Eso sintetiza la situación que viví entonces y que ha derivado hacia lo que sucedió después.

-¿Qué sucedió después?

-Decidimos que, primero, íbamos a conocer el mecanismo y, segundo, veríamos qué podíamos hacer por esta ciudad. En 2016 llegamos a un acuerdo para que no hubiera presupuestos y nuestro grupo municipal -por cierto, todo el grupo, las tres concejalas y los tres concejales- apoyamos con nuestra abstención y alguna vez con un voto favorable 48 millones en modificaciones presupuestarias, por lo que no entiendo que este año hayamos hecho lo mismo con 14 millones y se haya generado una fisura en el grupo. ¿Es cuestionable que hayamos apoyado 14 millones de modificación presupuestaria? Claro, pero es lo mismo que se hizo con los otros 48 millones. Lo que ha cambiado es que hay unas primarias. Desde mi punto de vista, se agudizaron ahí las diferencias que tienen que volver a la normalidad para remar todos con tranquilidad a partir del martes-miércoles de la semana que viene. El 2017 se negoció la Renta Social en lo que nosotros entendíamos ya un camino conjunto con IU que hemos seguido. Pensamos que el bienestar social y favorecer a la gente que más lo necesita era un eje fundamental en las politicas de Podemos. Al año siguiente planteamos otro tema social que nos parecía importante, que es el cuidado de los mayores: entendimos que había que garantizar que el servicio se planteara de la mejor manera, mediante la remunicipalización del llamado Servicio de Ayuda a Domicilio. El equipo de Gobierno en un primer momento dijo que sí, luego que no, y nosotros votamos que no a esos presupuestos.

-Son las motivaciones para algunas de sus decisiones políticas, que en varias ocasiones han beneficiado a Foro. ¿Hasta qué punto cree que se les ha podido utilizar, en el peor sentido de la expresión?

-No creemos que se nos haya podido utilizar. Somos consecuentes y coherentes con la decisión que tomamos en 2015. En esta experiencia y en el trabajo que estamos haciendo hemos visto que hay un ciclo agotado y que ese ciclo hay que cerrarlo, o ahora o en 2019. Creo que acertamos con el diagnóstico; con lo que no acertamos es con un gobierno que es un verdadero desastre y que no ejecuta aunque hay acuerdos plenarios. Es un gobierno con su ciclo completamente agotado, y que se agotará ahora en la moción de censura o en 2019.

-¿Y las críticas internas por esos mismos motivos? ¿Hasta qué punto han sido parte de la experiencia de aprendizaje institucional y hasta qué punto las asume como decisiones políticas en una estructura tan compleja como la de la CUP?

-Vaya por delante que cuando digo que, por encima de las diferencias, nuestro objetivo es mirar hacia fuera, es porque creemos que si nos estamos mirando hacia adentro nos fagocitamos a nosotros mismos. Lo digo como criterio general.

-Un mal muy de la izquierda.

-Absolutamente. ¿Dónde puede haber un punto de diferenciación interna? Yo entiendo que políticamente no hay grandes diferencias entre Podemos y Xixón Sí Puede. A veces es una locura para los periodistas y para todo el mundo distinguir entre Podemos y XsP, los círculos… Entonces, primero: esa decisión no lo tomamos nosotros. En su día, decidimos presentarnos como Podemos, sin embargo a nivel estatal se decidió que habia que presentarse como Candidatura de Unidad Popular. Entonces, nadie puede achacarnos internamente eso: sería injusto e incierto. Se generan dos estructuras, y gestionarlas dos estructuras dentro de una misma organización es una locura. Es complicadísimo, y además teniendo en cuenta que las tres concejalas y concejalas somos de Podemos.

-Y además están condicionados por unas reglas de funcionamiento interno de participación y consulta muy concretas, cuyo incumplimiento también se les ha criticado.

-Todas las decisiones importantes las tomamos en asamblea. Tomamos nuestra decisión sobre la consulta ciudadana, criticable o no, el Consejo Ciudadano de Podemos y la asamblea, y luego la consulta ciudadana, que puede ser cuestionable en cuanto al modo en que se hizo, pero no en cuanto al modelo de participación, porque no hay mayor grado de participación. Es fácil ahora retornar al pasado y olvidarnos. Lo digo porque escucho recientemente que se dice por ahí que en 2015 no se estaba de acuerdo. En el Consejo Ciudadano de Podemos solo una persona defendió el gobierno con el PSOE, que fue Fernando de Silva. En las asambleas, nadie defendió eso. Hubo una sola persona que me dijo que no lo veía claro. Era una opción legítima. Pero la decisión fue tomada de manera unánime, por mucha gente y con vehemencia en las intervenciones. Si yo hubiera tomado una decisión distinta, al día siguiente hubiera tenido que dimitir, eso es claro, porque hubiera ido en contra de esas decisiones.

-¿Y las decisiones posteriores?

-En 2016, 2017  2018, las decisiones sobre los presupuestos se tomaron en asamblea. Cuando empezamos a hablar de la Renta Social Municipal hubo 99 votos a favor y 10 en contra. El PGO también se llevó a asamblea. Los presupuestos para este año, también se llevaron a asamblea, y se decidió que si no se apoyaba la remunicipalización, no se da paso a los presupuestos. Por supuesto, habrá que corregir errores de participación. Pero hay que entender, por ejemplo, que las modificaciones presupuestarias te las pueden presentar el lunes en comisión de Hacienda para el pleno del lunes. Los ritmos no son los mismos. ¿Que eso hay que consultarlo con más gente? Sí.

-¿Y la confluencia con IU? Dijo en el debate de primarias que era una cuestión interna de IU. ¿No lo es en Podemos

-No sé si me expliqué mal. Quiero dejarlo claro, porque si no genera confusión. La confluencia con IU, en lo que respecta a Podemos, está definida porque hubo una consulta en la que muy mayoritariamente se decidió ir unidos. 

-Pero lo que pase en ese debate afecta directamente a expectativas electorales en Gijón y cuestiones más a corto plazo, como la moción de censura.

-Claro, pero lo que yo digo es que plantearse dentro de Podemos si yo soy más confluyente o tú eres menos no tiene sentido porque hay una decisión a nivel estatal. Vuelvo a recordar la experiencia de 2014-2015, cuando en Xixón se decidió mayoritariamente en una asamblea con 300 personas votó que quería presentarse a las municipales como Podemos y sin embargo una decisión estatal marcó que nos presentásemos como Candidatura de Unidad Popular. Cuando digo que hay una decisión tomada y que el debate no tiene sentido, lo digo desde ese punto de vista. Respeto que IU tenga sus posiciones y sus diferencias; lo que yo entiendo es que, partiendo de ese espacio -y no digo del espacio de Unidas Podemos, que también- sino del trabajo que hemos venido realizando conjuntamente durante todo este tiempo, lo lógico sería que IU y XsP quienes dinamicen y piloten cualquier cambio de esta ciudad.

-La única encuesta disponible habla de una tendencia de la derecha a sumar más votos que la izquierda en 2019. ¿Condenados a entenderse, a sumar?

-Lo que veo en el corto y el medio plazo es otra cosa. No tengo esa visión que se va generalizando, pero que creo que no obedece a la realidad, de que la derecha ni agrupando ni desagrupando va a ganar. Yo veo un Foro que se va derrumbando, un PP con algún tipo de expectativas si eso sucede y veo unos Ciudadanos que pueden sacar algo de partido, pero no veo que sea más suma que la de PSOE, IU y Podemos. Desde mi punto de vista, seguiríamos sumando más. A partir de ahí, ¿qué es lo mejor? Es lo que no sabemos. Lo que es evidente es que lo que hagamos tiene que ir hacia políticas de cambio, sea ahora o en 2019. Da igual la sigla de la que estemos hablando. En las últimas elecciones IU-Podemos no sumaron, pero cada circunstancia es diferente. Y luego, repito, es un problema también del modelo a nivel estatal o de Asturias, en el que la capacidad de decisión la tienes relativamente.

-La moción vuelve a plantearse en un contexto de recarga de expectativas sociales desde la izquierda después de que el PSOE haya ganado la suya. ¿Sería muy delicado de cada a 2019 enviar en los próximos días un mensaje equivocado, equivocarse en las decisiones?

-Por ser claro y contundente: hice unas declaraciones en las que dije que felicitábamos al Gobierno de Sánchez por traer a Valencia el Aquarius. Lo que se haga bien, lo vamos a apoyar. No me ando con medias tintas. Escribí un tuit diciendo que había que apoyar la moción de censura de Sánchez sin condiciones. Pero la demoscopia es otra cosa. Hasta hace 15 días, Ciudadanos estaba en el pico. Bastó que hubiera una moción de censura y Sánchez llegara al Gobierno para que Ciudadanos bajara y el PSOE subiera. Posiblemente, si hoy o mañana hubiera una encuesta, se vería la erosión por el caso Màxim Huerta. La demoscopia es para situarla en cada momento y en cada situación. En cualquier caso, lo que dije hace días y repito es que vamos a estar en un gobierno del cambio en esta ciudad: políticas sociales, políticas medioambientales, políticas para la ciudadanía… ese es el mensaje claro.

-¿Y el vehículo, el canal, el amplificador por el que mucha gente está esperando escuchar ese mensaje ahora mismo?

-Yo puedo repetir la hoja de ruta que me tracé desde el primer momento y que sigo manteniendo. Pasemos las primarias, porque esto es un arma arrojadiza, y después sentémonos con IU y el PSOE; de hecho posiblemente el lunes nos sentemos. Y analicemos la situación, avancemos en un programa y una candidatura. Para nosotros es fundamental la candidatura. Yo ya anticipé y repito en esta declaración que yo no tengo el más mínimo interés en encabezar esa moción de censura. No creo que nadie crea que tengo esa aspiración. Ni en 2015 era esa la cuestión, se me puede acusar de lo que se quiera, pero ese interés no existía, porque seguramente desde el punto de vista personal o del ego tendría más capacidad, más presencia o más no sé qué si fuera vicealcalde en un gobierno de esta ciudad, y no lo quise se. El factor personal está eliminado. Yo me retiro de esta carrera, no voy a estar encabezando esta candidatura. Pero es legítimo que yo diga que este proceso de cambio tiene que hacerlo alguien que crea en ese cambio y en esas políticas, y desde mi punto de vista eso lo representa más el espacio IU-XsP o Unidas Podemos que el PSOE por lo mismo que dijimos en 2015. La dirección política puede que sea otra, pero el grupo municipal es el mismo.

-¿Y la naturaleza de la consulta?

-Si salgo secretario general, convocaré cuanto antes una reunión del Consejo Ciudadano, que será el que decida cómo hacer la consulta o cómo continuar las negociaciones; y la forma de consulta que yo veo es, en primer lugar una asamblea y, según las negociaciones, una consulta telemática, pero exclusivamente entre las personas inscritas.

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