Universo «Watchmen»

Dave Gibbons desgrana en el festival Metrópoli de Gijón la intrahistoria del celebrado cómic, del que HBO prepara actualmente una serie


Redaccion

Watchmen es uno de esos cómics que parecen reconciliar opuestos: de culto y de masas; un universo propio, habitado por particularísimos superhéroes que ha influido en no pocos autores y cuenta lectores por cientos de miles, especialmente a partir de la adaptación cinematográfica de Zack Snyder. Ahora que HBO prepara una nueva serie, todo parece listo para un nuevo bum de la historia creada a medias por Alan Moore y Dave Gibbons.

Gibbons abrió este jueves la Comic Con que forma parte de la quinta edición de Metrópolis, el festival que reúne en Gijón cine, cómic, música, videojuegos y artes afines como el graffiti. Lo hizo ante un auditorio deseoso de saciar su curiosidad sobre el Universo Watchmen, que Gibbons fue desgranando con naturalidad y complicidad.

Abrió el fuego una de las preguntas a las que seguramente se habrá enfrentado en más ocasiones: por qué el cómic se estructura de principio a fin sobre una estructura de nueve viñetas por página. «Eso es responsabilidad mía», empezó el autor británico. «Teníamos muy claro que Watchmen era una historia muy complicada desde el punto de vista narrativo, por lo que Alan y yo decidimos que era necesario que se contase de la forma más sencilla posible», añadió. También influyó el deseo de querer hacer algo muy diferente a lo que era moneda común en aquellos años, la década de los 80. «La mayoría de los cómics colocaban una gran imagen en la página, como si fuese un póster, con otras viñetas alrededor. Nosotros queríamos hacer algo radicalmente distinto y, en cierto modo, era una influencia del cómic europeo, con más viñetas por página».

Gibbons también detalló cómo los personajes fueron comprados por la editorial DC a Charlton, pero Moore y él los transformaron. Algunos adoptaron varias formas antes de la definitiva. Por ejemplo, el Comediante, que en principio llevaba un traje de camuflaje que lo mimetizaba con el entorno. «Era bastante aburrido», admitió Gibbons. Se les ocurrió entonces enfundarlo en cuero negro, antes de que al británico se le ocurriese colocarle una chapa amarilla con una cara sonriente. «Esa chapa, cubierta de sangre en una alcantarilla, simboliza la muerte del personaje. Alan sugirió ponerla en portada y así, algo que nació por un impulso mío acabó por convertirse en la imagen de toda la serie. Es lo interesante de las colaboraciones, que surgen cosas inesperadas».

Inesperado fue también el éxito de Watchmen, que superó todas las expectativas. Gibbons relató cómo Moore y él, junto al colorista, John Higgins, vivían en Inglaterra, a pocos kilómetros de distancia, y apenas se comunicaban con DC. «Nos veíamos en nuestras casas, era casi como un hobby. Cuando trabajas en algo así no puedes tener expectativas de éxito, solo hacerlo y esperar que a la gente le guste».

En esa divulgación influyó la adaptación al cine de Zack Snyder que, paradójicamente, no fue un éxito de taquilla, aunque, como reveló Gibbons, sirvió para que se vendiesen un millón más de ejemplares del cómic. El resultado artístico tampoco satisfizo a muchos fans de la viñeta y el cambio de final con respecto al libro fue polémico. A Gibbons le gustó: «Creo que si hubiese utilizado el del cómic habría necesitado otros 30 minutos de filme, que ya era largo de por sí. Creo que es una buena adaptación, la mejor que se pudo haber hecho». El principal insatisfecho fue Moore, quien se negó a figurar en los créditos y tampoco quiso recibir dinero por el filme. «Snyder me llamó porque no acababa de entenderlo», recordó Gibbons. «Todo Hollywood se levanta sobre fama y dinero, así que que alguien lo rechace los sume en la perplejidad, mientras que a nosotros nos parecía divertido».

Para Gibbons, que la película no obtuviese el éxito esperado se debió, en parte, a que el reparto no contaba con estrellas. «No había un George Clooney o un Bruce Willis, lo cual fue mejor, porque se habría convertido en un vehículo más para ese tipo de intérpretes». Ahora, para HBO, Watchmen contará con Jeremy Irons, alguien quien, en opinión de Gibbons, es una estrella pero también alguien que puede trabajar bien en equipo. Con respecto a esta nueva adaptación, el autor avanzó que no será ni una precuela ni una secuela al cómic, que tanto él como Moore concibieron como un universo cerrado en sí mismo. «Como todos, estoy muy interesado por ver qué sale de ahí. Respeto sus intenciones y mantengo una mentalidad abierta».

La última pregunta fue tan inevitable como la primera: ¿cuál de esos personajes es su favorito? «Es muy difícil, porque son todos como tus hijos y no puedes dejar de quererlos. Pero creo que si tuviese que quedarme con alguno, sería el Búho nocturno. Me veo como él, encerrado en un sótano, disfrutando de mis juguetes».

Aunque Metrópoli arrancó hace unos días con varios conciertos, fue este jueves cuando arrancaron las actividades dedicadas al cómic y al cine. Tras Gibbons, el norteamericano Bob McLeod explicó su trabajo en Marvel con la Patrulla X y los Nuevos Mutantes. Con la misma naturalidad de el británico, recordó que en sus inicios solo quería dibujar y le parecía suficiente que le pagasen por ello y no tener que trabajar en la construcción, como su padre.

Jorge Molina, Rick Leonardi, Moderna de Pueblo, Joe Jusko, Daniel Sampere o Bruno Redondo son algunos de los invitados al festival, que concluirá el próximo domingo. Actores como Ian Whyte o Paul Kasey hablarán de sus trabajos en sagas como Star Wars, Doctor Who, Harry Potter o Juego de tronos. Y exposiciones como la de los superhéroes de Marvel o las portadas de discos diseñadas por Andy Warhol destacan en una programación que ha convertido el recinto ferial a escasos metros de la playa gijonesa de San Lorenzo en una pequeña ciudad tomada por la fantasía y la imaginación.

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