«Mira, mira, este chollo sí que es interesante»


A la feria de muestras de Gijón llegan siempre ingenios maravillosos y este año triunfa la indestructible y pequeña plancha que alisa la ropa en la percha o el infusionador de agua con frutas

Feria de Muestras
Feria de Muestras

Gijón

La 62 Feria Internacional de Muestras de Asturias cierra mañana sus puertas y, de seguro, el balance volverá a ser multitudinario. Como lo fueron las jornadas en las que, en los alrededores del recinto ferial, no entraba ni un solo vehículo más o en las que las colas para entrar, incluso en días de playa, se hicieron interminables. Pero nada importa porque asistir a la feria de muestras de Gijón, a ser posible con invitación, es uno de lo grandes planes del verano asturiano. Unos van realmente en busca de promociones por las que llevan esperando meses y otros simplemente acuden por esa tradicional inercia veraniega que les permitirá responder que sí cuando les pregunten si han ido a la feria este año. 

Los apasionados de las multitudes saben que los mejores momentos son aquellos más próximos a la hora de comer y que tiene que brillar un sol asfixiante para disfrutar del gentío en su máximo esplendor. Este año también ha llovido y las galerías comerciales, aquellas en las que los vendedores proclaman las bondades de un sinfín de aparatos e ingenios que facilitan en apariencia un montón de tareas, se erigen en el mejor lugar para deambular sin rumbo y protegidos del clima. «¿Se anima a probarlo?» es una de las preguntas que más se escuchan y, la respuesta, salvo que el producto no cueste demasiado o interese de verdad, casi siempre suele ser: «Ya lo conozco, gracias».

Aún así, en el recorrido comercial, el visitante encuentra de todo. Desde coloridas cachimbas por 10 euros hasta coches a 99 euros el mes, durante el primer año claro. Pero, sin duda, los chollos de la feria son uno de sus grandes reclamos y, este año, se han vuelto a ver los que triunfaron en la 61 edición y los que lo hacen edición tras edición. Porque hay algunos que no se han vuelto a ver… 

A las mandolinas, las sartenes, los productos de limpieza, las piedras alemanas o maravillosas, los manteles antimanchas, los peluches personalizados, las bases para la plancha o la croquetera, por mencionar algunos clásicos de siempre y del año pasado, se han unido este año los auriculares inalámbricos, las mochilas antirrobo o estos cinco chollos de feria que se describen a continuación. 

1. La plancha de vapor que plancha «directamente en la percha»

«Mire, mire, esto sí que es interesante», dice la vendedora mientras plancha fácilmente una camisa arrugada con un pequeño aparato del que sale vapor. La plancha en cuestión  no pesa apenas y es indestructible al ser de PVC. De hecho, una de las demostraciones de su dureza consiste en ponerse encima de ella. Solo necesita una pequeña cantidad de sal común y agua para que, una vez enchufada, empiece la magia. El vapor alisa cualquier tejido o prenda, «directamente en la percha» o incluso en la cama. La base, pese a que está caliente, no quema y solo el lino tiene que colocarse en una superficie de madera. Además, hace limpieza en seco y, para ello, la vendedora manda a las potenciales clientes pisar una americana negra. La cuelga en una percha y, con la ayuda de un cepillo que se pone en la base de la plancha, las manchas de barro van desapareciendo. Una cuesta 40 euros, pero por estar en la feria dos cuestan 50. 

 2. La muela de cerámica que afila cuchillos, tijeras o brocas

Desde Italia, el vendedor consigue aglutinar a una buena cantidad de gente alrededor con un invento creado para afilar cuchillos, tijeras, brocas y cualquier herramienta con un taladro. Para ello, el kit se compone de un aparato que fija el taladro a una mesa, con varias posiciones según lo que se quiera afilar, y cuya pieza principal es una muela de cerámica que facilita un afilado efectivo. Y así lo demuestra el vendedor con cada pieza que va afilando. El kit cuesta 25 euros y, como curiosidad, en el puesto se han agotado las piezas que permitían que cualquier botella se convierta en un pulverizador.

 3. El infusionador que le cambia el sabor al agua

Infusionador de agua de la Feria de Muestras
Infusionador de agua de la Feria de Muestras

Primero fueron los zumos de frutas, luego los smoothies y ahora son las infusiones de frutas que se consiguen con esta botella de plástico «del que no contamina» que se vende por siete euros y, por 15 euros, si se adquieren dos. Las tapas son de diferentes colores a elegir y las infusiones de consiguen con la ayuda de un infusionador que se coloca dentro de la botella, con suficiente tamaño para colocar piezas de fruta en él. El reclamo es que no hace falta triturar la fruta como en los batidos, basta con colocarla cortada en trozos dentro del infusionador en la botella llena de agua y esperar una noche a que el líquido vaya adquiriendo el sabor.  

 4. El celo que puede con el agua

La prueba se realiza en un tanque de agua para demostrar que esta resistente cinta puede arreglar la fuga incluso cuando el líquido está saliendo con fuerza. Se corta el trozo que se necesita, se desprende la lámina blanca que lo protege y voilá. La cinta mide 10 centímetros de ancho y un metro y medio de largo. Sirve perfectamente para mangueras y un rollo cuesta 12 euros. Dos, 20 euros. 

 5. La bayeta española

En realidad, es un kit de tres bayetas, dos gualdas y una roja, que se venden juntas por 10 euros. Una cuesta seis euros, dos 10 y la tercera, necesaria para que el nombre promocional de la bayeta tenga sentido, «se la regalamos por estar en la feria». En un año en el que se han visto demasiadas banderas españolas, no puede sorprender que a alguien se le haya ocurrido este reclamo para vender una bayeta que deja las superficies relucientes y, en cuya demostración, incluso se le prende fuego para demostrar que nada puede con la bayeta española.

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