El «acoso» de la financiera de iDental a un cliente ya fallecido en Gijón

Isabel Álvarez, paciente gijonesa con tratamiento pendiente por el cierre de la clínica, denuncia la situación que vive desde que decidió suspender el pago del crédito del que era titular su marido

Isabel Álvarez, de azul, en el centro de la imagen, durante una concentración de la plataforma de afectados de iDental en Gijón
Isabel Álvarez, de azul, en el centro de la imagen, durante una concentración de la plataforma de afectados de iDental en Gijón

Gijón

Isabel Álvarez está viviendo días amargos. El pasado 8 de septiembre perdía a su marido a causa de un cáncer de largo recorrido que aceleró de modo irreversible en los últimos meses. Hace seis años que Isabel, que tiene 49, tuvo que dejar su trabajo en Onda Gijón a causa de la enfermedad de su pareja. Ambos tuvieron que arreglarse con la pensión por invalidez absoluta que él recibía; una situación ajustada que fue la que hizo que ella decidiese pedir los servicios de una clínica odontológica recién abierta en Gijón de la que había recibido buenas referencias y que parecía dar facilidades. Isabel, que padece piorrea, necesitaba implantes con urgencia. Por eso acudió a iDental en 2016.  Dos años después, la clínica ha cerrado; su tratamiento -como el de cientos de pacientes- no se ha completado; lo que creía bien hecho no lo estaba en absoluto y, sobre todo, Isabel Álvarez se ha encontrado con lo que dice vivir como «acoso» por parte de la financiera que gestiona el crédito que ofrecía iDental, suscrito a nombre de su marido. Hasta el punto de que -asegura- ignoraron su petición para que dejasen de llamarle «constantemente» cuando la enfermedad apenas ya le dejaba hablar y de que, incluso en los días del duelo, han seguido llamando «insistentemente» a pesar de haber recibido incluso avisos desde los servicios sociales del ayuntamiento de Gijón y de que ella les dio su propio teléfono.

El de Isabel Álvarez es uno de los casos más dolorosos de los cientos que han ido confluyendo en la plataforma asturiana de afectados por la debacle de iDental. Sus compañeros lo saben, y eso se nota en el respeto y la delicadeza con la que este mediodía la han acogido en la concentración frente al ayuntamiento de Gijón. Tuvo conocimiento de la plataforma cuando ya había iniciado por su cuenta reclamaciones ante la clínica en cuyas manos se había puesto en 2016. Acudió para que le pusiesen unos implantes y fijasen los dientes en peligro por la piorrea que padece. Acordó con la clínica un pago en mano de 500 euros y anualidades de unos 55 euros durante tres años.

Todo empezó bien. «Me pusieron varios y no tuve queja en principio», recuerda. Pero las cosas empezaron torcerse con uno de los implantes, que intentaron fijarle con tornillo varias veces, sin éxito, porque «venía mal y tenían que volver a pedirlo». Optaron por pegarle provisionalmente el diente y le dieron una espera de tres meses mientras llegaba otro; si se desprendía, la alternativa era volver a pegarlo. Algo que a Isabel ya empezó a escamarle y que motivó las primeras quejas: «Les advertí que ese no era el tratamiento que habíamos contratado y que no estaba dispuesta a pagarlo, pero la chica me insistía en que era el mismo precio con pegamento o con implante».

El cierre

Antes de que se intentara de nuevo el implante, la pasada primavera, empezaron unas fuertes molestias en el diente pegado que le hicieron volver a la clínica. Se la encontró cerrada, con los servicios contratados sin completar, con un año de financiación todavía pendiente y sin nadie, en primera instancia, a quien reclamar. «Puse primero una denuncia y después me enteré de la existencia de la plataforma», cuenta. Recibió el mismo consejo que el resto de afectados: «La plataforma me indicó que pusiera la denuncia en Consumo y entregara todos los papeles y paralizara la financiación. Seguí todos los pasos que me indicaron». Los pagos a banco Cetelem, la entidad con la que iDental gestionaba los créditos, cesaron en julio. En ese momento, para acabar de complicar la situación, acababa de tener noticia de que la enfermedad de su marido se agravaba.

«La financiera empezó a llamarle y no ha parado desde entonces incluso avisándoles de que él estaba ya muy enfermo, de que no podía casi hablar porque tenía muy afectada la lengua y le costaba tragar. Pero seguían llamando. Amenazándonos, avisándonos de que nos iban a poner un incremento por haber dejado de pagar y que nos iban a meter en la lista de morosos», relata Isabel.  Cada una de las llamadas tenía un origen y en todas le aseguraban que no tenían noticias de su situación: «Unas veces era desde Sevilla, otras Madrid o Barcelona… Y siempre diciendo que no lo sabían. Pero están enterados, lo saben por narices y se lo pasan por donde quieren. Di incluso mi número de teléfono para que se pusieran en contacto conmigo y no con él. Tuve que acabar desconectándolo. Cada timbrazo me dolía en el alma porque ya no está».

Daño moral

Isabel Álvarez insiste en que a pesar de todo, «lo peor es el daño moral». Pero no es el único. Empezando por el daño físico causado por lo que considera «mala praxis» de los odontólogos de iDental.  Lo ha sabido al acudir a la clínca de Avilés donde el juez ordenó el peritaje para su caso, que aún no sabe en qué plazo llegará a juicio, aunque da por hecho que no antes de medio año. «Me tenían que haber hecho unas limpiezas periodontales que nunca me hicieron habían hecho. Dicen que me tenían que haber hecho esa limpieza antes de poner los implantes, y que fue un desastre total, que la parte de abajo ya se me está moviendo». Cada limpieza «que cuestan ciento y pico euros» debe hacerla cada medio año, además de  curetajes «que también cuestan su dinero» «Si no hago algo, empezaré a tener más pérdida de huesos, los dientes se moverán más, y entonces tendrían que hacerme injerto de huesos, que cuesta un dineral», anticipa Isabel, que ya está buscando una clínica. Sea lo que sea, sabe que tendrá que pagarlo con su dinero. Y eso en un momento en el que carece «por completo» de ingresos, porque su pensión de viudedad está todavía en trámites.

Lo que tiene muy claro es que no va a seguir las indicaciones de la financiera para cambiar de clínica. «Nos recomendaban pasar a otra clínica que se llama Dentix, pero la plataforma nos ha avisado que es en realidad la misma empresa que iDental. Vi por internet que la gente también estaba protestando y descontenta», dice Isabel.

Mientras, la incertidumbre hasta que «el juez determine si tengo que seguir pagando, si me paralizan el pago o si me devuelven el dinero íntegro de lo que pagué». También un temor: «Si la financiera me metió en lista de morosos, no sé hasta qué punto podré pedir un crédito para solucionar lo mío». Y una petición de calado que apunta a un problema que ya no es suyo, ni siquiera de todos los afectados por este caso:  «Puedo entender que haya gente que quiera tener la boca bonita, pero siendo una enfermedad hereditaria como la piorrea, considero que debería entrar en la Seguridad Social. Una enfermedad bucodental que puede acarrear muchísimos problemas, y es injusto, y más con lo caro que están todos los tratamientos relacionados con la boca, caigan sobre ti en cuando no tienes dinero para afrontar ese tratamiento».

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