¿Se ocultan los datos sobre lo que se hizo a la bahía de San Lorenzo?

El exdirector de Marina Mercante José Antonio Madiedo asegura que las autoridades «torean a la ciudadanía» y ocultan la documentación sobre las consecuencias de las grandes obras en El Musel

Un momento de la charla de José Antonio Madiedo
Un momento de la charla de José Antonio Madiedo

Gijón

José Antonio Madiedo afirma que la bahía gijonesa contiene al menos dos grandes cráteres producto de dragados «monumentales» que seguirán engullendo toda la arena que se use para reponer las «grandes pérdidas» que ha sufrido la playa de San Lorenzo a causa de las obras de ampliación del puerto de El Musel. También asegura que, si se pierde el «efecto amortiguador» de la arena, el Muro de San Lorenzo está en situación de «riesgo» ante los embates de los temporales cantábricos. Y del mismo modo, el exdirector gijonés de Marina Mercante está convencido de que los responsables políticos y administrativos están «toreando a la ciudadanía» y ocultando toda la documentación que probaría sus afirmaciones, y que mantienen una actitud «cínica» que niega que todo ello esté sucediendo.

Así lo defendió en la charla que ofreció ayer en las jornadas 'Playa de Xixón, menos arena, más contaminación' organizadas por Vamos! Asturias, donde exigió la reposición de la arena perdida en las fosas, la adopción de medidas judiciales contra «los responsables del desastre» y «la indemnización correspondiente», así como la creación de una «gerencia de regeneración de la playa» formada por «auténticos expertos» y con dotación propia con cargo a Puertos del Estado. Madiedo ridiculizó las explicaciones oficiales que afirman que la situación de la playa es buena sin aportar todos los datos de los que, según el conferenciante, se dispone: «Se hicieron muchos mapas perfectos que están donde están, pero no en conocimiento de los ciudadanos. No se les dice lo que se hizo, cómo y cuándo; se les dice que la playa es un ser vivo que unas veces está de mal humor y otras echa la siesta, engorda y adelgaza. Falso», increpó madiedo.

En concreto, Madiedo aseguró que existen datos detallados de la cartografía náutica de las zonas de extracción -una de ellas para las obras del muelle de la Osa y otra para el nuevo dique- en el Instituto Hidrográfico de la Marina y que la Autoridad Portuaria guarda los mapas o cartas con las batimetrías de diferentes etapas, así como el detalle, informatizado y día a día, de las extracciones realizadas por las dragas. Ninguna de esas informaciones ha sido divulgada, como tampoco -añadió- las cantidades de arena inyectadas en la playa desde 2014 y el coste conjunto de las operaciones realizadas hasta la fecha y del Observatorio de la Playa.

Dos «boquetes» y una pendiente

A falta de esos datos no revelados cuya existencia da por segura, el exdirector de Marina Mercante exhibió los gráficos que describen la dinámica que, según sostiene, imposibilita que la playa vuelva a ser la que exhibió al principio de la charla: un arenal que con la mar baja llegaba hasta la Escalera 17 del paseo marítimo y permitía numerosas hileras de hasta 40 casetas, frente a la única hilera que existe en la actualidad.

En esencia, se crearon -según el ponente- dos «boquetes» frente al arenal, en las inmediaciones de Las Amosucas, de hasta «treintaitantos metros» en un anfiteatro con «pendiente suficiente para que la arena pueda ir deslizándose». Los «grandes dragados» se realizaron porque «resulta más barato» extraer, transportar y rellenar los terrenos ganados al mar «con un bien patrimonial escaso como la arena de la playa». «Y si se hace con dragas propias, más», añadió Madiedo, describiendo jocosamente como «galácticas» las embarcaciones de dragado, en referencia al también propietario del entonces 'galáctico' Real Madrid. Todo ello, además, en buena medida para crear en El Musel «una nueva playa donde se construyó la regasificadora»; una instalación «inútil», añadió Madiedo, en lo «que tendría que llamarse 'dique de San Lorenzo'», ironizó.

Las autoridades lo sabían

Pero lo «peor de todo», apostilló, es que, según el conferenciante, «las autoridades lo sabían, tuvieron información» y «quien llevó el control de los dagados, curiosamente entre otros, fue la propia autoridad portuaria». Madiedo subrayó que los estudios de Impacto Ambiental, incluso siendo «benevolentes», dejaron «bien claro» que la ampliación generaría un impacto, y citó un «estudio de SENER de 2004 que daba por sentados problemas y pedía una reserva de 200.000 metros cúbicos de arena» para compensar las pérdidas. No solo eso, sino que su homólogo en Costas, José Fernández Pérez, llegó a advertir antes del inicio de las obras de la «ilegalidad de extraer arena» para realizarlas. Una advertencia, enfatizó Madiedo, desoída por las autoridades, empezando por el Ayuntamiento.

Sus críticas se extienden a lo que está sucediendo ahora, con la obra ya rematada y los efectos, a su parecer, «incontestables» sobre una playa que es «distinta» cada vez que viene a verla a Gijón y en la cual se han producido fenómenos como el «desvío del cauce del Piles, y no por causas naturales». Madiedo se mostró crítico no solo con las autoridades políticas, sino también con los peritajes de expertos como el profesor de la Universidad de Oviedo Germán Flor, cuyos criterios previos a la obra «han cambiado según las circunstancias», al parecer de Madiedo.

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