Moriyón vuelve a olvidarse de Manuel Llaneza y Pablo Iglesias

J. C. G. GIJÓN

GIJÓN

Tráfico en Manuel Llaneza
Tráfico en Manuel Llaneza

Las dos importantes arterias que conectan el Este y el Oeste de la ciudad se quedarán, por tercer mandato consecutivo, sin ver ejecutada su reforma integral

31 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando en 2011 Foro Asturias relevó al PSOE en la alcaldía de Gijón, se encontró con dos grandes proyectos de infraestructuras pendientes en pleno centro de la ciudad: las avenidas de Manuel Llaneza y Pablo Iglesias, conectadas entre sí y arterias fundamentales en el tránsito del Oeste al Este del mapa urbano gijonés. Heredaba -y aparentemente asumía como prioridad- la tarea pendiente del entonces llamado «plan de avenidas» que sí remató las avenidas de Castilla y Ramón y Cajal, las otras dos grandes vías conectadas en el eje Norte-Sur a los 1,850 metros del tramo Llaneza-Iglesias, cruciales además en el conjunto del Plan de Movilidad que ha ido cuajando en los últimos años. Sin embargo, las dos avenidas saldrán de este segundo mandato de Carmen Moriyón prácticamente como entraron. El concejal socialista César González se lo reprochaba ayer al gobierno local con los números de su proyecto presupuestario para 2019: 597.000 euros para actuaciones en ambas vías que el PSOE considera mero «parcheo» a para «pavimentar unas calles que deberían reformarse de manera integral»; algo que, recordaba González, Foro «comprometió hace años». Para el grupo socialista es, además, la demosrtación de que Foro renuncia «a poner en marcha las medidas más importantes del plan de movilidad, ya que estas dos avenidas vertebrarán la ciudad».

La necesidad de abordar mucho más allá de cualquier 'parcheo' la reforma de estas dos avenidas, catalogadas entre los 'viales primarios' de la red viaria gijonesa -es decir, aquellos que cumplen una función de conexión más importante y absorben mayor cantidad de tráfico-, viene de muy lejos, como sabe desde siempre cualquier usuario de vehículos. Y, como va haciéndose evidente en un periodo de tiempo más reciente, para peatones y para usuarios de la bicicleta. Pero no fue hasta el último mandato del PSOE cuando se planteó, como parte del 'plan de avenidas', la puesta al día de dos viales saturados de tráfico, incómodos para el transporte público, agresivos con los peatones y sencillamente infernales para los ciclistas. De los más de 50 millones presupuestados por los socialistas para las reformas de las avenidas, al final ninguno llegó al eje Llaneza-Iglesias, que quedaron postergados ante las grandes actuaciones en Castilla y Ramón y Cajal. El plan inicial afrontaba además el importante impacto para los aparcamientos de la zona -más de 150 plazas entre una y otra avenida- con un aparcamiento subterráneo en Pablo Iglesias... imposibilitado paradójicamente por otra infraestructura también postergada: el túnel del Metrotrén que discurre bajo la avenida.

El relevo en el gobierno local no significó un cambio de prioridades. Al contrario. Carmen Moriyón incluyó explícitamente las reformas integrales de Manuel Llaneza y Pablo Iglesias entre sus prioridades, como alcaldesa tanto como responsable de Medio Ambiente en un primer mandato donde los carriles-bici fueron estelares. En el proyecto de reforma que se trazaría con el avance de los mandatos, uno de esos carriles para cicllistas recorrería el margen derecho de las dos avenidas, conectando los de Constitución con los de la avenida de Castilla en unas avenidas con las aceras ensanchadas, en algunos tramos hasta cuatro metros, la totalidad de los contenedores soterrados, la plantación de nuevas especies botánicas y el mantenimiento de carriles suficientes para absorber el tráfico, solo con una reducción de tres a dos en el tramo entre Ramón y Cajal y la avenida de Castilla.

Para llevar a cabo esa reforma se llegaron a anunciar 5,5 millones de euros de inversión en unos viales que además pasaron a ser piezas esenciales en el Plan de Movilidad que se estaba ya gestando. La primera partida se presupuestó para 2015: 1,45 millones de euros. Y el primer recorte llegaría mediado ese mismo año, cuando la propia Carmen Moriyón anuncií una reducción hasta los 950.000 euros y una paralización de las actuaciones hasta alcanzar «consenso político» ante una actuación extremadamente sensible. Y también susceptible de ser utilizada como munición de alto calibre por la oposición. Al año siguiente, el parón tuvo que ver con el argumento de la pérdida de plazas de aparcamiento. Y en los siguientes, las grandes olvidadas de la red viaria urbana seguirían estándolo con uno u otro pretexto. Quien ocupe la silla que, suceda lo que suceda en la primavera de 2019, dejará Carmen Moriyón, se encontrará, como mucho, si el proyecto presupuestario de Foro se materializa y si, una vez materializado, se ejecuta con dos avenidas 'parcheadas' a la espera de ser puestas al día con tres mandatos de retraso. Gestión lenta para tráfico rápido.