Un recorrido en bicicleta para reivindicar el urbanismo de género

El colectivo 8 Muyeres en bici centra su última ruta ciclista en identificar ejemplos urbanísticos no inclusivos en Gijón

8Muyeres en bici.Uno de los encuentros de 8Muyeres en bici
Uno de los encuentros de 8Muyeres en bici

Gijon

El colectivo 8Muyeres en bici, que organiza una ruta ciclista todos los días 8 de cada mes, dedicaba el paseo de ayer, aprovechando que era el día mundial del urbanismo, a recorrer algunos de los barrios de la ciudad que representan un modelo no inclusivo que no tiene en cuenta la perspectiva de género.

Una de las paradas se realizó en el Polígono de Pumarín, construido en los años 70 y que representa «un caso llamativo», según explica la arquitecta e integrante de 8Muyeres en bici Eve Blanco: «La idea era crear un barrio residencial, con viviendas en grandes torres elevadas sobre pilares para generar grandes espacios verdes y así crear un hábitat saludable para los residentes. Sin embargo, el resultado que observamos hoy es un barrio sin apenas actividad comercial, con  patios de manzana totalmente sectorizados, con cierres y vallas por todas partes, incluidas las zonas porticadas de los edificios que no sirven para nada».

A ello, añade, se suman además cubiertas de aparcamientos subterráneos con macetas de hormigón, alguna zona ajardinada «convenientemente» vallada y «en las que se percibe que no hay prácticamente uso» y una «especie de obsesión por cerrar la propiedad, quizá por el miedo que, en última instancia, han generado esos espacios poco habitables» . Un modelo, en definitiva, que revela «nuestra incapacidad para gestionar el espacio colectivo común»

Visita en bici al Polígono
Visita en bici al Polígono

En este sentido, Blanco considera que ese modelo de ciudad no inclusiva, que no tiene en cuenta la diversidad de necesidades de las mujeres, de las personas mayores, de los niños, de las personas con movilidad reducida o de las que se encargan de los cuidados, se había diseñado «para un estereotipo de varón que encajaba con las estructuras sociales y el tipo de pensamiento del sistema productivo». Un modelo que, partir de la Segunda Guerra Mundial, recogía las teorías funcionalistas en los barrios residenciales que fueron surgiendo en las afueras de las ciudades y que, hoy, «no solo no resuelve los problemas de movilidad, desigualdad social y de espacios percibidos como potencialmente peligrosos, sino que genera otros nuevos».

«Lo más triste es que el Polígono es de 1975, pero este modelo de ciudad fallido sigue siendo el que ha estado presente en los desarrollos urbanísticos de décadas posteriores en barrios como Montevil o Nuevo Roces, en donde se sigue insistiendo en un modelo expansionista y sectorizado». Ante ello, el colectivo feminista 8Muyeres en bici, que promociona el uso de la bicicleta como herramienta de empoderamiento femenino, invita a hacer una reflexión sobre esta realidad y reivindica un modelo urbanístico integrador e inclusivo que favorezca la regeneración urbana y una ciudad compacta.

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