Las fiestas de Cimavilla, en riesgo de desaparecer

La falta de colaboradores a lo largo del año y de un espacio en el que construir los adornos, algunos tan enormes como los centollos de este año, ponen en serias dificultades la continuidad de los festejos en el barrio alto de Gijón

Los centollos gigantes que se colocaron en la fachada de Tabacalera este año
Los centollos gigantes que se colocaron en la fachada de Tabacalera este año

Gijon

Las fiestas de Cimavilla, que se celebran en a mediados de septiembre y que hace cuatro años se recuperaban con un gran esfuerzo y mucha imaginación por parte de los miembros de la comisión de fiestas, están en serio peligro de continuidad. La Asociación de Festejos de Cimavilla celebrará el próximo día 10 de diciembre (Casa del Chino, 19.30 horas) una reunión abierta a todos los colectivos y vecinos del barrio para exponer cuáles son los «puntos débiles que a día de hoy ponen en peligro la continuidad de las fiestas». De mano, necesitan más colaboración a lo largo del año y, sobre todo, espacio para preparar los adornos, algunos de ellos tan gigantescos como los centollos de este año.

«A finales de agosto cualquiera que pasee por el barrio de Cimavilla empieza a notar que algo está a punto de llegar. Los vecinos y vecinas esperan con gran intriga qué será lo que este año podrá colgar de su fachada o qué figura verán en la entrada del barrio», explican desde la junta directiva de la asociación de festejos, en la que reconocen pasar «un mes frenético» entre montaje, fiesta y desmontaje. «Queremos agradecer a todas las personas colaboradoras que se involucran durante esos das y ayudan a que todo esto sea posible», añaden, explicando que tras cuatro años toca hacer balance y, por ello, transmiten este mensaje de alerta.

«Basándonos en los comentarios que nos llegan directamente creemos que tanto vecinos como vecinas, hosteleros, comerciantes y en general todas las personas que nos visitan agradecen nuestra labor y admiran nuestro esfuerzo y que, en líneas generales, están contentos con haber recuperado parte de la historia del barrio a través de los festejos», consideran. Toda una labor que, pese a disponer de gente colaboradora que «ayuda a sacar el trabajo de esos días adelante», es demasiada.

Comisión de trabajo

«Necesitamos también colaboración durante el resto del año. Desde principios de año nos ponemos a trabajar en nuestro local de La Salle para elaborar los decorados y adornos de la calle. Son muchas horas las que dedicamos a ello y creemos que si tuviéramos más gente dispuesta a colaborar podríamos seguir engalanando las calles como hasta ahora o incluso más», explican desde la comisión de festejos, en donde plantear crear una comisión de trabajo e involucrar no solo a vecinos sino también a la comunidad educativa, asociaciones del barrio, colectivos y, en general, todos aquellos que puedan ayudar a construir los adornos del barrio.

Otro gran problema para la continuidad de los festejos de Cimavilla es la falta de espacio. «Hasta ahora disponíamos del garaje de La Salle para poder montar los adornos y, sobre todo, construir las piezas grandes como los centollos, el dragón, el tiburón…» Sin embargo, este año no pueden contar de momento con ese espacio, «por lo que se nos hace inviable seguir con la fabricación de nuestras ya emblemáticas figuras».

Para exponer estos y otros problemas, y por supuesto buscar posibles soluciones, se celebrará esa reunión abierta el lunes que viene.

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