De Bolsillo dobla el tamaño para convertirse en «un concepto distinto» de librería

Estefanía González y Valentín Tejeiro inauguran esta tarde local y etapa, amplían equipo y proyectan «una mayor actividad social y cultural» después de doce años especializados en el libro independiente

El escaparate de la nueva librería De Bolsillo en Gijón
El escaparate de la nueva librería De Bolsillo en Gijón

Gijón

Estefanía González y Valentín Tejeiro decidieron abrir librería en 2007. Siempre es osado, pero lo parecía quizá algo menos en un año en el que nada hacía pensar en la inminencia de una crisis. Recuerda la poeta que ella y su pareja, historiador, decidieron hacerse un hueco especializando su negocio en libros de bolsillo. Y así le pusieron a su librería: De Bolsillo. «Pero resultó que, con la crisis, el libro de bolsillo fue lo primero que cayó», recuerda Estefanía. Volvieron grupas y recompusieron la estrategia: libros independientes. Pero mantuvieron el nombre, que de algún modo tampoco le cuadraba mal al pequeño local atestado de libros en la calle Adosinda. Han pasado casi una docena de años. Ha atravesado la crisis (o la crisis a ellos) y ha llegado el momento en el nombre ha sido puesto en cuestión de nuevo... y de nuevo mantenido. De Bolsillo deja de ser un local de bolsillo. La librería de mudarse a la vuelta de la esquina, a la más comercial y transitada calle Marqués de Casa Valdés, a un local que dobla la superficie del que abandonan, donde ya apenas podían moverse. Lo inauguran esta tarde a las 20,00 con un brindis por la nueva andadura.

«Será un concepto distinto de librería», anticipa Estefanía González. En estos doce años el desbordamiento de la producción y la competencia de la venta online han cambiado completamente el escenario para quien se dedica a la venta de «esas cosas que parecen ladrillos pero se abren por el lado», como recuerda Estefanía que escribió Scott Fitzgerald. Ahora toca «ejercer de filtro, seleccionar, orientar y garantizar»; pero también de hacer en mayor medida de la librería «un foco de actividad social y cultural» donde se favorezca el contacto y esa función de «respiradero cultural de la ciudad». Algo que facilitarán las nuevas dimensiones de De Bolsillo.

Además, la nueva etapa contará con el refuerzo de Isabel Mena, que se incorpora al equipo que mantiene la misma filosofía que en 2007, cuando quizá un estudio de mercado hubiese aconsejado poner otro tipo de negocio. Estefanía González se pregunta y se responde ellas sola: «¿Que por qué nos dejamos la piel por llevar una vida de libreros en vez de poner una tienda de móviles? Es fácil. Por amor. Todo en la vida se hace por amor. El nuestro, a los libros».

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