Fiestas de Cimavilla SOS

GIJÓN

Una joven fotografía la decoración de la fachada de Tabacalera durante las fiestas de Cimavilla
Una joven fotografía la decoración de la fachada de Tabacalera durante las fiestas de Cimavilla

«El tiempo se acaba. Las fiestas de Cimavilla han lanzado un SOS. O acudimos a su rescate o se las tragarán las aguas del Cantábrico que rodean a nuestro barrio alto»

27 dic 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Recientemente saltó la señal de alarma. Más bien, señal de auxilio. Las fiestas de Cimavilla podrían desaparecer como tantas otras de nuestro concejo. El problema de Cimavilla no es exclusivo, afecta a la mayor parte de las fiestas parroquiales o de barrio de Xixón. El modelo de las fiestas populares basado en la organización de las mismas por un grupo altruista, por lo general, muy reducido y en muchas ocasiones envejecido, choca con la «mercantilización» del ocio y la dejación de funciones del ayuntamiento.

Este fenómeno viene de largo. Se remonta a gobiernos pasados cuando se puso el énfasis en fomentar las fiestas del centro de la ciudad, la Semana Grande y otros eventos de masas, en perjuicio de las fiestas populares.  Se trataba de crear imagen de marca de ciudad y disputar un espacio en el mercado turístico mediante eventos que sirvieran de polo de atracción para visitantes foráneos.

Con la llegada de Foro al poder, este fenómeno se magnificó al ceder todo ese espacio a agentes privados que tomaron el impulso de la programación de ocio y festiva de nuestra ciudad. Agentes, que en su lógica, buscan el máximo beneficio económico con el menor gasto posible. Lo cual es totalmente legítimo sino fuera porque su oportunismo ha marcado el carácter de la programación festiva de Xixón en los últimos años ante la incapacidad de Foro para dibujarla por sus propios medios. Y porque, además, suelen contar con el respaldo económico de Divertia sin concursos o procesos de pública concurrencia.