«Contra fascismo, populismo y extremismo, hay que retornar a la política con mayúsculas»

Juan Ramón Rodríguez Fernández presenta el viernes en el Ateneo Obrero de Gijón su nuevo libro, «El Análisis Político del discurso: apropiaciones en educación»

Juan Ramon Rodríguez Fernández
Juan Ramon Rodríguez Fernández

Gijón

Su trabajo en el Principado en los departamentos que gestionan el Salario Social le puso en contacto directo con una realidad que acabó disparando su reflexión; y a partir de ahí Juan Ramón Rodríguez Fernández emprendió una investigación en profundidad sobre el trasfondo de las políticas contra la pobreza y de inserción social -en concreto, sobre los programas formativos de inserción social de beneficiaros del Salario Social en Asturias- que se convirtió en la tesis de su doctorado en Pedagogía. De ese trabajo surgió en 2016 el ensayo  Entreteniendo a los pobres. Una crítica política ideológica de las medidas de lucha contra la exclusión social (Bomarzo, 2016) en el que se argumentaba en torno a las limitaciones insalvables de estas políticas y al que el autor considera como su intención oculta: la de «gestionar  la pobreza, hacerla más tolerable y evitar la revuelta social» manteniendo a los beneficiarios de estos programas «entretenidos» en cursos de formación o actividades que «no consiguen resolver el problema», puesto que no hay recursos financieros ni, sobre todo, trabajo para todos los demandantes. Ni en Asturias, ni en España ni en Europa. Y ahora, Rodríguez Fernández publica un segundo volumen, este en editorial Octaedro, El análisis político del discurso: apropiaciones en educación, que presenta en el Ateneo Obrero de Gijón (Escuela de Comercio) a las 19,30 de este viernes, presentado por el prologuista del volumen, César Cascante. «Es un libro de carácter menos ensayístico y más científico, donde se plantean cuestiones más complejas en torno a la metodología que utilicé», explica Rodríguez Fernández. Pero eso no impide que el volumen contenga un potente mensaje político: la necesidad de regresar a lo que llama «política con mayúscula». Una práctica que, tal como la propone el autor, poco o nada tiene que ver con las habituales en las instituciones y los partidos.

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-Planteo dos posibilidades que entroncan con dos concepciones filosóficas de calado: una, el discurso de análisis crítico, la tradición de la Ilustración, el conocimiento científico, la Revolución Francesa junto con unas concepciones determinadas sobre la capacidad de la ciencia y la investigación científica para determinar qué es verdadero y qué falso, qué es el bien y el mal, cuándo hay uso legítimo del poder y cuándo hay abuso... La otra visión, diferente, parte de los valores de la posmodernidad, que descentralizan el papel de la ciencia y el conocimiento y se adentran más en valores de tipo cultural, ideológico, subjetivo, y se interesan en una mayor pluralidad de discursos para ver la posibilidad de construir a partir de los ya existentes. No se trata entonces de buscar la verdad o la falsedad, sino de iluminar los posibles nexos de conexión entre los distintos discursos sociales y ver cómo se pueden construir otros discursos a partir de ahí.

-¿Certezas absolutas contra «todo es relativo»?

-La primera tradición enfatiza más lo ideológico para sacar a la luz las situaciones de abuso de poder y opresión, críticar y hacer propuestas; la segunda relativiza los valores de bueno y malo, y verlos en el contexto en el que se originan, en la línea de autores como Foucault, Rorty o, en nuestro ámbito, Errejón… En el primer caso, preocupa saber dónde está la verdad. Para el planteamiento posmoderno, más que el desvelamiento de la verdad, interesa el proceso de debate político a través del cual se pueden establecer nexos. No para buscar un consenso que quizá no sea posible, sino para buscar espacios en común en los discursos.

-A eso es lo llama «regreso a lo político con mayúsculas». Lo cual pone minúsculas a la manera en que estamos habituados a ver ejercer la política y a ejercerla nosotros mismos...

-No tiene nada que ver, desde luego, con nuestro modo de entender la politica como partidismo, sino con la política en el sentido fuerte de la palabra: reflexión y contrastación de ideas, atendiendo a las posiciones del contrario e intentando comprender de dónde parte.

-No es lo que estamos viendo precisamente en la deriva política española de los útimos meses. Más bien al contrario.

-Así es, y para evitar caer en ese tipo de esencialismos. fascismo, populismo, extremismo, es para lo que se necesita el retorno de lo política con mayúsculas: el pensamiento débil de Vattimo frente a  marximos, neoliberalismo, cristianismo… Planteamientos parciales y sujetos a un deeterminado sujeto histórico.

-¿Y es posible ser posmoderno en política y ser comprometido socialmente a la vez? Esa carencia es algo que se ha criticado al posmodernismo.

-Esa es precisamente la pregunta clave que he tratado de contestar en mi libro: cómo buscar una concepción posmoderna que no pierda el componente de compromiso social. El posmodernismo que practica el 'descompromiso' social, no es el camino para mí, sino mantener un compromiso social que consiga romper las raíces pensamiento ilustrado que anquilosan y ponen bareras, y abrirte a otras concepciones sin perder un posicionamiento a favor de los necesitados y excluidos de la sociedad.

-¿Hay algún núcleo de la política española donde detecte que se asume esta «política con mayúscula»?

-En la escena política nacional, estamos a años luz, pero es evidente que el debate y el diálogo son elementos esenciales. Si partimos de que nuestra posición es siempre parcial e incompleto y nos abrimos a la pluralidad del espectro social, a partir de ahí podemos debatir confrontar, ideas. manener debate y una contrastación continuado de posiciones. Pero sí veo aspectos donde sí se muestra interés en esta forma de entender la política; por ejemplo, en la revitalización del papel de la retórica, en las corrientes que buscan estrategias para convencer con tus ideas, que obedecen a este discurso postmoderno, Por lo demás, no conozco partido o agrupación que esté en estos planteamientos. Y menos en las instituciones. Una vez comienzas a legislar es fácil que se te vaya la mano hacia el BOE.

-Tampoco son posiciones de partida habituales en las políticas educativas, a las que atiende en la segunda parte de su libro. Cualquier partido o legislador llega con su 'mochila'...

-En el campo educativo se dan también diferentes tendencias, diferentes visiones en los diferentes niveles del sistema educativo. Cualquier normativa educativa, su seno define su forma de entender el alumnado y profesorado y para qué sirve la educación. Pero la cuestión no es imponer ese tipo de verdades ahistóricas o ciertas en sí mismas sino verlas en su contexto histórico y buscar cómo se puede conectar esas verdades con otras existentes… Frente a eso, defiendo que no se trata tanto de elucidar cual es la postura correcta o más emancipatoria, algo que en última instancia no va a ser posible sino de nuevo buscar nexos que iluminen diferentes aspectos y que permitan posibilidades: contenidos positivos que armar, como un collage o pastiche.

-¿Y cómo se aplica al asunto que originó toda esta investigación, las rentas sociales, y en particular la Renta Básica Universal, que usted defiende con convicción?

-En un primer momento, la Renta Universal fue una demanda de los colectivos oprimidos y de mayor precariedad, también de ciertos colectivos académicos, pero sin embargo ha ido calando en colectivos que en absoluto están cerca de esos núcleos originales, incluyendo pensadores neoliberales o empresarios: Bill Gates, Zuckerberg, el profesor Juan Jimeno, activistas sociales... Todos ellos han encontrado en la Renta Básica Universal  espacios de conexión comunes entre diferentes perspectivas en los que la Renta Básica adquieres sentido y muestra que se puede construir una sociedad más justa e igualitaria, enfocada no desde el punto de vista determinado desde la teoría crítica o la izquierda sino desde un planteamiento de base común que aúna una pluralidad de visiones y capacidad constructiva.

-¿De qué manera que satisfaga a esta diversidad de posiciones puede hacer eso la Renta Básica?

-Todas ellas entienden que la Renta Básica es necesaria para los problemas que tenemos en el siglo XXI. No hay una alternativa diferente en cuanto a la concepcón de redistribución del trabajo y la riqueza.

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