«Hay que retirar el espacio en los medios a antivacunas, homeópatas o pseudocientíficos»

Fernando Comas, vicepresidente de la Asociación Nacional de Informadores de Salud, advierte en la apertura de la Cumbre de Industria y Tecnología de Gijón de que «8 de cada 10 personas» no identifican un bulo sobre salud

MOMENTO EN EL QUE SE ADMINISTRA UNA VACUNA
MOMENTO EN EL QUE SE ADMINISTRA UNA VACUNA

Gijón

La celebración de una «fiesta de la varicela» en Estados Unidos como medida alternativa a la vacunación. La convicción cada vez más generalizada de que una barba humana contiene más bacterias que un inodoro. Un autodiagnóstico de cáncer realizado vía internet. Y situaciones tan dañinas a la larga como la generación de falsas expectativas sobre la cura del Alzheimer o algún tipo de cáncer. Fernando Comas, vicepresidente de la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS), enumera estos casos como algunos de los ejemplos particularmente graves de «un serio problema que está creciendo en las redes sociales y en la información»: las fake news sobre información en torno a la salud; una situación «alarmante» que merece un diagnóstico de «gravedad severa». Bajo ese título precisamente -«Fake news: gravedad severa»- se centró el asunto de una de las mesas redondas de la primera jornada de CITECH, la Cumbre de Industria y Tecnología que se inauguró ayer en la Feria de Muestras de Gijón, en la que participaron el propio Comas, Roi Cal Seijas y María Fernández Pradas. Los tres se centraron en los tóxicos efectos de la combinación de «bulos sobre salud que corren que se matan por las redes» y de una información que, «incuso en los grandes medios, necesita de más rigor».

«En realidad, todos malinformamos. Ni siquiera nosortos mismos, los comunicadores, nos ponemos de acuerdo a la hora de cómo dar este tipo de informaciones», admite Fernando Comas, que lamenta que «con el fin de la época de bonanza económica los periódicos acabasen con las secciones de Salud y los suplementos diferenciados de las secciones de Sociedad, de la que ahora son apéndices los temas de salud», y con la consiguiente pérdida de una especialización que considera «muy necesaria». Sobre todo, como contrapeso a la creciente divulgación de falsas informaciones -disparatadas como poco, y peligrosas a menudo- que «confluyen en grandes cantidades en la galaxia de información en la que nos movemos». «A veces son noticias que se generan de forma incluso simpática por quienes llamamos los "magufos", palabra que mezcla "mago" y "ufólogo", pero otras aparecen en titulares con apariencia de seriedad y son directamente mentira», advierte Comas. Menciona como ejemplo recientes noticias sobre una hipotética «arma secreta contra el cáncer» o sobre el hallazgo de ciertas terapias que retardarían el avance del Alzheimer.

Contra eso, invoca Comas la autoridad de la médica asturiana María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud. «Ella nos ha recordado a los medios que tenemos una gran responsabilidad, y la importancia del rigor para poder filtrar los mensajes en un tipo de información que es fundamental para fomentar la salud y el bienestar de todos», señala el vicepresidente de ANIS. Solo así se puede evitar una estadística en verdad sombría: «Ahora mismo, ocho de cada diez personas no saben diferenciar un bulo de una noticia real» y están dispuestas, en consecuencia, a caer en las supercherías de los productos milagro o alinearse en las filas de los antivacunas.

Pero, incluso admitiendo que se está en ese 80 por ciento de ciudadanos -a veces, profesionales de la información incluidos- que no distinguen el fake de la noticia contrastada y la indefensión que eso produce, ¿cómo evitarlo? «Lo primero y principal: no creerse todo lo que sale en redes y contrastar la información con su médico, con la medicina basada en evidencias y no en rumores, o con los farmacéuticos, que son las personas de referencia que siempre pueden ayudar a eso», apunta Comas. Lo mismo para los profesionales, a quienes recomienda «contrastar siempre la información sobre salud con médicos expertos, tener siempre un panel de médicos de referecia» para ello.

¿Y cuando se llega a la situación más extrema, al muro del negacionismo que retira la autoridad a los científicos y a los profesionales de la medicina? «Ahí solo nos queda defender la salud sin bulos, denunciar haciendo la contra, y retirando el espacio en los medios a todo negacionismo: los antivacunas, los homeópatas, las pseudociencias... Y si no queda más remedio que publicarlo, contrastarlo siempre con la información basada en evidencias científicas», recomienda el especialista. Como ejemplo de esa labor de «resistencia» menciona también, a efectos más internos, la elaboración cada año de informes promovidos por ANIS, cada vez sobre un asunto monográfico, en el que se recogen las aportaciones de profesionales de la salud, pacientes y comunicadores. Este año ha tocado al «Doctor Google».

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