El comercio gijonés que no teme a los gigantes de la venta online

J. C. G. GIJÓN

GIJÓN

Los pequeños comerciantes locales se lanzan al escaparate de internet para buscar nuevos clientes y fórmulas de venta, con estrategias diversas pero una misma convicción: «No puedes no estar en la web»

07 abr 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Esta semana hará 14 años que Gemma Tuya abrió su negocio, que define como «un trocito de París» en la comercial y céntrica calle de los Moros de Gijón. Fly es un establecimiento de tamaño modesto si se compara con los edificios ocupados en todo el entorno por las grandes marcas de moda, con un escaparate mimado pero tampoco demasiado grande. Sin embargo, de lo que cada día llega de nuevo a la tienda tienen noticia más de 130.000 potenciales clientes, al margen de los que circulan frente a él. Hace unos ocho años que la propietaria de este negocio decidió abrir también escaparate en Facebook y tres que puso en marcha su propia tienda online, además de asomarse también a redes tan populares como Instagram. Y se ha notado. «Ahora mismo, la proporción de ventas es del 60 por ciento en la tienda y el 40 por ciento online. Tenemos 120.000 seguidores en Facebook y otros 13.000 en Instagram, y la mayor parte de ellos los hemos conseguido en el último año; si me lo dicen entonces, no me lo creo», cuenta Gemma Tuya.

Su caso es uno de los que muestran con claridad todas las ventajas -y algunos de los inconvenientes- que reporta a los comerciantes gijoneses la adaptación a las nuevas plataformas de venta y el afán por conectar con clientes que ya no se limitan a la presencia física en los establecimientos. Son la vanguardia virtual del pequeño comercio local, y no se arredran ante la masiva competencia de los gigantes de la venta online poniendo en el mismo escaparate, a un clic de ratón, el mismo gran argumento para competir que fundamentan su trabajo diario: la personalización, la búsqueda de la satisfacción particular de cada cliente individual. No es fácil. Todos los comerciantes consultados coinciden en señalar que hace falta tiempo, dinero, mucho interés y mucha atención diaria; que hay que tantear y descartar mucho antes de dar con la clave. Y también en que les resulta, a estas alturas, inconcebible que cualquier pequeño comercio no busque su hueco en internet.

Pasarela (online) diaria

Cada uno busca su propia estrategia para todo esto. En el caso de Gemma Tuya, el gran acierto vino con los videos en directo que cada día cuelga en Instagram y en su muro de Facebook. Diez o quince minutos en los que muestran «los productos que llegan en el día y en el que hacemos ver a la gente cómo es esa ropa en movimiento, adaptada a cuerpos de distintas tallas mientras damos algunos consejos y ayuda para que se entienda bien cómo y para quién es cada prenda». Junto al esfuerzo por vender «siempre ropa diferente», esa es su principal baza frente al estatismo y el silencio de los grandes catálogos de venta oline de las majors de la moda. «La gente es reacia a comprar en internet porque no sabe dónde realmente compra. Aquí ve la tienda, ve quiénes somos las que vendemos, y eso da cercanía y confianza.