«No tenemos miedo a ningún escenario, saquemos un concejal, cinco u ocho»

«Tenemos que creernos que estamos en una de las mejores para vivir, cuidarla y venderlo», defiende David Alonso, candidato a la alcaldía por el nuevo partido Por Gijón

David Alonso, ante la sede de Por Gijón
David Alonso, ante la sede de Por Gijón

Gijón

De los ocho partidos con opciones claras a sentarse en la próxima corporación municipal gijonesa, Por Gijón es el único que aparece en la parrilla de salida sin ninguna referencia previa. No hay datos electorales de anteriores convocatorias, no hay historial precedente en el Ayuntamiento, ni siquiera se puede apelar al tirón de sus candidatos en lista, todos ellos desconocidos en la vida política local... con la excepción de su cabeza de lista. David Alonso, geógrafo y exconcejal de Xixón Sí Puede hasta su imprevisto mutis en las postrimerías del mandato, ha sido sin duda uno de los protagonistas de estos últimos cuatro años en casi todos los frentes sensibles del debate municipal; de ahí que sea el activo más visible de un partido concebido hace unos meses y constituido hace apenas unas semanas. Pragmatismo a machamartillo y cercanía respeto a los problemas concretos de la vida diaria en la ciudad son los dos puntales del discurso de una formación sin historia que está empeñada en hacerla el 26 de mayo.

-Parten limpios y de cero. ¿Ventaja o inconveniente?

-Ventaja. Desde el minuto cero dijimos que vamos a echar el resto. Creemos realmente que nuestro programa electoral es el mejor. A partir de ahí, solo vamos a crecer, crecer, crecer. Además, no tenemos miedo a ningún tipo de escenario, saquemos un concejal, cinco u ocho. Queremos el máximo número, pero podemos encajar en cualquier subtipo. Y, según pasan los días, notamos que la presencia de Por Gijón es más incómoda ante el poder establecido, y lo digo en el buen sentido. En la calle es donde más lo vemos. No hay ningún lastre: partimos de cero a cien. Solo queda sumar y sumar. Y esperamos sumar mucho.

-¿Qué les dice la calle?

-Creo que nuestro proyecto es ejemplarizante en el sentido de que la gente viene de sus experiencias personales, no de la política profesional. Yo tenía cierta reticencia porque no es fácil: salir a la calle, presentar un proyecto para la mayor ciudad de Asturias, y hacerlo de la nada en un reto audaz, atrevido. Y realmente está siendo positivo. La idea de Por Gijón está encajando muy bien en la ciudad.

-¿En qué sentido ejemplarizante?

-La gente que decidió montar esta película no encontraba en la política municipal la herramienta para cambiar la ciudad y mejorarla. Y por eso decidió crear la herramienta, que la gente la está recibiendo bien. Hay que ser prudente, y más siendo en teoría los que partimos de la posición más pequeña. Y digo «en teoría» porque las sensaciones que tenemos en la calle no son esas. Pero, partiendo de esa prudencia, estamos muy contentos. El otro día, en una reunión el la federación rural, hubo varias personas que nos hicieron comentarios en esa línea. Somos algo que se ve, claro, concreto, con el ánimo únicamente centrado en la ciudad… Si ves el programa, solo son puntos, no tiene grandes desarrollos ni disquisiciones porque no estamos en esas, y eso la gente lo ve bien. La gente quiere las cosas claras y que nos preocupemos por su ciudad, por Gijón,

-Un programa con 365 puntos: todos los días de todo un año con algo que hacer. ¿Hay tanto por hacer en Gijón? ¿O hay más incluso?

-Hay muchas cosas que hacer, unas pendientes y otras nuevas. Lo del número no fue premeditado: salieron o365. Teníamos claro que en cuestiones de barrio queríamos que salieran 160 porque llevamos al dedillo el tema económico, hay gente en el proyecto que nos está todo el día azotando con la necesidad de que todo lo que digamos sea económicamente ejecutable para no hacer lo habitual -que yo espero que se haga cada vez menos en política-, que es vender cosas que no son viables. Sabíamos que salían otras ciento y muchas o doscientas más… Y salieron al final 365. La gente nos dirá que pensemos un poco en la ciudad de mañana, que hagamos la política de reparar el parche que está según sales del local, pero que pensemos más allá, del bache a las vías del futuro. De ahí salen las 365 medidas.

-Destáqueme algunas.

-Es una posición arriesgada, pero hicimos el programa pensando que la gente se lea las 29 páginas. No son muchas y se lee más o menos rápido. Hay tantas cosas para hacer que dejarlo en varios ejes nos parecía demasiado simple. Aun así destaco tres ejes que tenemos claros, no necesariamente por este orden. Están los tres a la misma altura. Uno, lo que llamamos «las tres ces»: contaminación atmosférica, contaminación de las aguas y contaminación acústica. Solucionar estos tres problemas nos parece capital. Dos, el cuidado. El cuidado de nuestras niñas y niños, de nuestros mayores… y dentro de la palabra «cuidado» introduzco desde la accesibilidad a la mejora de la salud, la alimentación… Y la tercera pata sería el empleo. Tanto el empleo concreto que contribuya tanto al modelo productivo de ciudad como al bienestar de la familia, que deriva en casi todos los aspectos a que tengas esa parte, el empleo, satisfecha. Esos serían los tres baluartes: el aspecto medioambiental y urbanístico, hacer una ciudad en la que merezca la pena vivir y el empleo.

-Da la impresión de que privilegian la atención a lo pequeño.

-No creemos en las grandes estructuras. La sociedad tiene dos caminos: o nos lleva hacia el gran establishment mundial, pero también al otro camino, al pequeño camino. Al gran camino se puede contribuir desde el ámbito municipal -lo que siempre se dice: con el cambio pequeño puedes cambiar muchas cosas- pero del pequeño nos podemos ocupar al cien por cien. Construimos muchas cosas pequeñas para que la grande cambie, pero siempre traduciéndola en ideas concretas.

-¿Su campaña?

-Calle, calle, calle y calle. Le dimos vueltas a hacer un tipo u otro de eventos, pero casi descartamos absolutamente esa fórmula. Vamos a tener muchos encuentros con distintos colectivos, muchos ya los hemos tenido, y ahora lo que tenemos que hacer es que la gente en Gijón conozca la propuesta, y la única idea que se me ocurre para eso es estar en la calle con mucha delicadeza, con buen talante y sin ser pesados. Pero a partir de ahí, yo voy a ser muy pesado: por favor, lean ustedes nuestro programa.

-El cambio es el mantra en cualquier programa. ¿Cómo y hacia dónde lo concibe Por Gijón?

-Incluso los partidos que que parece que pueden ocupar una posición más rompedora al final, cuando se elaboran los programas, tienden a buscar un equilibrio. Eso hace que no se tomen decisiones. Podría entender ciertos equilibrios ideológicos sobre las cuestiones concretas. Pero hay que tener una posición muy definida sobre todo lo demás: sobre Tabacalera, sobre movilidad y la peatonalización o no, sobre los autobuses de Emtusa, sobre la depuradora, la playa, la contaminación atmosférica, sobre las escuelas de 0 a 3, sobre la manida Renta Social… Igual nos equivocamos, pero queremos ser claros en todas ellas. Es evidente que, por otra parte, en esta ciudad hay ya muchas cosas buenas. Vivimos en esta ella y hay cosas que nos encantan. Otras hay que cambiarlas. El porcentaje es más o menos similar: un 60-40, pongamos. La cuestión está en la concreción de ese cambio. Ahí es donde hay que mojarse. No me diga usted que el desarrollo sostenible es una necesidad, dígame que va a reforzar la vigilancia de la Policía Ambiental para que se cumpla la normativa de contaminación atmosférica, y cuántos agentes, y con qué horario, y si van a tener otro coche u otros dos…

-¿Qué asuntos son los que le quitan el sueño no ya como candidato sino como ciudadano estos días? 

-Creo que la clave de que el candidato o la candidata sea medianamente bueno estriba en que nunca deje de pensar que cada día esta viviendo la ciudad. Si no dejas eso de lado, eres un candidato o candidata que al menos se puede pensar en votar. Puntualizado eso, yo lo que siempre pienso es cuál es el motivo que te impulsa a estar y vivir en Gijón. Gijón está muy bien como cuidad, pero hay que pensar cómo hacemos que la gente se quede a vivir y que esté bien, ahí empieza la cuestión de los empleos, los cuidados, que nadie se quede fuera y los problemas medioambientales. Una y otra vez -y en eso soy un poco obsesivo- me hago esas preguntas. Cuando volví a mi trabajo después del paso por la concejalía y hablaba con la gente con la que había trabajado durante catorce años el tema era ese: Gijón es una ciudad que está muy bien, pero cómo impulsas el modelo económico para que la gente tenga empleos de calidad, decentes, los que hay como los que vengan; cómo haces para evitar que la gente joven se vaya de aquí y evitar esa locura de la sangría demográfica. Que a la vez sea una ciudad que respire y emane cultura pero que, más o menos, haya cierta paz para la vecindad. Las ciudades que logran ese equilibrio, que es muy difícil, son las que queremos todos. Pero hay que buscarlo. Como ciudadano mi obsesión es esa: saber qué es lo que te hace vivir en Gijón. Por tamaño, localización, clima… es muy ideal. Mi deformación profesional de geógrafo hace que lo vea así. Yo he viajado mucho y objetivamente, entre las cinco ciudades mejores para vivir, meto Gijón, y orgulloso. Es una ciudad en la que puedes satisfacer inquietudes culturales, una ciudad segura, con buenos coles públicos, donde tengo espacios para caminar… no hay muchos sitios así. Eso hay que cuidarlo.

-Y venderlo.

-Sí, tenemos que creernos que estamos en una de las mejores ciudades para vivir, y venderlo. Para que lo que vengan nos lo tengan que comprar, tanto a nivel autonómico como fuera. Hay que echar el resto porque interesa cuidarla. Esa es la idea de Por Gijón. El leitmotiv de su existencia. Poner Gijón en valor.

-¿En qué disposición estarán el día después de las elecciones? ¿Han imaginado ser partido llave, por ejemplo?

-El día siguiente empezará el sistema de Pesos, contrapesos y demás medidas. Somos un partido nuevo, la gente nos conoce lo justo, nosotros también hicimos nuestras encuestas y son buenas, estamos contentos. Para la mayor parte de la gente, que sacásemos cuatro concejales sería notición. Pero vamos a reservarnos el derecho a soñar que con el trabajo que nos pegamos estos quince días podamos pensar en tomar medidas desde una posición de gobierno de la ciudad. Hacia ahí nos movemos. No hay otra cuestión. Pero como antes dije, nos adaptaremos, y nunca vamos a ser un problema para la ciudad. Yo espero, en lo personal, no haberlo sido en el pasado y no lo va a ser la gente de Por Gijón. Vamos a hacer que la ciudad funcione.

-¿Qué le gustaría poder decir a cualquier ciudadano justo ante la urna?

-Que solo piense en su ciudad cuando vaya a meter la papeleta del voto en las municipales. Solo eso. Que piense en Gijón, en lo que quiere para su municipio y su ciudad.

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