«Igual que queremos España para los españoles, queremos Gijón para los gijoneses»

El candidato por Vox a la alcaldía, Eladio de la Concha, se presenta como un candidato «sensato y prudente» que rechaza «la confrontación política» y toda cercanía con «la extrema derecha o el fascismo»

Eladio de la Concha
Eladio de la Concha

Gijón

El abogado gijonés Eladio de la Concha es el rostro de Vox en Gijón para las elecciones del próximo día 26. Miembro de una conocida familia de la ciudad, exmilitante del Partido Popular -como el propio Santiago Abascal- y activo integrante de entidades como los Rotarios, lleva más de un cuarto de siglo en el ejercicio de la abogacía. La incapacidad del partido para el que llegó a sonar como alcaldable a la hora de dar cauce político a sus convicciones lo aproximó a la formación cuya lista municipal encabeza ahora para buscar la traslación a la política local de los mismos principios que han sustentado la formación -y su acelerado crecimiento- a escala nacional con las expectativas que generan los casi 20.000 votos recibidos por Vox en las pasadas generales en el concejo.

Es la primera vez que nos presentamos a unas elecciones locales. La vez anterior, aunque yo estaba en el PP, ya se me me había acercado gente de Vox, que estaba en embrión, porque sabían que en mi cabeza tenía ideas parecidas a las suyas. No se presentó candidatura entonces. Seguí militando en el PP pensando que desde ahí se podía hacer lo que queremos hacer desde Vox, pero resultó imposible. Realmente, es un partido muy enquistado, al menos a nivel local, y decidí que la única salida era ir a Vox y empezar con un proyecto nuevo.

-¿Cómo se plasman esos principios en la escala municipal?

-El partido nace a nivel nacional como respuesta a problemas graves de España, el principal ver que se está rompiendo, principalmente por el problema catalán. Además, en cuanto a libertades hay una tendencia de lo que se llama buenismo, de lo políticamente correcto, que nos está marginando a mucha gente que tenemos otro tipo de pensamiento. El tercer problema es el económico: entendemos que hay una deriva nacional que está generando una deuda de más de un billón de euros, con políticas que pueden abocarnos a un control externo, a un corralito. La gente que trabaja, que madruga, la gente de la que siempre hablamos porque consideramos que es la que nos apoya, está un poco harta de tener unos impuestos casi confiscatorios. Y todo esto hace que surja Vox y que mucha gente se ha acercado a nosotros. Los medios han tergiversado mucho quiénes somos. Se nos tacha de ultraderechistas, fascistas, xenófobos, machistas, todos los «istas» del mundo, cuando somos todo lo contrario. No nos sentimos nada de eso en absoluto. Lo que promovemos es el sentido común, la sensatez y unos criterios que entendemos que son los correctos para una sociedad que entendemos que va por un rumbo equivocado.

-Esto último es lo que supongo que tiene traslación a sus planteamientos locales...

-Nosotros queremos llevar la política municipal con rigor y sensatez. No cabe duda de que en la política municipal la ideología no es lo principal; lo son más las cuestiones de andar por casa, el resolver problemas de la calle. Nosotros queremos ahí también el máximo de rigor, claridad y sentido común. En una ciudad como Gijón, cada vez que se afrontó una obra de impotancia se ha hecho mal, no se ha terminado, se ha invertido muchísimo dinero y no se han encontrado soluciones. No solo interviene la administración local en esas inversiones, pero el Ayuntamiento tiene mucho que hacer y decir.

-¿Por ejemplo?

-El Metrotrén, parado y costándonos todos los años el mantenimiento; la Plantona, un pleito enquistado que no acaba de resolverse y que ha traído multas sin resolver los vertidos fecales al mar; la regasificadora parada hace siete años después de costar 300 y pico millones; la Zalia, parada; el superpuerto, una obra importantísima, pero en la que no se tuvo en cuenta el impacto sobre la playa y con todos investigados porque se triplicó el presupuesto… Y podría seguir. Queremos que cada vez que se haga algo con el dinero de los gijoneses no sea de una manera descontrolada, sin un bien para la sociedad, y evitar el clientelismo en el reparto de esas cantidades tan millonarias. En contra de lo que ha dicho una ministra socialista -que el dinero público no es de nadie- el dinero público sale de los bolsillos de la gente trabajadora. Cada español tiene que trabajar más de medio año para generar ese dinero público que no es de nadie. Queremos estar encima de todo ello y controlarlo caso por caso. Vamos a entrar ahora en todas las instituciones o muchas de ellas, observar qué han hecho los otros, controlar lo que se va a hacer a partir de ahora y vamos a proponer nuestras ideas.

-Da por sentado que entrarán en la corporación. ¿Es trasladable a las locales el respaldo en las generales?

-Me gustaría saberlo.  En las generales pasadas tuvimos prácticamente voto residual, y en esta 19.600 votos. Son cerca de 20.000. Si hablamos de El Molinón, sería casi tres cuartas partes: mucha gente de Gijón votándonos, y gente muy diversificada, con un voto muy repartido por todos los barrios porque estamos llegando a mucha gente. No somos un partido de clase. Todo lo contrario.  Una cosa que nosotros estamos apoyando es el Gijón para los gijoneses.

-¿En qué sentido?

-En el mismo sentido que decimos que España para los españoles; de una idea nacional a una idea local. Consideramos que está habiendo un reparto injusto, por ejemplo, del dinero para los más necesitados. En España hay mucha gente pasándolo mal por esas políticas erráticas. Si fomentamos el empleo, que es lo que pretendemos, habrá cada vez menos gente con esas necesidades. Pero vemos en las noticias que en esta ciudad ha aumentado la gente que acude a Cáritas porque ya no tienen ni para los recursos básicos. Si mejoramos el gran ecosistema en el que vivimos todos -más empleo, más dinero en manos de la sociedad y menos en manos de la administración- lograremos que haya menos gente necesitada. Estamos viendo que hay mucha ayuda que recibe el que no tiene absolutamente nada, alguien que viene del extranjero aquí y no aporta absolutamente nada. Sin embargo, tiene más ayudas que un nacional que trabajó toda la vida o que no pudo trabajar pero es de aquí, radicó aquí, toda su familia contribuyó aquí… y no llega a esas ayudas. Queda a la cola.

-¿Cuál es el criterio?

-No es que se tenga que ser gijonés de pura cepa, caramba, ni de ninguna raza en concreto; puede llevar aquí 20 años y ser gijonés de adopción, pero no uno que venga de fuera con una mano adelante y otra atrás y haya que alimentarlo a él y a toda su familia. Una sociedad no puede convertirse en una ONG. No queremos que entren inmigrantes, y lo subrayo, ilegales. No tenemos nada contra los inmigrantes ni contra las distintas razas, siempre y cuando vengan como cuando nosotros emigrábamos: con nuestro permiso de trabajo, nuestros papeles en regla y a trabajar, a ayudar al país. Si no, hacemos ese efecto llamada que lo único que hace es que determinadas mafias coloquen a su gente pidiendo por la calle o vendiendo objetos que encima hacen competencia a nuestro pequeño comercio. Una política nefasta para España. Es una traslación a pequeña escala. de lo llevamos en el programa y queremos que quede claro. Los primeros a los que hay que proteger es de aquí: gijoneses, nacionales o residentes con cierto tiempo en España.

-¿Y el componente más ideológico de Vox?¿Qué peso tiene en su programa municipal?

-Queremos promover nuestras tradiciones. Hay mucha gente que está promoviendo fiestas laicas y demás. Respetamos que cada uno tenga la religión que quiera, pero nuestra cultura es otra cosa; y la cultura muchas veces va ligada a la religión. No podemos olvidar de dónde venimos y quienes somos: provenimos del mundo occidental y de una cultura cristiana. No hay más que fijarse en el calendario, con el nacimiento de Jesús como referencia, las Navidades o la Semana Santa, las fiestas que son patronales…. Eso lo llevamos en el ADN y queremos preservarlo porque además nos gusta y es una manera de que esas tradiciones sirvan de atractivo cultural e incluso turístico. En el programa llevamos el fomento de la Navidad. Queremos formar parte del grupo de ciudades que tienen unas fiestas navideñas especiales: con rastrillos como otras ciudades europeas, con una iluminación que no solo sea de figuras geométricas… No hay más que ver las colas de la pasada Navidad ante el belén del Instituto Jovellanos. La gente lo pide porque lo lleva en el ADN. Queremos potenciar la Cabalgata de Reyes y darle potencia turística, frente a personajes como ese Don Invierno que se han inventado en Madrid. Porque puedes ser comunista o lo que quieras, pero no rompas las tradiciones. Y menos en Asturias , donde tenemos además el prerrománico, Covadonga, Don Pelayo… O valoramos nosotros todo eso y lo exponemos, lo sacamos, o no lo hará nadie. Es algo que no hay en toda Europa.

-Los toros, ¿también tradición gijonesa?

-Somos partidarios de que sigan existiendo en Gijón. Es una fiesta tradicional, es nacional y gusta a mucha gente. Además, da gran ambiente a Gijón. Si tratamos a los animales como a las personas, tenemos que cambiar todos nuestros códigos éticos… y los penales. Nos tendríamos que hacer todos veganos: comemos y vestimos con pieles de animales. Es más: tenemos que defendernos a menudos de animales, porque tendremos que defendernos de la velutina, de las ratas que infestan las ciudades… Es una polémica enorme si entramos en ello. Queremos simplificar. Es verdad que en los toros se sacrifican animales, pero se sacrifican constantemente. No hace falta más que ver un matadero. Y si los animalistas defendieran la raza brava de los toros se darían cuenta de que si quieren extinguirla, lo primero sería prohibir los toros. Al día siguiente, los ganaderos tendrían que sacrificar porque quién las mantendría. Alrededor del toro bravo que va la plaza viven otros que no se sacrifican, y económicamente da de comer a mucha gente.

-Hábleme del perfil de su lista.

-Vox tuvo un problema de cara a estas elecciones; primero, las generales anticipadas, y luego estas a continuación. Es un partido que vio como se multiplicaba por diez el número de afiliados. Eso planteaba el problema del conocimiento desde la organización de la propia gente afiliada. Se fueron proponiendo desde la ejecutiva de cada ciudad o región una serie de nombres y fue Madrid quien fue dando el visto bueno. No fueron formadas por el candidato con gente afín. Se tuvo en cuenta la gente con capacidades. Prácticamente ninguno de nosotros proviene de la política activa, salvo Cristina Coto en Oviedo, que fue buscada por el partido. Se buscaron hombres y mujeres que se consideraban personas preparadas, todos prácticamente profesionales. A veces tenemos problemas en la campaña porque todo el mundo tiene su trabajo y a veces no puedo. Yo mismo puedo permitírmelo porque, gracias a Dios, estoy en un despacho con más gente y me cubre las espaldas. Pero es una faena…

-¿Y su propio perfil como candidato?

-Me considero una persona de sentido común, sensata, prudente. Me gusta llegar a acuerdos. Es más, ahora mismo, dentro del despacho, soy yo el que se encarga de llevar negociaciones… Soy una persona conciliadora y que procura llegar a acuerdos con todo el mundo. Pero entro en el Ayuntamiento con unas ideas muy claras: las del partido, que son firmes. Son las que son. A partir de ahí, todos sabemos que en el tema municipal podemos llegar a acuerdos con muchísima gente. Ante casos como La Plantona o ahora la estación intermodal o el Plan de Vías hay que tomar decisiones claras, no valen medias tintas, como con Tabacalera. Todo hay que mirarlo con lupa. En cada caso concreto habrá que buscar ideas originales; si no la nuestra, otra similar, que no sea siempre buscar subvención, buscar financiación, empezar una obra y dejarla de cualquier manera. Somos gente seria que trabajaría en el tema público como cualquiera trabajaría en su empresa: no para perder dinero, no para dejar obras inacabadas. Queremos ser consecuentes con cada cosa que se haga en Gijón. Siempre buscando el bien de todos los ciudadanos, que es otra cosa que nos gusta aclarar.

-¿Qué cosa?

-Que nosotros no vamos a ir por parcelas, no distinguimos gijoneses del mismo modo que no distinguimos españoles, ni siquiera los que se consideran independentista. Tenemos que buscar el bienestar de todos y el nivel de confrontación. Los políticos muchas la buscan para arrimar el ascua a su sardina, y eso es un error. Tenemos que buscar soluciones para todos, que pueden ser perfectamente consensuadas. Lo pide la gente. La gente está harta de que nos enfrentemos unos con otros. Tengo muchos amigos de todo tipo y de todas las ideologías, trato con mucha gente. Y no nos diferenciamos tanto los unos de los otros cuando nos ponemos a hablar de cosas concretas. Muchas veces te puedes acercar; la negociación se encuentra donde yo no te cedo todo a ti ni tú todo a mí, sino en el punto de encuentro. Ahí está lo razonable, donde podemos hacer las cosas bien. Pero si me empeño en que contigo no, en cinturones sanitarios a Vox… ¿Pero de qué me está hablando? No entiendo que nos llamen fascistas o ultras. Alguien que intenta imponer por la fuerza sus ideas, puede ser un intolerante. Pero esos no somos nosotros. No vamos a intentar acosar a nadie, ni pegar a nadie ni boicotear a nadie. A nosotros sí nos lo han hecho gente que se consideran a sí mismos muy democráticas y en posesión de la razón. Pero cuando no les gusta lo que dice el pueblo o lo que decimos nosotros. Nos intentan imponer sus ideas por la fuerza.

-¿Toda esta actitud es trasladable al clima de pactos que se abrirá pasado el 26M? ¿Dónde se agota la flexibilidad negociadora?

-De mano, no tenemos ideas preconcebidas respectos a pactos con otros partidos. Se puede decir que estamos en el mismo bloque que PP, Ciudadanos o Foro, la pregunta habitual. Nosotros, primero, no queremos ser un estorbo para que haya gobierno municipal. La democracia es la que es, e intentaremos no dificultar la gobernabilidad de la ciudad, la autonomía o la nación. En cuanto a pactos, veremos caso por caso lo que sea razonable, lo proponga PP, IU o Podemos. Lo que no sea razonable, lo diremos que no. El criterio lo marca el programa o el caso concreto, porque puede haber cosas que no vengan en él y que sean buenas ideas, y prioridades. Los bienes son escasos, y la economía es la ciencia de dar la máxima utilidad a bienes escasos.

-¿En qué desearía que pensase el votante o la votante justo en el momento de introducir su papeleta el día 26?

-Hay un sentimiento general en el partido: el dolor por ver cómo Asturias ha pasado de ser una de las potencias a nivel nacional a cola del furgón. Eso nos duele muchísimo. Eso ha sucedido por políticas contrarias incluso a la inteligencia; se ha hecho todo al revés y se sigue haciendo al revés. El pensamiento que quiero que tengan es el de los 50.000 jóvenes que se han ido en los últimos diez años, pudieran volver y tener trabajo en Asturias y en Gijón en concreto. Formamos a gente con niveles de preparación altísimos y los estamos cediendo a todo el mundo, y allí se quedan; nosotros, en cambio, ¿qué estamos recibiendo? Gente que viene de fuera y que no aporta absolutamente nada. Lo siento, es así. Pero no va a ser cuestión fácil.

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