«No quiero elogios, sino votos para tener más fuerza. Incluso los de la gente que no es de IU»

Aurelio Martín encara un nuevo periodo como cabeza de lista de IU convencido se sacará la «espina» del tripartito y reclamando «coherencia en el voto» a quienes elogian su gestión de estos cuatro años

Aurelio Martín
Aurelio Martín

Gijón

Aurelio Martín está especialmente satisfecho del trabajo de su grupo municipal en los cuatro años que ahora busca prorrogar en la Corporación gijonesa. El que ha sido portvoz del grupo municipal de IU-Xixón y de nuevo cabeza de lista secundado de nuevo por su compañera en la bancada del pleno, Ana Castaño, tiene muy claro el balance de un mandato agridulce: un periodo en el que sus repetidos y frustrados intentos por hilvanar un imposible tripartito de izquierdas han convivido con una intensa actividad con récord de iniciativas. Y -asegura Martín- con un satisfactorio balance de parabienes hacia la labor de IU por parte de afines y no tanto, sobre todo a pie de calle. Pero también tiene muy claros estos dias de campaña otros dos extremos: las cosas se sacan adelante desde el gobierno, no desde la oposición, y el trabajo político solo se deja notar de verdad si los votos otorgan fuerza suficiente. De ahí que vaya a enfilar la recta final de campaña pidiendo abiertamente el voto de cualquiera que considere que IU ha hecho bien las cosas y crea que aún puede hacerlas mejor con más respaldo en el consistorio que viene. Sea o no sea afín a IU.

-El 28A está muy reciente. ¿Algo que interpretar en el resultado de las generales que sea relevante de cara a las municipales?

-El voto de estas generales ha sido muy emocional, muy basado en el miedo a que ganara una derecha con Vox incluida, y en la que casi se competía por ganar las posiciones de Vox, de la extrema derecha. Eso motivó un miedo y un componente emocional en muchos sectores progresistas y de la izquierda. Ese factor creo que se va a dar menos ahora, sobre todo por el resultado que hubo. Además, en las municipales se valoran más los programas que las personas, y eso creo que nos da una oportunidad porque hemos sido un grupo político muy activo estos años; de hecho hemos sido el que más proposiciones ha presentado en el pleno, y hemos tenido una imagen de seriedad, rigor, diálogo. Hemos intentado siempre y hasta el último momento que la izquierda gobernara, comprometidos con que no ganara la derecha. Creo que son factores suficientes para que la ciudadanía nos vote y tener un buen resultado.

-«Cambio de ciclo» es una de las expresiones que más se vienen oyendo en el relato político de la ciudad en los últimos tiempos. ¿Pesará esa convicción en los votantes?

-El fin de ciclo es muy evidente, incluso en la actitud del gobierno local, y en particular en los últimos meses. Se nota mucho, y en cada, cosa que estaba agotado, con una inercia y una parálisis cada vez mayor en cada asunto. No saber que los Jardines de la Reina están en catálogo y que hay que pedir informes a Patrimonio es para nota. Y como ese mil detalles. No están en ella, esto no funciona con el ritmo que merecería. Se ven saliendo, de alguna manera. Y eso se nota. Los cambios de ciclo conllevan a menudo una reorientación política e ideológica. Sucedió con el agotamiento del ciclo PSOE-IU y la llegada de una nueva alcaldesa. Creo que este momento es favorable a las posiciones progresistas y de izquierda. De hecho, lo fue hace cuatro años y en ellos se ha hecho más evidente.

-Más de una vez se ha referido a ese periodo como una especie de propina innecesaria.

-Sí, una prórroga innecesaria a un gobierno que tampoco en sus cuatro primeros años lo había hecho tan bien. Para poner en marcha una única escuela de 0 a 3 años, la de Contrueces, hemos pasado ocho años. Para empezar el pozo de tormentas, otros siete, casi ocho. El cambio de ciclo va a significar un impulso al conjunto de las políticas, una forma de actuar diferente, que va a meter otro ritmo a este ayuntamiento. Es lo que pasa de forma natural cuando personas nuevas acceden a las responsabilidades, que llegan a darlo todo. Y tiende a que se dé todo más hacia el principio que hacia el final, pasa un poco lo que con los equipos de fútbol: las botas pesan más en el terreno al final. El cambio de ciclo va a ser positivo más allá de la cuestión ideológica. Es necesario para que Gijón tenga varias marchas metidas que ahora mismo no tiene en la mayoría de los temas.

-¿Nada que merezca la pena conservar de este mandato que se cierra?

-Hay que dar continuidad al consenso que ha habido en torno al Plan de Vías. Costó mucho hacerlo. Nosotros hemos tenido seis iniciativas en torno al Plan, somos también el grupo que ha tenido más iniciativas en esa materia. El consenso entre fuerzas políticas y sociales y gobiernos de distinto color es lo que blinda que ese el convenio avance.

-Diálogo y negociación. Otros dos mantras en la campaña por parte de todos los candidatos. ¿Será así el próximo ayuntamiento?

Va a ser un ayuntamiento muy multipartidista, eso es obvio. Siempre he dicho que tiene que haber un entendimiento entre las fuerzas afines para formar un gobierno, pero hay temas de ciudad, temas estratégicos, en los que hay que buscar un acuerdo. Son temas que nos afectan a todos tienen que ser fruto de consenso. Evidentemente, hay un modelo político e ideológico y lo normal es que las fuerzas afines intenten englobar un acuerdo que dé estabilidad y marque unas prioridades.

-¿Se sacará su famosa «espina», la frustración por no haber conseguido el tripartito de izquierdas en el que puso tanto empeño?

-Espero que sí.  Se puede intentar todo el voluntarismo del mundo y decir que desde la oposición se pueden hacer cosas, pero no se pueden hacer. Las cosas se cambian desde los gobiernos. El error es que había fuerzas políticas que creyeron que aprobar algo en el pleno implicaba hacerlo. ¿Cuántos acuerdos se han tomado en los plenos, votados incluso por Foro, que no se han desarrollado? Fue el error de esta legislatura.

-Una legislatura en la que, especialmente la izquierda, ha clamado por un modelo de ciudad.¿Cuáles son los cimientos del que propone IU?

-El empleo y la contaminación. En empleo, tenemos que liderar una posición política, aunque se trate de empresas privadas, en defensa de la industria tradicional y en concreto de Arcelor. El Ayuntamiento tiene que ponerse al frente de las reivindicaciones y exigir, sobre todo al Gobierno de España, que nuestras empresas, y particularmente Arcelor, tienen que poder acceder a un precio de la energía que pueda competir con el que pagan las grandes empresas europeas. Hay un discurso que parece decir que todas las empresas tienen que ser ahora tecnológicas. Nosotros somos partidarios de la diversidad productiva y, es más, que el modelo del Parque Científico y Tecnológico se extienda a la economía azul -todo el distrito del Naval- y a la economía verde, en la Quinta La Vega y La Camocha. Pero también decimos que no se puede despreciar la industria tradicional, que aporta muchísimo al PIB, que genera mucho empleo indirecto en las auxiliares, el puerto, el transporte…  Sin olvidar que la Milla del Conocimiento genera ya el 20% del PIB de Gijón.

-Hablar de industria tradicional y de control de la contaminación es hablar en un tanto por ciento importante de un mismo problema ahora mismo en Gijón.

-No puede haber dicotomía. Queremos unas empresas que compitan en condiciones pero corresponsables con el medio ambiente. No somos muy exigentes, como nos dicen a veces. No lo somos nosotros. Si hay en Asturias dos planes del aire, uno para Gijón y otro para Avilés, es porque la Comisión Europea nos obliga, y lo hace porque tenemos unas emisiones por encima de las que permite. Es obligatorio reducirlas. No es nuestra vocación tocar las narices. Así que hay que aplicar con rigor las autorizaciones ambientales integradas que tienen las empresas. Eso hay que exigirlo. Nosotros nos alegramos cuando las autorizaciones están supeditadas a las inversiones necesarias en las empresas para rebajar el número de emisiones. La de Arcelor está condicionada a desarrollar las inversiones del sínter, algo fundamental. Pero seríamos un poco hipócritas si solo nos refiriésemos a esas empresas en términos de contaminación.

-¿Hipócritas? ¿En qué sentido?

-En cuestión de contaminación, es absolutamente necesario cambiar la cultura y los hábitos de los ciudadanos. Prácticamente el otro 50% de la contaminación son los vehículos, el transporte; es verdad que más el transporte pesado. En ese sentido es importantísimo abrir los accesos al Musel, pero hay también que decirle a la gente que hay que cambiar nuestro chip. Y no solo eso, sino también tener un transporte público más eficaz y más económico. Nuestro planteamiento -no en un desafío para ahora, sino en el horizonte de unos años- sería un transporte público que tienda a la gratuidad, como se hace en algunos países europeos. A corto plazo, lo que si proponemos es que cuando haya alertas por alta contaminación el transporte público sea gratuito. Es un tema grave. Hay que sensibilizar a la población para reducir el coche, en general, y en ese momento, más. Pero no solo eso: queremos un protocolo propio del Ayuntamiento más allá de las derivadas del Plan del Aire como la tiene por ejemplo Valladolid; un protocolo complementario con el Plan del Aire, pero que sea más estricto.

-Empleo, contaminación. ¿Son estas las preocupaciones que les está contando la calle estos días?

-No sé si decirte que son los temas que están en las sidrerías, pero a la gente le preocupa. El empleo que tenemos es precario. Es un desastre que un chaval joven preparado y con dos carreras tenga que marcharse de Asturias, lo que se une al problema demográfica. En su día propusimos un Plan Integral de Juventud del que solo se llegó a hacer el informe de los sociólogos y al que falta ponerle memoria económica. Será una de nuestras primeras medidas. Integral quiere decir que hay que intervenir desde el conjunto de las concejalías y desde el conjunto de la administración, en la parte que te corresponda, por ejemplo introduciendo cláusulas sociales en la contratación y situándolo como un elemento clave cuando hagamos la concertación social. Una de las cosas que dice el estudio es que la juventud en Gijón puede llegar a un nivel de irrelevancia política y social como jamás se ha conocido.

-Para su grupo no se esperan en principio vuelcos espectaculares en la representación. ¿Cómo conciben su papel en el ayuntamiento que viene?

-Lo voy a decir claramente y cada vez más: espero que los ciudadanos primen aquellas opciones que hemos sido más coherentes al defender que un gobierno de izquierdas y lo que eso hubiera supuesto tendría que haber pasado hace cuatro años. Por coherencia. Si usted no quiere tener incertidumbres el día 27, ya sabe lo que tiene que votar: aquellas opciones que dijeron que ni por activa ni por pasiva iba a gobernar la derecha. Yo hablo claramente de política de alianzas. Ahora mismo las izquierdas estamos compitiendo porque estamos en una campaña, pero lo que propongo ya es que el 27 colaboremos y conformemos un programa común de mestizaje entre tres fuerzas políticas. Queremos un gobierno donde haya una izquierda, reequilibrada, no una que lo manda todo y otra que parece que se queda en el querer incidir porque, aunque sea muy coherente y muy seria, tiene poca fuerza. Yo invito a los ciudadanos a que se piensen eso y a que nadie se arrepienta de nada para un gobierno en que no solo estemos nosotros [IU, PSOE y Podemos Xixón], sino con el conjunto de las entidades sociales y de la ciudadanía para hacer un cambio en Gijón y hacerlos a todos cómplices de ese cambio.

-¿Habla de mejorar la participación?

-El cambio es con una mayoría social y participación, o no es. Que nadie espere que 14 concejales lo cambien todo. Esta campaña y sobre todo el nuevo gobierno tendría que servir para reconectar a las instituciones y a la política con los ciudadanos, porque esa conexión se ha roto por el agotamiento del modelo y de un ciclo político, por la falta de proyectos, por gestores en el día a día de aquella manera… abriendo el periódico y viendo qué problemas teníamos hoy: las goteras o la banda de gaitas. Parece broma, pero ha sido así.

-¿Qué le gustaría que el ciudadano tuviese en la cabeza el domingo 26 justo antes de introducir su papeleta?

-Voy a insistir. Aparte de lo que contemos estos días, lo importante es lo que hemos hecho. Invito a pensar en la coherencia. Estamos en unas municipales, estamos para vérsenos todos los días, y se nos ha visto todos los días y se nos seguirá viendo los próximos cuatro años. Lo diré de otra manera: hay gente que nos dice que lo hemos hecho muy bien. Pues puedo garantizarles que en el nuevo gobierno lo vamos a hacer mucho mejor si nos respaldan. Hemos negociado, hemos sido serios, no hemos tenido la fuerza suficiente. Y en política negocias en función de tu fuerza. Es lo que estoy pidiendo: tener más fuerza. La ideología es importante en lo municipal, pero las personas lo son también. O sea, que estoy pidiendo que me vote gente que no es estrictamente de Izquierda Unida. Yo no quiero ganar debates ni que me digan por la calle que lo estoy haciendo bien. Eso te impulsa, te da aire, pero yo quiero votos. Si están convencidos de que esta es la actitud, la posición política, de que las cosas deben hacerse de determinada manera, sean coherentes, olvídense de lo que han votado en las generales y en las autonómicas y voten eso. Lo que creen que es mejor para Gijón y a quien quiera desarrollar eso.

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«No quiero elogios, sino votos para tener más fuerza. Incluso los de la gente que no es de IU»