«Quiero elevar el ránking de Gijón para que sea una de las diez mejores ciudades europeas»

Alberto López-Asenjo, candidato del PP gijonés a la alcaldía, ofrece una fórmula de mejora de la ciudad basada en su experiencia profesional como «negociador» y gestor con sólidas conexiones en Europa

Alberto López-Asenjo
Alberto López-Asenjo

Gijón

El inesperado aterrizaje de Alberto López-Asenjo en la política gijonesa se ha producido dos turbulencias considerables. De una parte, la reacción desfavorable de una parte del PP local molesto con una designación acordada desde Génova y no desde Gijón, en un contexto ya muy tenso por la elección como candidata de María Teresa Mallada en detrimento de Mercedes Fernández; de otra, los malos resultados de los populares el pasado 28 de abril. El exdirector general de Pesca, giijonés de adopción desde los cinco años, ha tenido que echar mano de todo su temple y experiencia negociadora para centrarse en su nuevo territorio yen un desempeño inédito en su larga carrera de alto funcionario. Las armas mismas que pretende hacer valer ante los retos de una ciudad que claramente le apasiona.

-¿De qué modo han afectado, si es que lo han hecho, esas dificultades de entrada a su situación en campaña?

-Todo en la vida es evolución. Tengo la suerte de ser un negociador, de esas personas de las que se dice que somos «optimistas estructurales», capaces de sacar lo mejor de momentos difíciles, algo que no se puede negar. La ventaja es que las lecciones ya me las traigo aprendidas. No tengo que hacer un análisis de partido. Las elecciones municipales se mueven en otra clave, mucho más personal, en la que el candidato tiene que saber acreditarse, dar confianza y sobre todo dar esperanza. Yo diría de este período que he ido profundizando en Gijón, en su conocimiento, en la conversación con las personas, y pateando los distintos barrios, y que me he llevado muchas sorpresas. En resumen: que afronto la situación con más determinación. Me pidieron en Génova que viniera a ganar y a refundar una ilusión. Creo que es lo que estoy haciendo, y estoy teniendo mucho apoyo. Es cierto que ha habido tensiones, pero las tensiones también te van haciendo cada vez más fuerte y te permite superar circunstancias.

-Ya hemos cruzado el ecuador de campaña. ¿Cómo afronta la recta final?

-Ahora lo que afrontas es un escenario donde mucha gente cabreada, dolida, frustrada, ha visto una realidad que no es la que se esperaba, y es la que tú tienes que saber explicar y asimilar. En eso es en lo que estoy trabajando. Hacemos actos propios de disciplina política pero también cosas muy disruptivas, muy rompedoras: traeremos unos expertos en conexiones marítimas, en economía circular, en economía azul… Hemos conseguido convertir al ciudadano que lleva ya cuatro meses viendo debates políticos en auténticos expertos politólogos; ahora es el momento de traer cosas concretas, de generar esperanza, y en eso es en lo que estoy trabajando. Hay que pensar a lo grande para acometer los retos que tenemos aquí. Un reto de economía circular, de sostenibilidad, de ciudad inteligente. Haber trabajado en proyectos o de Naciones Unidas me permite saber cómo se tienen que realizar las cosas, y trasladarlas a esta situación. Jacques Delors o el alcalde de Boston dicen que el XIX era el siglo de los imperios, el XX, de las ciudades-estado y ahora el imperio de la ley, del gobierno, es de la ciudadanía que quiere y puede marcar el futuro de su ciudad. El que tenga el privilegio de ser el alcalde es el que va a poder hacer la política de un proyecto europeo que va a marcar el horizonte que entre todos nos queramos marcar. Yo estoy convencido de que es de esperanza, de ilusión y sobre todo de creación de empleo.

-¿Que es eso que ha visto al patear la ciudad estos días, eso que le ha sorprendido?

-Veo una ciudad que tiene una nostalgia por aquel Gijón de los años 70, abierto, dinámico, fabril, que tenía una clase empresarial dispuesta a afrontar muchos de los retos y ambiciones que todos anhelábamos. Veo una sociedad muy mentalizada con los temas de contaminación, los temas sociales, el paro, con los temas animales… Me sucedió el otro día en Mar de Niebla, una de las asociaciones que creo que tiene mucho que decir en el modelo de sociedad que tenemos que construir, vertebradora, transversal, Como veterinario, ver tres grupos de gente sobre todo joven cuyas prioridades eran el maltrato animal y el abandono, me muestra que tenemos una sociedad viva, consciente de lo que se puede hacer. Lo que nos toca a los dirigentes políticos es acompañarles para que esa ilusión la podamos convertir en empleo, asentamiento de talento, apertura a la economía azul y circular, al modelo de sociedad consciente de lo que está ocurriendo.

-¿Qué está ocurriendo?

-Por ejemplo, tenemos una ciudad cada vez más envejecida, donde vamos a tener que diseñar una concejalía para mayores. El principal reto en ese segmento es la lucha contra la soledad. Cuando tienes esta combinación de peticiones y de ámbitos como el que comentaba, ¿por qué no buscar, algo que ya están haciendo en otros sitos, el uso de perros adiestrados para el acompañamiento a las mujeres que se sienten inseguras? Lo mismo respecto a tratamientos de quinoterapia con personas con parálisis cerebral u otras enfermedades. Al final, son recursos disponibles que redundan en beneficio de la sociedad. Es cuestión de que distintos colectivos aporten. No digo que todos los perros abandonados los podamos adaptar, pero tienes distintas casuísticas. Hay personas que están solas, y el Ayuntamiento a lo mejor puede, mediante dispositivos como la tarjeta ciudadana, poder favorecer esa especie de intersectorialización o vertebración de distintos colectivos con la que, por ejemplo, luchas a la vez contra el abandono animal.

-¿La ciudad como una herramienta, una fuente de de recursos unidos por la transversalidad?

-Yo diría que ese es el eje fundamental. Mi equipo, ante todo, se ha adaptado gracias a su flexibilidad, a un modelo de pensar que llamamos «estructura líquida», de ejes matriciales. Tenemos que ser capaces de ligar las distintas necesidades con el potencial que tiene Gijón. Trabajar muy rápido, con humildad, sabiendo lo que la gente necesita. Aunque uno pueda pensar que todas las problemáticas de los barrios son iguales, no es cierto. Cada barrio tiene su propia problemática y plantea sus propias peticiones. Pero, teniendo la tecnología de nuestro lado, se puede actuar: desde el sistema de iluminación de acompañamiento a otros modelos interactivos con ese gran instrumento que es la tarjeta ciudadana para acceder a elementos asistenciales, o aplicaciones en el móvil para estar hiperconectado a las ofertas, recibiendo información sobre espacios de convivencias, sitios donde puedes ser admitido animales de compañía, barrios y zonas que puedes visitar… Ese es un modelo de ciudad de excelencia que denota una apuesta decidida, en la convicción de que tienes una de las mejores ciudades. Yo he dicho que quiero elevar el ránking de Gijón para ser una de las diez mejores ciudades europeas, y estoy convencido de que lo podemos lograr.

-Hablaba de la nostalgia del Gijón de la gran industria. ¿Qué papel debe tener en el Gijón que viene?

-El modelo industrial tiene que ser adaptado. Tenemos la Milla del Conocimiento, tenemos un elemento náutico en la Milla del Conocimiento. El empresario está evolucionando. Lo que necesito es asentar el talento joven. Poder crecer. Uno de los principales ejes y baulartes de Gijón es su calidad de vida. Si somos capaces de hacer ofertas interesantes la gente pueda venir, pueda invertir. Esta semana, en lugar de hacer campaña, me a reunir con cuatro consejeros delegados de empresas para explicarles el modelo de ciudad que quiero y dónde necesito contar con sus inversiones. Cuando a un empresario le enseñas que tienes contacto con el Banco Europeo de Inversiones, que conoces todas las líneas de ayudas, que puedes hablar con ellos para que te dé la asesoría y el acompañamiento; cuando les estás ofreciendo la conectividad de la Zalia o el recurso a fondos de garantía caución o de inversión… Eso hace que el empresario vea que hay un proyecto solvente, seriedad detrás y gestión.

-«Gestión», una palabra clave en su bagaje.

-Tengo la enorme fortuna de haber trabajado en la alta administración española durante 33 años. Nunca durante ese tiempo hemos tenido inejecuciones como las que se están presentando en el Ayuntamiento. No puedes estar pidiendo que te vengan a resolver las cosas cuando tú no has sido capaz de hacer tus deberes. De un presupuesto de 200 millones no puedes dejar de ejecutar 80 cuando tienes que afrontar planes tan importantes como el de fachada, donde hay que pagar todavia 44 millones de euros. Si estamos encarando retos tan importantes como el Plan de Vías o los planes de movilidad, lo primero que hay que hacer es un análisis en profundidad de cómo puedes acometerlo. Para mí no supondría ningún problema -de hecho ya he pedido hablar con quien fue ministro de Economía y vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones, Román Escolano, y con su vicepresidenta- marchar como alcalde con mi equipo a Luxemburgo a negociar un préstamo a 20 años contra esta inejecución, yo puedo ir dedicando 8 o 9 millones al año para afrontar una inversión de 200 o 20 millones; si hay que hacerlo, lo tendremos que hacer. Haber estado pensando a lo grande te permite acometer los retos de lo que necesita la ciudad.

-¿Es eso lo que le retrata como candidato?

-Sí. Diría que es lo que me retrata. Confianza y gestión.

 -Ha tenido que defender duramente, y no sin tensiones, su equipo, frente a otras opciones en el partido. ¿Qué es lo que ha defendido de él?

-He tenido la enorme fortuna de que me ofrecieran ser candidato y me siento muy orgulloso de que hayan pensado en mí. La única condición que puse es que yo quería hacer mi propio equipo; y he cogido uno que pienso está asentado en el talento, su capacidad de diálogo, su humildad y su capacidad de trabajo rápido, ágil. Una regatista Medalla olímpica; una persona que ha sido senadora y diputada, y ha llevado la gestión del partido en momentos complicados; un empresario de éxito; una profesora de la UNED muy implicada; una experta en Inteligencia Artificial a la que le han dado el Premio Impulsa del año; personas que han trabajado por el partido: ella, su madre, su suegro… He buscado un componente lo más heterogéneo posible porque el PP, ante todo es un partido de una clase trabajadora convencida de que tiene futuro y respetan una serie de valores abierta e inclusiva. Yo creo haber traído aquí un modelo para trabajar sin complemos. Mi punto fuerte siempre me han dicho que es la capacidad negociadora; y si alguien de una formación que pudiésemos denominar de izquierdas que tiene una muy buena idea, trabajemos en ella. Vamos a ver cómo la podemos mejorar. Los sectarismos han pasado de moda. El fundamentalismo es reprobable desde cualquier punto de vista. Si tenemos que construir por un bien común, el de Gijón, y si todos los candidatos estamos diciendo que deseamos eso, a lo mejor tenemos que hacr algo tipo cónclave cardenalicio: sentarnos todos y ver el modelo de ciudad que tenemos. Hay un documento fantástico hecho por una fundación, Tecnalia, del Gobierno vasco, el Plan Estratégico sobre el modelo de Gijón. Nos dicen: «Señores políticos, siéntense para ver el modelo de ciudad que ustedes desean, qué prioridades tienen». Me parece una idea muy interesante que deberíamos seguir. Digo lo del cónclave cardenalicio para, en lugar de estar perdiendo el tiempo en debates y discusiones a nivel mediático, encerrémonos con un poco de agua y hasta que no lleguemos a un acuerdo, no salgamos. Porque Gijón necesita salir de esta situación actual de melancolía, desesperanza. Eso se logra muy fácilmente llegando un pacto donde todas las formaciones políticas trabajen al unísono para el beneficio de la ciudad.

-¿Ese pacto es algo así como una definición de centrismo?

-Me lo has puesto fácil para hacer campaña. Yo diría que si. Centrismo es saber que lo tienes que aportar todo en beneficio de la ciudad. Yo no estoy haciendo una propuesta para ganar, sino para que gane Gijón, y estoy convencido de la honestidad del resto de los candidatos. Todo aquello que sea para que Gijón gane. Yo tengo diez propuestas, las planteo y me dicen: no te las compramos todas para que no parezca que el alcalde vas a ser tú. Es a lo que vengo, a ser alcalde. Yo estoy hablando con una entidad bancaria a la que me gustaría implicar en procesos sociales y al mismo tiempo con entidades sociales como Mar de Niebla. ¿Por qué no como ayuntamiento, si vemos que hay asociaciones que son capaces de gestionar mejor unos recursos para atenderlas, por qué no establecer modelos de colaboración donde, de una manera más eficaz y con los recursos del ayuntamiento, se puedan atender estas situaciones? O las asociaciones culturales, con una cantidad impresionante de ideas. Yo me defino más bien de estructura líquida que de estructura rígida, administrativa. ¿Por qué no hacer una programación cultural potente con ellos a partir de lo que necesito en un modelo de ciudad con industria turística que quiere ser una de las mejores de Europa? Los mismo para la gastronomía o para el deporte. Y los recursos, aunque son amplios, tenemos que saberlos coordinar.

-¿Qué más reformas está dispuesto a introducir en el ayuntamiento?

-Una de las primeras medidas que voy a tomar es crear la estructura de organización y presupuestos. Resulta sorprendente que tengamos casi 16 departamentos o unidades que se dedican a dar subvenciones con criterios, cuando menos, dispersos. Cuando estás hablando de gestión, tienes que tener las ideas muy claras. Si ves que hay una asociación que está funcionando bien, busca un modelo de colaboración incluso plurianual donde le vas dando las certezas y una serie de indicadores que permitan el control; no una editoría, sino una revisión de cuentas o de transparencia. Pero lo mismo que me comprometo a que se le va a explicar al ciudadano lo que se ha hecho con sus impuestos con detalle claro. Lo mismo que digo que voy a suprimir el impuesto de sucesiones y donaciones, trabajaremos con un modelo de impuestos a la carta. A una persona jubilada, mayor, no la puedes sobrecargar en su cuenta corriente el IBI, que por supuesto vamos a revisar. Pero hay tal cantidad de impuestos que si eres capaz de canalizarlos en tres, cuatro, cinco pagos, la presión es menor, no pierdes una paga pagando impuestos. Tenemos que aligerarlos, tenemos que saber gestionar mejor con menos dinero, pero también tenemos que explicar lo que hemos hecho.

-¿Esa amplia voluntad negociadora vale también a la hora de los pactos? 

-Las líneas rojas las marca el inmovilismo. Esa es la única línea roja que pongo. Lo que no puedo admitir es que alguien me venga diciendo que se hace lo que él dice. Hay que valorarlo. Lo de Adenauer: lo importante no es tener razón, es que te la den. Yo soy de esa filosofía.

-Le invito a imaginarse dando un mensaje, el último antes de votar, a cualquier elector de la ciudad.

-Su voto siempre es útil. Lo que tiene que pensar es quién le garantiza la mejor gestión y quién le puede dar un futuro como quiere para Gijón.

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