Álvaro Muñiz, o la humanidad del gestor

Álvaro Muñiz, junto a Rubén Hidalgo
Álvaro Muñiz, junto a Rubén Hidalgo

«Mucha suerte, Álvaro» es la frase más escuchada por las calles de Gijón en estas últimas semanas. A diario, sin importar el barrio en el que se encuentre uno, ni la hora que sea. Son las tres palabras que más se repiten alrededor de un hombre que no pierde la sonrisa ni las ganas de intercambiar impresiones con todos los que las pronuncian, y también con los que no. «Mucha suerte, Álvaro» es la expresión mayoritaria de una ciudad a su Gijonés del Año 2018, al alma y cerebro del evento por excelencia de la villa, la Feria de Muestras. Se comparta o no el proyecto de FORO que con tanta ilusión lidera, como escribió Virgilio hace dos mil años la suerte sonríe a los valientes.

Valentía es la que demuestra un profesional con cuatro décadas de experiencia en el mundo empresarial de Gijón, jubilado por fin (o por desgracia) de la Cámara de Comercio, que sin embargo ha optado por el camino menos fácil para tomar el relevo de una Alcaldesa a la que nada menos que siete de cada diez gijoneses dan su bendición. Álvaro Muñiz no podía dejar pasar el reto que suponía, y supone, embarcarse en ese proyecto y aspirar a liderar la ciudad que acoge cada año la que hasta ahora había sido su «ciudad en miniatura». Como él mismo repite a menudo, lo hace por convicción: «devolver a Gijón una mínima parte de lo que me ha dado durante toda la vida es lo menos que debe hacer alguien agradecido».

De talante abierto pero firmes determinaciones, Álvaro Muñiz es un escuchador nato. Ni siquiera en las reuniones más largas, con los colaboradores que más le azuzamos, interviene antes de tiempo. Quienes trabajan con él desde hace décadas lo corroboran: antes de hablar sabe lo que han dicho, o lo que van a decir, todos los demás. Y esa cualidad es base fundamental para otra: su capacidad de respuesta. Álvaro, como buen gestor, es ágil a la contra, sabe reaccionar ante los imprevistos, y busca soluciones hasta donde no las hay.

A cualidades de gestión -no solo de recursos; también de personas, que es acaso más importante- se suman las cualidades humanas. Un hombre comprensivo y amable, sin llegar a la complacencia: «No vengo a regalar el oído a nadie» es una de sus expresiones más utilizadas, y esconde tras de sí una sinceridad descarnada, propia de quien no acepta el engaño como forma de hacer no sólo política, sino nada más. El permiso para «tirarme al Piles si no cumplo» es otra, reveladora, por un lado, de una perseverancia inasequible al desaliento, hasta el límite de hacerse responsable si sólo con determinación no se logran las cosas; y por otro, de un elevado sentido de la palabra dada.

El Álvaro Muñiz que ocupará la Alcaldía de Gijón el próximo 15 de junio no es diferente, porque no hay otro. A la autenticidad de la persona se suman sus hechos, que le avalan. Y sobre todo, le avalan todas y cada una de las personas que estos días le desean suerte parándole por Gijón. Una ciudad que conoce como la palma de su mano, desde su barrio, el de La Arena, hasta el Puerto del Musel; desde Cimadevilla hasta Cenero y desde Serín hasta Cabueñes. 65 años de pasearla, de conocerla y entenderla. De comprender sus problemas y sus soluciones. De reconocer sus fuerzas y sus debilidades. De compartir sus victorias y sus fracasos.

Un gijonés de nacimiento y de vocación, que se define por encima de todo lo demás como gijonés. Todo eso, y nada más.

* Rubén Hidalgo vicesecretario de Estrategias de Innovación de FORO Asturias y número 4 de la candidatura de FORO Gijón

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